Día del Animal: poesía y sentimiento
Dante Morosani

Una verdadera infraestructura hospitalaria, con atención médica permanente y un contingente de alrededor de quinientos pacientes diarios, destinada a una población singular: los animales pequeños.
Nacido por inspiración del poeta, compositor, músico, filósofo, boxeador, hombre de Buenos Aires, Cátulo Ovidio González Castillo (Cátulo Castillo a secas), el hospital metropolitano que fuera creado bajo su nombre hace ya cerca de medio siglo, ha constituido parte altamente significativa de la tarea desarrollada por el Movimiento Argentino de Protección al Animal (MAPA).
Qué otra cosa podía esperarse de la fibra sensible, la mente y la pluma del autor de páginas inolvidables como Luna Llena, María, Café de los Angelitos, La Calesita, y tantas otras.
La suya fue una iniciativa en silencio, sin demagogia, sin apetitos personales de figuración. Muchos, quizás hoy, quizás en este momento, tomen conocimiento de ello. Es otra hermosa prueba de que en el corazón de cada uno está la posibilidad de ser el mejor amigo de los animales o su peor y mayor enemigo. La elección, sólo depende de nosotros.
Sería inútil tratar de buscar diferencias de fondo en la infraestructura de este tipo de hospital respecto de otros, al haber presentado, según datos muy precisos, hasta las mismas carencias de los hospitales para humanos y –por supuesto- los mismos beneficios que está en condiciones de otorgar un personal especializado, integrado entonces por los mejores médicos veterinarios del país y que, oportunamente, prestaron su concurso para un propósito singular, tan necesario como humanitario, en beneficio de los animales desprotegidos en su integralidad por una sociedad que ha subordinado sensiblemente el lugar que deben ocupar.
¿Por qué se eligió esta jornada para homenajear a nuestros pequeños y no tan pequeños amigos?
El 29 de abril de 1926 murió Ignacio Albarracín, uno de los pioneros en la defensa de los animales en nuestro país. Fue el responsable de sancionar la primera ley de protección animal, en 1891. Doce años antes ya había fundado la Sociedad Argentina Protectora de Animales junto con Domingo Faustino Sarmiento, otro amante de todos los seres que se arrastran, vuelan, nadan o caminan.
Pero parece que hay algunos animales que tienen “coronita”. El caballo y el perro, por ejemplo, tienen sus propios días. Los equinos, que tienen tanta importancia en nuestra economía, celebran el 20 de septiembre. Y los caninos lo hacen el 2 de junio en honor a Chonino, un valiente ovejero alemán de la Policía Federal que fue herido de muerte por defender a un oficial.
Una reciente encuesta entre 2000 personas con motivo del Día del Animal mostró que el 67% prefiere a su mascota por sobre su mejor amigo; el 86% de los encuestados tiene perro.
En tanto el porcentaje de personas que tienen mascotas en su casa, arrojó los siguientes datos: 86% posee perro, 41% gato, 3% peces, y este mismo porcentaje para aves y tortugas.
A veces nos damos cuenta, a veces, n o. Pero ellos nos rodean. Mientras el hombre se mantiene dentro de los límites del planeta, vaya donde vaya, los animales están presentes, junto a nosotros. Aunque a veces no seamos conscientes de su existencia, los necesitamos y muchos de ellos nos necesitan.
En los albores dela prehistoria humana, sólo eran los enemigos y la principal fuente de alimento. Con el tiempo, la relación entre hombres y animales se hizo más amplia, más profunda, más estrecha y afectiva.
Dante Morosani
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