Dragón rojo

El dragón –en el horóscopo chino– es el único animal mitológico y además no reencarna, representando una fuerza arrolladora con notable capacidad de liderazgo.

Luego de visitar por primera vez China bosquejamos desde estas páginas nuestras impresiones sobre el proyecto social y económico más descomunal de la historia reciente ( “No son cuentos chinos” , 7/8/2010) que a la fecha, en solo 40 años ha dejado atrás 800 millones de pobres. Su crecimiento anual promedio durante ese período supera el 9% pero la concentración de la renta se acumula en torno a 35 millones de “nuevos ricos “ organizados alrededor del Ejército y del partido, con leyes sociales aún muy limitadas y una superexplotación laboral que recién en los últimos años atisba a ser remediada con las primeras normas gubernamentales de protección y sindicalización obrera. No se articula oposición política alguna en contraste con el régimen de partido único que la combate, pero bien vale decir que el crecimiento económico y su propio legado cultural limitan los cuestionamientos al sistema.

Pensar China como un occidental es desconocer sus tradiciones y su historia. Es la única civilización antigua con continuidad y unificación en más de 2.500 años, que gira en torno al orden o el caos, donde la perspectiva binaria de Occidente (lo bueno/malo , A o B , blanco o negro ) se modifica por la combinación de factores (el yin y el yan mezclados) que conviven en unidad, donde el cambio permanente resulta esencial al igual que el devenir de las cosas, y en este punto coincide –paradójicamente– desde hace milenios con la teoría marxista. Esta última caracterización se identifica además con el esquema de “economía planificada”, la cual era pregonada por su principal filósofo y político –Confucio– hace más de 2.300 años. Confucio se manifestaba por el respeto a la autoridad máxima –el rey por aquel entonces – y la continuidad de las tradiciones del imperio para mantener unificado al país.

Ante el reciente cumplimiento de los 100 años del Partido Comunista chino, vemos la particularidad del injerto capitalista introducido hace 4 décadas primero en algunas zonas especiales del país, luego extendido a toda su economía, pero sobre un modelo de planificación, control y dirección estatal (el suelo aun pertenece al Estado). Al igual que Confucio, el régimen no acepta que el poder económico sea independiente del poder estatal sino que debe estar sometido a este, por más rico que pueda ser un empresario o grupo económico. Los ricos ascienden individualmente y no como clase social, careciendo de agenda propia como en Occidente, donde los grupos económicos dominan el Estado.

El ejemplo más claro fue el del dueño de la empresa de comercio electrónico Alibaba (superior en volumen que Amazon) que durante el año anterior cuestionó la fuerte intervención del Estado en la economía y su empresa financiera debió suspender su salida en Bolsa, teniendo que mantenerse en el ostracismo hasta hace pocos meses, en que reapareció hablando del combate sobre la desigualdad. Ese ordenamiento económico y social a través de planes quinquenales que establecen metas de crecimiento, es imposible en el capitalismo occidental. La iniciativa del cinturón y la ruta de la seda es el paso más ambicioso de China, que en la actualidad involucra a más 60 países a los que el Dragón ofrece puertos, carreteras, vías férreas, comunicaciones e infraestructura general para alentar el comercio mundial, asegurándose la provisión de materias primas y rutas para el abastecimiento mundial . La economía planificada se ha ido combinando con otra de mercado “ a la manera china “ incorporando con vértigo a cerca de 4 millones de personas cada año a la clase media, cosa imposible en Occidente, que por el contrario achica su burguesía en un proceso desbocado de concentración económica, que alienta los partidos de derecha frente a la desesperación de “ ya no ser “.

Durante el año 2020, en plena pandemia, pudieron anunciar la erradicación de la pobreza extrema, una meta fijada en el año 2014 de la mano de su líder Xi Jimping, que de pequeño vivió en una cueva y su padre fue un líder que encabezó las reformas pro-mercado. La rareza es que un Partido Comunista ejecute un pseudo capitalismo de mercado con eficiencia y velocidad desconocida, al igual que otros países asiáticos, bajo modelos de disciplina social asombrosa. Occidente cuestiona la restricción de los derechos humanos, pero cuando tiene que desestabilizar, invadir o bombardear países la hipocresía por sobre los negocios se impone.

China ha ratificado el tratado de cooperación y amistad con Rusia “para una nueva era “, por el cual ambos países se han comprometido a ayudarse mutuamente ante cualquier amenaza de agresión para eliminar las mismas.

En el 100 aniversario del PCCh Xi Jimping afirmó: “Nunca hemos oprimido o esclavizado al pueblo de ningún país, ni en el pasado, ni en el presente, ni en el futuro”. Ese mensaje fue claro y direccionado: el nuevo mundo al que nos referimos desde estas páginas (¿El Dragón Herido o un mundo en cambio ? 9/3/2013 ) ya está aquí.

DARÍO TROPEANO

Abogado. Docente en la Facultad de Economía Unco


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