Desarrollo Social alquila un ruinoso conventillo de Neuquén

El Ministerio de Desarrollo Social paga el alquiler. Dicen que hay desde cucarachas hasta fugas de gas.

Redacción

Por Redacción

Vivien hacinados

NEUQUÉN (AN).- Una decena de personas vive en condiciones de hacinamiento en un inquilinato de la calle Belgrano 4475, en el barrio San Lorenzo Sur. Olores nauseabundos, invasión de cucarachas y otros insectos, fugas de gas y precarias conexiones eléctricas conforman un escenario deplorable.

La situación fue denunciada ayer por la Unión de Inquilinos Neuquinos (UIN). Señalaron que esas personas están en ese edificio por el Ministerio de Desarrollos Social de la provincia, que paga los alquileres. Se intentó, sin éxito, contactar a los funcionarios.

La denuncia de una de las damnificadas, Adela Chandía, derivó en la intervención de la UIN. “Fuimos a visitarla y nos encontramos con que existe una orden de Defensoría de la Niñez hacia el ministerio de Desarrollo Social donde exigía de forma urgente que Adela tuviera condiciones más dignas. Data del 15 de agosto del 2015, han pasado prácticamente seis meses y esta orden no se ha cumplido”, detallaron.

10 son las personas que viven en medio de insectos y olores nauseabundos.

Chandía tiene a su cargo la tenencia de su nieto de seis años y medio, pero viven en malas condiciones. El agua está contaminada, el cielorraso está abierto y permite que los vecinos de arriba puedan ver a través. Hay problemas con plagas”, detallaron.

Desde la UIN manifestaron su asombro porque “preguntamos por qué estaban ahí y nos dijeron que era por medio del ministerio de Desarrollo Social, y cuando preguntamos cuánto pagaba el ministerio nos respondieron que eran entre 3.000 y 4.000 pesos. Empezamos a averiguar en su entorno y nos encontramos mucha gente en peores condiciones.

La historia de Bernardina es una de las tantas que recorren los pasillos del inquilinato. Ella le quita dramatismo porque logra contener las lágrimas, pero solo oírla estremece.

Es tímida y de contextura pequeña, sus brazos son delgados “por la mala alimentación”, dijo, y las duras condiciones en las que ha debido vivir no permiten adivinar que tiene 59 años.

Bernardina (con anteojos) y Adela Chandía relataron sus casos.

Hace cuatro años el ministerio la alojó allí junto a su marido, pero él murió al año y la única compañía que tiene es su perro. Vive con una pensión de 800 pesos y el último mes apeló a la buena voluntad de sus vecinos, porque en diciembre le robaron el poco dinero que tenía.

“Lo único que quiero es que me ubiquen en un lugar en que pueda estar con mi perro. La dueña no quiere, me lo quiere sacar, dijo Bernardina.

Comentó que tampoco tiene trabajo, porque a su edad es difícil conseguirlo, sumado a que no sabe leer y escribir y a sus problemas de salud. Pese a ello muestra fortaleza para exigir un mejor lugar para vivir.

Datos

10 son las personas que viven en medio de insectos y olores nauseabundos.

Vivien hacinados

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