Desnudos, pero no de ingenio

"Sinvergüenzas" hace reír al público de la región.

NEUQUEN (AN).- No siempre las adaptaciones vernáculas de éxitos extranjeros logran una acabada factura por estos lares. Pero «Sinvergüenzas», la versión libre de Daniel Botti -una suerte de remake teatral criolla del laureado filme «The Full Monty»- pudo escapar a las generales de la ley.

Lejos de la ácida crítica social hacia la flexibilización laboral que subyace en el filme británico, la trama de la pieza que se vio el viernes en el Centro Cultural de Cipolletti, ayer en el cine Español de Neuquén y que hoy a las 21.30 estará en el Círculo Italiano de Villa Regina y mañana a la misma hora en Casa de Cultura de Roca, se dedicó a rescatar los elementos meramente anecdóticos de la historia, como las peripecias que atraviesan quienes por estos días están sin trabajo.

Pero lo hizo desde un costado cómico y despojado de sesudos mensajes moralizantes que apuntó certero a la complicidad con el público.

Más allá de los reiterados comentarios escatológicos que se suceden en boca de este grupo de seis amigos devenidos en desgracia por la falta de empleo, la pieza consiguió su objetivo: hacer reír durante casi dos horas a una divertida platea que no paró de aplaudir las ocurrencias del sexteto.

Cada uno en un arquetipo diferente de esos exponentes de la realidad argentina a los que nos tiene acostumbrados la situación económica del país, Fernando Lúpiz, Toti Ciliberto, Esteban Prol, Diego Díaz, Gonzalo Urtizberea y Fabián Vena aportaron lo suyo en una pieza sin pretensiones que no tiene otro fin que arrancar una sonrisa y hacer pasar un rato amable.

Es cierto que «Sinvergüenzas» no logra hacer suya la profundidad que caracteriza a «The Full Monty», pero tampoco se lo propone y alcanza vuelo propio con el retrato en pinceladas de aquellos sobrevivientes de la castigada clase media argentina.

Lo que se ve sobre el escenario es simplemente una serie de situaciones disparadas a partir de una galería de parias desangelados: el que intenta suicidarse por falta de trabajo, el desempleado bastardeado por su mujer, el buscavidas que trata de salvarse como sea, el gay asumido, el cornudo consciente o el que apuesta a la religión.

A pesar de cierta propensión al chiste fácil y el seudogrotesco, es dable rescatar que «Sinvergüenzas» es una suerte de bálsamo que le permite al público olvidarse por un buen momento de su propios problemas.

Fuera de ciertas obviedades o remanidos clichés, como el mal uso del lenguaje que hacen los protagonistas para poder situar al espectador acerca de su posición social, la historia tiene momentos de brillantez dignos de destacar.

Y en este aspecto, los actores de peso que arrastra esta producción salvan más que dignamente el guión que les tocó en suerte.

En esta encomiable faena, el buen oficio de Ciliberto y Vena -las intervenciones más contundentes- consigue una obra ágil, divertida y amena que nos permite reírnos de nosotros mismos.

En ese cóctel entre el drama y la risa que provocan estos amigos desesperados por la falta de dinero, el striptease es tal vez el momento más eficaz de toda la puesta en escena. Cuidada y efectista, la danza de los nudistas es el tramo de mayor lucimiento actoral de estos desocupados cuyo drama existencial logra conmover y hacer reír al mismo tiempo. Una tarea nada fácil por cierto.


Adherido a los criterios de
Journalism Trust Initiative
Nuestras directrices editoriales
<span>Adherido a los criterios de <br><strong>Journalism Trust Initiative</strong></span>

Formá parte de nuestra comunidad de lectores

Más de un siglo comprometidos con nuestra comunidad. Elegí la mejor información, análisis y entretenimiento, desde la Patagonia para todo el país.

Quiero mi suscripción

Comentarios