Después de un año y medio, reabrieron los peloteros en Bariloche

Muchos salones de cumpleaños cerraron en los últimos meses. Otros lograron subsistir con otras actividades. Ya están organizando fiestas de cumpleaños con aforo y muchas medidas de higiene.

Días atrás, los salones de fiestas infantiles volvieron a abrir sus puertas en Bariloche, después de un año y medio signado las medidas restrictivas sanitarias. La primera reapertura en marzo se frustró en un abrir y cerrar de ojos debido a la segunda ola.

Pablo Vuotto, del pelotero Kinder.com, reconoció que, en dos ocasiones, estuvieron a punto de cerrar el local de la calle Frey, frente a la plaza de la Catedral. “Si no hubiese sido porque el dueño del local nos ayudó con el alquiler, no se qué hubiera pasado. Tenemos gastos fijos muy grandes”, aseguró y mencionó que, al menos, cuatro peloteros “quedaron en el camino” en los últimos meses.

“Habían abierto las escuelas y las cervecerías pero no los salones. Hoy quedamos la mitad funcionando. Por otro lado, los peloteros estaban abiertos en el valle y en Bariloche, cerrados. Acá funcionaban los colegios y allá, no”, continuó.

Reconoció que antes de la pandemia, organizaban un cumpleaños tras otro, llegando a tener seis festejos por día. Hoy, como mucho cuentan con dos eventos. “Ayer, por ejemplo, no tuvimos ninguno. Estamos recibiendo entre 15 y 20 chicos en salones de 400 metros cuadrados. Lo que pedimos es que sean solo chicos, mamá, papá y abuelos pero algunos no se pueden controlar”, reconoció Vuotto.

María del Mar Cabrapan Duarte, de Hakuna Matata, reconoció que la situación es “muy incierta” ya que hay familias con ganas de festejar y otras que aún tienen miedo.

“Nos acoplamos a los protocolos de los locales gastronómicos, con los mismos horarios. Respecto al aforo, depende de cada salón y los metros cuadrados. En la primera apertura de marzo, teníamos un aforo del 50% para arrancar; ahora nos exigen un poco menos y en nuestro caso, tenemos capacidad entre 30 y 35 chicos”, detalló la mujer.

A fin de subsistir con la actividad, Hakuna Matata propuso “días de juegos” además de los festejos de cumpleaños. “Lo ofrecemos para la gente que quiere salir con los chicos y no sabe dónde. Acá tienen un espacio donde se pueden distraer. Otro salón se alquila para clases de baile, otro propone colonia. Lo importante acá es la unión entre los peloteros para salir adelante”, dijo Cabrapan Duarte.

Alejandro Torrelio, del salón Amailén, admitió que la espera para volver a abrir fue durísima. “Nunca nos dejaron de cobrar la Tish, ni el monotributo, ni ingresos brutos. Es fácil decir que se saca una ley que te permite dejar de pagar los alquileres y luego, renegocias”, señaló.

En pleno cierre, Torrielo intentó sacar una habilitación para realizar ferias los fines de semana pero dijo que el municipio le cobraba 70 mil pesos para realizar el trámite. De modo que optó por habilitar el lugar como salón de usos múltiples. “De lunes a jueves -y los viernes un poco más temprano- tenemos varias actividades. Con esa realidad, subsistimos aunque no llegas a pagar el alquiler”, reconoció.

Hoy, tras la reapertura, el hombre señaló que “la realidad es que nos movemos con eventos sociales de varias personas. Si vos alquilas un salón de 400 metros cuadrados, uno no piensa en 20 personas. Con esa cantidad, haces el evento en tu casa”.

Explicó que, por el momento, manejan una capacidad reducida de 35 a 40 personas. “Los salones son amplios con ventilaciones, desinfección constante y usos de barbijo en todo momento, salvo cuando están comiendo en la mesa”, dijo.

Torrelio comentó que, tiempo atrás, la gente organizaba los cumpleaños tres meses antes. Hoy, la modalidad cambió. Cada evento “se cierra” dos o tres días antes. “Te llaman un jueves para festejar el sábado y se hace cuesta arriba. Pero es una alegría volver a trabajar”, expresó.


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