Educando para la paz social
No es ajeno al conocimiento de ninguno de nosotros que una de las grandes demandas existentes en nuestra sociedad es la obtención de justicia. Sin duda alguna la comunidad se ha vuelto cada vez más compleja y litigiosa, surgiendo por contrapartida la necesidad de otorgar una respuesta urgente a sus demandas. Hoy por hoy el Estado no alcanza a satisfacer adecuadamente estas apetencias.
Hay cuestiones que actualmente tienen una relevancia que antes no poseían, como ser la convivencia en los barrios (cuestiones de vecindad, acopio de basura, problemas con animales, ruidos molestos, enfrentamiento de jóvenes de diferentes barrios o grupos, problemas con servicios de luz y televisión por cable, etc.), casos de violencia familiar, protección de menores y ancianos, discriminación o cuestiones de prevención del delito. Cabe aclarar que si bien la violencia en sí no es mediable, existen cuestiones que pueden ser abordadas desde la prevención y el tratamiento de la misma.
Es ante este panorama donde encontramos un gran número de personas que clama por asistencia jurídica, debido a que el servicio de justicia tradicional no proporciona, en muchos casos, respuesta alguna rápida y eficaz o lo hace sólo parcialmente.
Frente a esta situación, debe preverse una respuesta comunitaria, el Estado no puede permanecer indiferente, debe captar los valores de la sociedad y permitirles una manera de expresión, brindando una salida institucional a esta gama de necesidades, las cuales no pueden afrontarse con el incremento de organismos judiciales. Es indispensable trabajar desde la prevención, abordando los conflictos antes de que se conviertan en delitos. De esta manera la mediación comunitaria ofrece una herramienta válida, que otorga al ciudadano la posibilidad de resolver sus problemas con ayuda de un tercero imparcial (el mediador), quien facilitará la comunicación entre las partes en conflicto, colaborando como un amable gestor, siendo los afectados por el problema quienes elaboren un acuerdo, siempre dentro del marco de confidencialidad que caracteriza a este dispositivo.
De este modo, la justicia llegará al ciudadano de la mano de la solidaridad, la prevención y la pacificación, entregándole a la gente la posibilidad de resolver sus conflictos por sí solos, mediante el reconocimiento del otro y la propia revalorización, recuperando cada individuo el poder de autodeterminación, teniendo la posibilidad de ser escuchado y de escuchar las necesidades que lo aquejan, construyendo desde la comunicación una sociedad más democrática y pacífica.
La mediación comunitaria tiene por finalidad proporcionar a los vecinos de una determinada comunidad, una posibilidad distinta para solucionar sus problemas de manera ágil, económica y amigable, abarcando temas que difícilmente serán llevados a la justicia, los cuales al no ser abordados a tiempo generarán escaladas de violencia, desembocando indefectiblemente en delitos.
Podrá promoverse desde la órbita municipal, elaborando desde este ámbito un plan de trabajo en el cual participe un equipo interdisciplinario de profesionales capacitados en el tema, quienes se encargarán de difundir y aplicar el dispositivo de la mediación en los barrios hasta tanto se logre formar mediadores barriales, logrando de esta manera que surja del mismo espacio el interventor o representante vecinal que ayude a las partes a resolver la disputa.
Esto tendrá beneficios, ya que el mediador ostentará un acabado conocimiento del microambiente cultural en el cual se dan las relaciones interpersonales, quedando posicionado de este modo en un espacio de legitimidad que le permitirá administrar los conflictos en los que sea convocado a mediar.
Estamos frente a una buena opción, que ayudará a afrontar problemáticas barriales, previniendo la violencia, evitando en muchos casos el delito, acrecentando los valores solidarios de la vida vecinal, mejorando la convivencia y fomentando la comunicación y el contacto directo entre las personas.
Considero que implementar sistemas de mediación significa educar a la sociedad para la construcción de la paz y atento a que la educación es lo más decisivo para el porvenir de un pueblo, ya que es su fortaleza espiritual, debemos seguir caminando en esta dirección con la seriedad, compromiso y profesionalismo que esta honorable tarea de mediador requiere.
XIMENA GARCIA SPITZER-Abogada y mediadora. Delegada internacional del Foro Mundial de Mediación en las provincias de Río Negro y Neuquén.
No es ajeno al conocimiento de ninguno de nosotros que una de las grandes demandas existentes en nuestra sociedad es la obtención de justicia. Sin duda alguna la comunidad se ha vuelto cada vez más compleja y litigiosa, surgiendo por contrapartida la necesidad de otorgar una respuesta urgente a sus demandas. Hoy por hoy el Estado no alcanza a satisfacer adecuadamente estas apetencias.
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