Doce años de prisión por el crimen de un policía

Rubén Riquelme fue condenado por el homicidio de un agente ocurrido en Mariano Moreno. Los jueces consideraron que la víctima no fue asesinada por ser policía, como dijo el fiscal.

ZAPALA (AZ).- La Cámara Multifueros de Zapala condenó ayer a la pena de doce años de prisión a Rubén Riquelme, imputado en el asesinato del policía Sergio Hernández, ocurrido en abril pasado en la vecina localidad de Mariano Moreno.

El tribunal descartó la solicitud del fiscal Héctor Trova, quien en su alegato había pedido cadena perpetua, argumentando que Riquelme ultimó a Hernández «por su condición de policía».

Al término de la lectura del fallo se observaron escenas desgarradoras entre los familiares de Hernández. La madre del policía rompió en llanto y tuvo que ser contenida por varias mujeres que la acompañaban. Una de ellas se acercó a Riquelme y le dijo en la cara «esto no va a quedar así, asesino de mierda».

Para los camaristas Víctor Hugo Martínez, Oscar Rodeiro y Enrique Modina, quedó probado que Riquelme fue el autor del crimen al asestarle un puntazo que le provocó a la víctima un shock hipovolémico, es decir, que provoca la muerte cuando la víctima pierde más del 20 por ciento de su sangre.

«La autoría no fue controvertida», expresó Martínez en un párrafo del fallo que fue ventilado ayer por la tarde.

Por otro lado, la Cámara calificó de «mendaces» los relatos que brindaron los testigos que la noche del 12 de abril se encontraban bebiendo alcohol junto a Riquelme frente a la despensa Aylín. Los jueces no sólo rechazaron el planteo de estos sujetos que habían abonado la teoría del exceso policial, sino que además ordenaron que se inicie una investigación judicial para determinar si cometieron un delito en ese contexto.

Los más comprometidos son Walter Rivero, Gumercindo Villalabos y uno de los primos Maubecín, quienes ahora deberán dar explicaciones ante el juez de instrucción sobre lo que sucedió esa noche.

El asesinato se produjo cuando una comitiva policial intentó expulsar de la plaza a un grupo que se encontraba consumiendo bebidas alcohólicas. La negativa de estas personas a abandonar el lugar y la violencia con la que respondieron a la requisitoria policial, determinó que los uniformados solicitaran refuerzos a la comisaría.

El oficial Sergio Hernández llegó acompañado por el comisario Isaías Painefilú, y junto al resto de los efectivos, pretendieron disuadir a los revoltosos.

Según la acusación, Hernández tomó de los brazos a Riquelme para intentar desarmarlo pero recibió un certero puntazo que la causó la muerte poco después. Riquelme recién pudo ser reducido cuando otro policía efectuó dos disparos intimidatorios al piso.

El defensor Bortolatto había relativizado el accionar de su cliente, argumentando que actuó bajo los efectos del alcohol. Pero esta coartada fue rechazada por los jueces, quienes valoraron la pericia del médico Alberto Carlini donde se afirmaba que no había perdido el control de sus actos. El fiscal Héctor Trova podría apelar el fallo ante el TSJ.


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