Diálogo entre la arquitectura y otras artes

Conversamos con el arquitecto Carlos Javier Díaz de la Sota, quien nos acercó nuevas visiones respecto de la convivencia entre su profesión y otras disciplinas artísticas.

Nos pusimos un poco específicos. Atraídos por dos disciplinas que nos inspiran, el cine y la arquitectura, es que convocamos al arquitecto platense, Carlos Javier Díaz de la Sota y conversamos con él en el marco de la Maestría en Proyecto Arquitectónico y Urbano de la Universidad Nacional de La Plata. Díaz de la Sota visitó Neuquén este fin de semana para dictar el seminario “Arquitectura bajo otras disciplinas proyectuales” en el Colegio de Arquitectos de Neuquén.

p- ¿Cómo conectás cine y arquitectura?

R- La piedra basal de la enseñanza de la arquitectura es el proyecto. En él convergen métodos de observación, estrategias de intervención, mecanismos de representación y por sobre todo el proyecto enuncia una forma de pensar y de sentir fijando una postura determinada frente a la realidad circundante. Visto de esta forma, el proyecto arquitectónico se convierte en un instrumento de crítica cultural al igual que otras expresiones artísticas.

p- Como investigador universitario, ¿cuál es la línea que establecés para llevar a cabo tu investigación?

r- Me interesa desarrollar la línea de investigación basada en el principio de indiferenciación de saberes y de habilidades en una búsqueda sensible compartida por todas las disciplinas. Entendiendo a las disciplinas artísticas como prácticas de escritura que traducen formas culturales a fórmulas narrativas. Visibilizadas al público, expuestas para ser interpeladas desde múltiples miradas que, a través del tiempo, se superponen y resignifican, conformando un cuerpo cultural complejo y heterogéneo. El espacio urbano y el arquitectónico, la música, la fotografía, el cine, entre otros, serán instrumentos de una época que convergen en la construcción de un mundo común a todos.

P- Y como arquitecto, ¿cómo confluye lo anterior en tu práctica profesional?

R- El proyecto arquitectónico se nutrirá de otras técnicas como las notaciones musicales, la improvisación y el montaje cinematográfico. El método utilizado para tal fin es un método abierto y sin fin, que consiste en enhebrar temas, mecanismos, procedimientos comunes basados en la idea del mestizaje, del collage y de la fusión, que pone en un diálogo atemporal a Fidias, Frederick Schiller, Sergei Eisenstein, Etienne Jules Marey, Le Corbusier, Charly Parker y Bernard Tschumi entre otros.

El interés de este trabajo es el tendido de puentes y conexiones entre los métodos proyectuales de la arquitectura, la música y el cine produciendo una deconstrucción de las fronteras que las separan, desplazando los ejes tradicionales del pensamiento arquitectónico para incorporar puntos de vista exógenos con el fin de encontrar nuevos anclajes teóricos

p- Así ve la arquitectura su relación con lo cinematográfico, ¿qué dice el séptimo arte respecto de esta relación?, ¿coinciden en lo planteado?

R- El cine ve en la arquitectura una precursora. El cineasta, teórico y montagista ruso por excelencia Sergei Eisenstein consideraba que los griegos de la antigüedad habían realizado los ejemplos más perfectos de montaje cinematográfico, como si fuera una película de más de 2000 años de antigüedad.

Según Eisenstein, “el plano, el cambio de plano y su duración, la longitud de la toma, la distancias, en el caso de la Acrópolis de Atenas en donde el espectador se desplaza entre una serie cuidadosamente dispuesta de fenómenos que absorbe secuencialmente a través de la vista, es de una sutileza toma por toma, a la que no sería posible cambiarle nada”.

“El interés de este trabajo es el tendido de puentes y conexiones entre los métodos de la arquitectura, la música y el cine”,

sostiene firmemente el arquitecto e investigador Díaz de la Sota.

Conexión: literatura
y arquitectura

El arquitecto francés Bernard Tschumi desarrolla en los años 70 y principios de los 80 en la Architectural Association de Londres una serie de charlas. Díaz de la Sota destaca en su análisis el trabajo titulado Joyce’s Garden, donde el espacio se crea a partir del texto de James Joyce, Finnegans Wake, y del plano de Covent Garden de Londres.

Aquí, la narración literaria se transcribe como una trama de puntos ubicados sobre el emplazamiento, reglados según operaciones como la yuxtaposición, la fragmentación, la superposición y el montaje.

Aplicación de un arquitecto local

El arquitecto neuquino Santiago Giuliani, en el marco de la Maestría dictada en el Colegio de Arquitectos de Neuquén, realizó el trabajo “La conquista del desierto. Una apropiación cartesiana del paisaje patagónico”. Aplicando lo aprendido en el seminario de Díaz de la Sota, hizo lo siguiente:

“En una porción de tierra de la vasta estepa patagónica se dispondrán de forma regular 150 luces de emergencia. Al llegar la noche las luces cobrarán presencia materializando una trama de puntos. Al agotar la batería una por una se apagarán dejando el paisaje intacto”.

Se trata de una instalación sobre el paisaje, que se propone poner en tensión naturaleza y artificio.

La performance es una operación sencilla y efímera, saca de contexto un artefacto cotidiano para ponerlo en la vastedad de la estepa.

Las luces de emergencia materializan la idea de una energía agotable, débil, efímera, inmediata, doméstica. La obra puede ser materializada en la inmensidad de la estepa o montada en la sala de un museo, puede comprender una gran extensión o un pequeño cuarto.

Datos

“El interés de este trabajo es el tendido de puentes y conexiones entre los métodos de la arquitectura, la música y el cine”,

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