Acuerdo Mercosur-UE: qué define el Parlamento Europeo y cómo beneficia a la fruta y la pesca

El Consejo de la Unión Europea dio luz verde, pero ahora falta la ratificación legislativa, donde franceses, verdes y ultraderecha prometen resistir. Qué gana Argentina y el incentivo clave para ser el "primer país" en firmar.

El histórico acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea (UE) quedó a un paso de ser realidad, aunque ese último tramo podría ser el más arduo. Tras la autorización «previsional» del Consejo de la UE para la firma, el tratado enfrenta ahora su prueba de fuego en el Parlamento Europeo, donde se anticipa un debate polarizado durante todo 2026.

El objetivo de los gobiernos es ambicioso: constituir un mercado común de 720 millones de personas, creando la zona de libre comercio más grande del mundo. Sin embargo, la resistencia política en el Viejo Continente es transversal y amenaza con dilatar los tiempos.

Los enemigos del acuerdo


Según detalla un informe publicado por Ámbito Financiero, la oposición en Europa no tiene un solo color político. El bloqueo más fuerte proviene de Francia: la casi totalidad de sus eurodiputados rechaza el pacto, temiendo que la competencia ganadera del Mercosur destruya a sus productores locales.

A esto se suma la presión de los extremos y los ecologistas:

  • Ultraderecha: El grupo «Patriotas por Europa» planea una moción de censura contra Ursula von der Leyen, argumentando que el acuerdo daña la soberanía industrial europea.
  • Verdes e Izquierda: Rechazan el tratado por cuestiones ambientales, alegando riesgos de deforestación en Brasil y competencia desleal por estándares más laxos.

La oportunidad argentina: pesca, frutas y soja


Más allá de la rosca política, un análisis de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (INAI) puso números a los beneficios. Actualmente, Argentina solo aporta el 3% de las importaciones agroindustriales de la UE.

El acuerdo eliminaría inmediatamente los aranceles para el 99,5% de las exportaciones del bloque. Los ganadores automáticos (arancel cero desde el día 1) serían la pesca (merluza, calamar), limones, peras, manzanas, harina de soja y maní.

Para otros productos sensibles como la carne bovina, aviar y el maíz, se establecieron cuotas de exportación.

El tratado incluye una cláusula de incentivo poderosa para acelerar los tiempos políticos en Sudamérica. Se estableció que el primer país del Mercosur que ratifique el acuerdo podrá utilizar el 100% de la cuota asignada al bloque con la UE hasta que los demás socios se sumen.

Adiós a las retenciones (a largo plazo)


Un dato clave para el campo argentino es el compromiso sobre los Derechos de Exportación (DEX). Según el texto negociado, Argentina deberá eliminar las retenciones a las exportaciones hacia la UE a partir del tercer año de vigencia.

Sin embargo, habrá excepciones estratégicas: la soja tendrá un tope del 18% desde el quinto año, bajando gradualmente hasta el 14% en el décimo año.


El histórico acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea (UE) quedó a un paso de ser realidad, aunque ese último tramo podría ser el más arduo. Tras la autorización "previsional" del Consejo de la UE para la firma, el tratado enfrenta ahora su prueba de fuego en el Parlamento Europeo, donde se anticipa un debate polarizado durante todo 2026.

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