“¿Discriminación a la educación privada en la Universidad del Comahue?”

Ésta es la tercera carta de lectores que se publica en este medio donde relato mi experiencia como participante de un concurso para un cargo docente en la Facultad de Ingeniería de la Universidad del Comahue. En las dos cartas anteriores (“Un método particular de selección de profesores en la UNC”, del 11 de marzo, y “Es tiempo de que el rector Crisafulli se expida sobre las irregularidades en la UNC”, del 14 de mayo) los lectores podrán leer las irregularidades que, según mi entender, parecerían existir en el dictamen del jurado que me evaluó. En función de dichas supuestas irregularidades es que impugné el concurso el 12 de marzo. El 17 de abril el Consejo Directivo de la facultad decidió por mayoría ratificar el dictamen del jurado. En la ampliación del dictamen que hicieron los tres miembros del jurado, solicitado por las autoridades de la facultad ante mi impugnación, continúan apareciendo más “anomalías” que no dejan de sorprenderme. En primer lugar, leyendo el expediente completo del concurso se confirmaría la denuncia que realizaron miembros del centro de estudiantes de la facultad en una carta abierta a principios de mayo: que “el jurado falta a la verdad al volcar los antecedentes falsos sobre el concursante que resulta ganador”. Cuando leí el dictamen del jurado, donde se describen los antecedentes del ganador del concurso (ingeniero Vladimir Cares Leiva), y luego el currículum vitae que entregó el mismo ganador cuando se inscribió en el concurso, advertí que las diferencias son significativas y notorias. En otras palabras, los antecedentes del CV presentado por Cares Leiva no se corresponden con los antecedentes de esta misma persona mencionados por el jurado en el dictamen del concurso. Quien quiera constatar esto puede solicitar el expediente completo en la Facultad de Ingeniería; me imagino que por ser un documento público estará al acceso de cualquiera. Repito los nombres de los miembros del jurado del concurso: Ricardo Nellar, Mario Pilatti y Graciela Landriscini. En segundo lugar, en la ampliación del dictamen los tres miembros del jurado mencionan que “resulta de peso para la atención de la problemática del alumno la pertenencia a una cuota mínima de antecedentes en la educación pública (la recibida, como la dictada)”. Es decir, establecen que una de las condiciones para acceder al cargo docente es haber estudiado y dictado clases en una universidad pública, hechos que “casualmente” no forman parte de mis antecedentes. Lamentablemente, hay dos problemas con esto. Primero, parecería totalmente discriminatorio rechazar en un concurso docente a una persona por el estatus legal de la institución donde se educó. Segundo, si ésa hubiera sido una de las condiciones, deberían haberlo mencionado expresamente en el pliego del llamado a concurso, cosa que no hicieron. Nunca imaginé que la Universidad del Salvador, donde me formé en las dos licenciaturas que hice, estaba en una “lista negra” en los concursos docentes en la UNC. Parecería que la tradición jesuita no estaría dentro de los estándares de calidad de esta universidad patagónica. Tampoco lo sabía de la Universidad Rey Juan Carlos de España (universidad pública, a propósito), donde me doctoré. Estoy pensando seriamente en enviarle una queja al exmonarca español por no haberme anoticiado de esto con anterioridad a mi viaje de estudios. Me hubiera ahorrado unos cuantos euros y unos cuantos años de investigación y redacción en la tesis doctoral. Continuando con las dudas que tengo: ¿qué diferencias pueden existir entre alumnos de universidades públicas y alumnos de universidades privadas que tengan que cursar una materia de Economía? ¿Es que existe alguna barrera lingüística, metodológica, pedagógica u otra que no alcanzo a identificar por la cual una persona que trabajó en el ámbito educativo privado no puede dictarles clases a alumnos que asisten a una universidad pública? ¿Qué característica especial tienen los alumnos de la materia de Economía de la Facultad de Ingeniería de la UNC que no les permitiría acceder a los conocimientos científicos de profesionales graduados en universidades privadas? Vuelvo a hacer la misma pregunta que en la anterior carta de lectores: ¿conoce el rector lo que está sucediendo en los concursos docentes de la universidad que dirige? Agrego ahora: ¿conoce el rector que una de las condiciones para acceder a algunos cargos docentes en la UNC es haber estudiado y dictado clases en universidades públicas? Si es así, ¿no sería más justo y transparente publicar estas restricciones en los llamados a concurso y no que los participantes de los mismos se enteren posteriormente de dichas condiciones? Obviamente, de haber sabido que la educación privada estaba en una “lista negra” no me hubiera presentado, ya que no cumplía las condiciones establecidas por el jurado. ¿O es que son condiciones que fija la UNC mediante algún sistema de “sugerencias” no escritas? Por favor, Sr. rector Crisafulli, le solicito que me aclare todas estas cuestiones que he planteado en las tres cartas de lectores y en mi impugnación al concurso. Le pido disculpas, pero mi formación educativa privada no me permite comprender claramente los criterios reales de selección de profesores en la Universidad del Comahue. En la Facultad de Ingeniería tienen mis datos personales para que Ud. pueda comunicarse conmigo. Nobleza obliga, Sr. rector. Ojalá ésta sea la última carta que tenga que enviar a este medio solicitando las explicaciones del caso. Pablo Guido, DNI 20.956.205 Neuquén

Pablo Guido, DNI 20.956.205 Neuquén


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