“Dormir al sol”, bioy casares hecho cine por Alejandro Chomsky

El cine nacional recupera a Adolfo Bioy Casares con la adaptación de “Dormir al sol”, filme dirigido por Alejandro Chomski, protagonizado por Luis Machín, que se estrena mañana.

El filme cuenta también con actuaciones de Esther Goris, Florencia Peña, Carlos Belloso, Enrique Piñeyro, Héctor Díaz, Alfonso Pícaro (el recordado como Miseria Espantosa en Telecómicos), Norma Argentina y Mercedes Scápola, entre otros.

Hace siete años, tras su promisorio debut en el largometraje con “Hoy y mañana”, protagonizado por Antonella Costa, y con una beca Fullbright bajo el brazo, Chomski partió con rumbo a Nueva York para seguir perfeccionándose en cine.

Uno de los motivos, seguramente, fue que su ópera prima no solo había sido recibida con atención por la crítica sino que fue elegida por el Festival de Cannes, nada menos que para participar en la respetada sección Un Certain Regard.

Por entonces Chomski ya soñaba con llevar “Dormir al sol” al cine, tal como le había llegado a comentar personalmente a su autor, Adolfo Bioy Casares, de quien en Nueva York filmó el cortometraje “Escape al otro lado”, según “Planes para una fuga al Carmelo”.

Bioy Casares le escribió a propósito de aquel cortometraje que “como nadie ignora, quien adapte para el cine cuentos o novelas emprende una tarea difícil, y Chomski adaptó admirablemente mi cuento `Planes para una fuga al Carmelo`”, señaló.

“Chomski es un profesional serio, un escritor de talento”, aseguró el autor de “La invención de Morel”, “La aventura de un fotógrafo en La Plata”, y el guión de “Invasión”, compartido con el insuperable Jorge Luis Borges.

En 2006 y nuevamente en Estados Unidos, Chomski fue contratado para dirigir “Feel the Noise” , una película que tuvo como eje el ritmo reggaeton, producida por la cantante Jennifer López, y estrenada en ese país en mil pantallas.

Poco después, en las antípodas de aquella, dirigiría el proyecto independiente “A Beautiful Life” , con la actriz oriental Bai Ling, que como la anterior nunca llegó a estrenarse en la Argentina.

“Conversando con Bioy acerca de sus directores preferidos surgió el nombre de Luis Buñuel y salió el tema de que ‘Dormir al sol’ tenía algo de comedia negra, absurda y disparatada, con mucho de teatral”, recuerda Chomski de su encuentro con el escritor.

El primer guión fue finalista en el Festival de Sundance y en consecuencia premiado con una participación el taller Equinox, donde tuvo como tutora a Mary Sweeney, esposa de David Lynch y estrecha colaboradora del cineasta en sus películas.

Chomski era conciente de que “Dormir al sol”, la novela publicada en 1973, ofrecía dificultades para su adaptación: “Me pareció perfecto ambientarlo en el barrio Parque Chas, por su trazado circular, y en la década del 50”, dice el director.

En el cine nacional, solo Leopoldo Torre Nilsson y Sergio Renán habían adaptado tres de sus obras, “El perjurio de la nieve” (1950), filmada como “El crimen de Oribe” y “Diario de La guerra del cerdo” (1975) el primero titulada “La guerra del cerdo”, y “El sueño de los héroes” (1997), el segundo.

“La novela de Bioy Casares es la historia de un hombre común, y su descubrimiento de que el tráfico de almas es posible”, asegura Chomski, que rodó su última película en San Luis y Buenos Aires hace ya cuatro años.

El filme de Chomski discurre en Parque Chas, el barrio radiocéntrico con amanzanamiento ortogonal, y calles sin ángulos rectos, en el que los forasteros desprevenidos pueden perder el sentido de la orientación con facilidad.

Tras una serie de situaciones confusas, Lucio (Luis Machín), un ex empleado bancario convertido en relojero, acepta internar a su esposa (Esther Goris) en un instituto frenopático, tal como se denominaban entonces a los dedicados a “salud mental”.

Mientras su cuñada (Florencia Peña) intenta seducirlo una y otra vez sin éxito, el doctor Samaniego (Carlos Belloso), director de ese singular centro asistencial, se muestra enigmático e inquietante respecto a sus tratamientos.

Cuando su esposa es dada de alta, regresa en principio con el mismo cuerpo, pero por su forma de actuar Lucio duda, se angustia y llega a la conclusión que ella fue víctima de un novedoso e inquietante caso de “tráfico de almas”.

“Trabajamos mucho el personaje de Lucio con Machín, incluso en su forma de caminar, de a pasitos y uno de los personajes que me sirvió de modelo fue el de Alberto Sordi en `Un burgués pequeño, pequeño`, por ejemplo”, asegura el cineasta.

Chomski, que sigue teniendo entre sus planes llevar al cine con respaldo europeo “El país de las últimas cosas “, de su amigo el escritor norteamericano Paul Auster, logró transmitir la esencia fantástica del relato de Bioy Casares.

“Dormir al sol”, aprueba la difícil tarea de lleva al cine una idea, la de la posibilidad de que alguien pueda ocupar otro cuerpo abordada no solo por Bioy Casares sino, por ejemplo, por Julio Cortázar, que es la de mirarse a uno mismo desde afuera.

Y lo hace, con el oportuno aporte de Luis Machín, una composición excelente, en la que el relojero Lucio Bordenave encuentra su intérprete perfecto, que convence como hombre ingenuo, y que tiene la capacidad de dejar de ser quien es para ser otro. (Télam).-


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