Despertar en escena

Mañana y pasado, en el teatro El Tubo sube a escena “Rastros”.

Redacción

Por Redacción

VIEDMA (AV).- Mañana y pasado, a las 22 en el Teatro El Tubo se estrena la obra “Rastros”, de la Compañía de Teatrodanza Multimedial Proyecto Origen. Se trata de un espectáculo que combina de forma dinámica el movimiento, el sonido y el color. Esta obra se va a presentar en el Festival Provincial de Teatro en los últimos días de noviembre en Bariloche, en representación de Viedma. La interpretación de esta pieza suma a Coty Irusta en la danza, a “Gato” Arrascoyta en la música, y a Patricio Graham en la dirección general y pintura digital. En entrevista con “Río Negro” comentaron los pormenores de esta obra que será un desafío para las sensaciones. “Como compañía, buscamos explorar lo multimedial en lo escénico”, explicó Graham. También vale agregar que el nombre nació en un período experimental, cuando ensayaban la mecánica de combinar elementos. De hecho, en una primera prueba, probando la pintura digital y la danza, salió el comentario de que las manchas que iban quedando sobre la pantalla a medida que la bailarina se movía, y el pintor trataba de seguirla e imitarla en su movimiento, eran los “rastros” de la acción. Los “rastros” remiten a la evolución del personaje, al tiempo. “Rastros, esencialmente tiene que ver con una investigación que hicimos a nivel musical, pictórico digital y del movimiento construyéndose en un diálogo, básicamente. El personaje –que desarrolla coreográficamente todos los movimientos– va descubriendo desde el punto cero, va descubriendo nuevamente a construir el movimiento. Pero ya relacionándose con el color, con la luz, con el sonido. Es como un ser que se va redescrubriendo, pero conscientemente”, relata Irusta. Con una duración de aproximadamente 40 minutos, la obra tiene cuatro momentos clave que tienen que ver con el desarrollo del personaje, que va “despertando”. “En ese despertar pasa por cuatro estados, en los que vamos mezclando los distintos elementos. El elemento del cuerpo, que sería la parte de expresión corporal y danza, que se mezcla con el color que muestra ésta a través de la luz o de la pintura digital. Y con el sonido. En la última etapa es en donde todo confluye y se unen los tres elementos, intentando ser uno solo”, concluye Graham. El tejido sonoro de la obra fue meticulosamente buscado. Al respecto, Arrascoyta comentó que “si bien la música en vivo es percusión, también hay partes que son grabadas. Hay muchas texturas. Y distintos timbres, como campanas. La parte en vivo es más bien rítmica”. En el planteo general, “la obra esta pensada para que el espectador se conecte desde lo perceptivo, más que desde lo analítico. Es ponerlo en situación y moverlo desde lo perceptivo desde los distintos estados anímicos, podría decirse. Los estados anímicos son muy cambiantes. No todo lo alegre es bueno. Y a veces para llegar a algo bueno hay que pasar por momentos de zozobra. La obra tiene un poco de eso, también”, puntualizó Graham. Con entrada general a $ 50 y a $ 40 las anticipadas, este espectáculo se vislumbra como una experiencia sensorial. La cita es en Belgrano 747.

La puesta construye un diálogo entre distintas disciplinas artísticas.


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