EE. UU. promete castigo tras el horror en Faluja

"Las muertes no fueron en vano", dijo Paul Bremer.

BAGDAD.- El administrador civil de Irak, el estadounidense Paul Bremer, dijo ayer que la muerte de cuatro contratistas y cinco soldados norteamericanos en ataques cometidos el miércoles al oeste de Bagdad no quedará «sin castigo».

Durante una ceremonia en la flamante Academia de Policía de Bagdad ante 479 nuevos graduados, Bremer dijo que los estadounidenses que fueron quemados, descuartizados y colgados por una turba «no murieron en vano».

Las imágenes de los cuerpos conmocionaron a los estadounidenses y reabrieron el debate acerca de la conveniencia de tropas en Irak.

La agrupación «Jeque Ahmed Yassin» fue responsable de la matanza de Faluja, según afirmó un panfleto distribuido ayer por las calles de la ciudad iraquí. El panfleto señala que la emboscada contra los estadounidenses fue perpetrada «en castigo por lo que los judíos le hicieron al cuerpo del jeque Yassin, que fue mutilado y su sangre derramada».

Al menos dos de los estadounidenses fueron mutilados y carbonizados, tras lo cual fueron colgados de un puente mientras la multitud celebraba.

En el comunicado se adviert además de «más castigos y revancha por el hombre y todos los mártires en Irak y Palestina».

Bremer, la principal autoridad civil de EEUU en Irak describió los ataques como «inexcusables y despreciables» y agregó que la insurgencia iraquí «no desviará la marcha hacia la estabilidad y la democracia en Irak».

A casi un año de la caída del régimen del dictador iraquí Saddam Hussein, Faluja y las regiones vecinas son el escenario de ataques cotidianos, disparos y manifestaciones de protesta contra las fuerzas de la ocupación. Pero el horror surgió el miércoles de la ciudad cuando habitantes encolerizados cortaron en pedazos los restos carbonizados de dos de los cuatro civiles estadounidenses muertos en una emboscada. La turba lapidó los cuerpos y bajo los aplausos los colgó de los arcos de un puente.

Las imágenes de este terrible incidente fueron la noticia principal de los medios de comunicación del mundo entero, y recuerdan las macabras escenas de de la muerte de soldados estadounidenses en Somalia en 1993, y que terminó con el retiro de Estados Unidos del país.

«Lo que pasó es terrible, pero no hay que exagerar el impacto, ya que los norteamericanos están en Irak con una misión diferente», indicó una fuente diplomática. Pero este incidente dejó en evidencia el aumento del odio en Faluja, corazón del «Triángulo sunnita», al noroeste de Bagdad.

Estadounidenses conmocionados por las imágenes

WASHINGTON.- Cuando muchos estadounidenses salieron ayer a sus puertas para buscar el diario, fueron recibidos con quizás la más gráfica imagen de la guerra en Irak: una foto de los cuerpos quemados de dos civiles norteamericanos colgando de un puente mientras los iraquíes celebraban alrededor.

La imagen apareció en «The New York Times» y otros diarios en todo el país, mientras que periódicos como «The Washington Post» y «USA Today» publicaron la foto de los estadounidenses calcinados en el piso e iraquíes pateando sus cuerpos.

La CNN decidió advertir a sus espectadores antes de mostrar brevemente una imagen de los cuerpos colgando.

Al ver las imágenes, muchos recordaron el episodio de 1993, cuando un soldado estadounidense muerto fue arrastrado por las calles de Mogadiscio, Somalia.

La publicación de esas fotografías generó una fuerte presión de los ciudadanos y el Congreso para que Washington retirara sus tropas del país africano. Poco después, Bill Clinton llamó de regreso a sus soldados.

Por el momento no hay ningún indicio de que el presidente George W. Bush vaya a hacer lo mismo, después de que su portavoz Scott McClellan aseguró que «no hay vuelta atrás» en Irak pese a las crueles imágenes de los cuerpos carbonizados.

«La mejor forma de honrar a aquellos que han perdido sus vidas es continuar demostrando resolución ante estos actos cobardes y odiosos», dijo. El administrador civil estadounidense para Irak, Paul Bremer, advirtió además que el ataque «no quedará impune».

Las imágenes golpearon a los estadounidenses como un burdo recordatorio de que el combate principal puede haber terminado en Irak, pero el país dista de ser seguro para estadounidenses, ya sean civiles o militares.

«Es perturbador, muy perturbador ver esto», lamentó Paul Jursik, de Minneapolis. Jursik dijo «no estar seguro» de si Estados Unidos debía invadir Irak. Pero después afirmó que ahora se debe completar el trabajo porque en caso contrario los insurgentes terminarían triunfando. «No quisiera vernos en retirada porque ellos son malas personas haciendo esto. Ellos están influenciando nuestras decisiones».

Para Cliff Feldman, un colaborador de organizaciones humanitarias, las fotografías en cambio sólo fortalecieron su oposición a la guerra. Calificó tanto a la imagen como a la emboscada de «horribles» y advirtió que EEUU no comprende la mentalidad de quienes viven en el Cercano Oriente. «Es una posición imposible permanecer ahí. Y deberemos aceptar esto como una realidad».

 

El dilema

Los medios estadounidenses, enfrentados al dilema de a cuánto deben exponer a sus lectores y espectadores, dijeron que es necesario mostrar la crueldad de la guerra, aun si aquello pudiera ofender a algunos.

Las fotografías fueron publicadas en la parte de abajo de la tapa de muchos periódicos y mostradas sólo durante pocos segundos por televisión. «Si nosotros tratamos de evitar mostrar imágenes de cadáveres, si lo hacemos todo muy limpio, entonces quizás podríamos hacer más fácil la vuelta a la guerra», declaró el productor ejecutivo del programa «Nightline» de la cadena de televisión ABC. Otras cadenas limitaron sus coberturas. Un día después del ataque seguía sin definirse cuáles serán los efectos de estas fotografías, pero ya existe un precedente. Las imágenes de Mogadiscio, como también fotografías de la Guerra de Vietnam, tuvieron un perdurable efecto en la percepción de la gente acerca de la guerra y su brutalidad.

 

Creen que Bush subestimó a Al Qaeda

WASHINGTON.- La mayoría de los estadounidenses coincide con el ex asesor de contraterrorismo de la Casa Blanca que acusó al gobierno del presidente George W. Bush de haber subestimado a Al Qaeda antes de los atentados del 11 de septiembre de 2001, según una encuesta divulgada ayer por la prensa.

No obstante, el sondeo también mostró que la mayor parte de los norteamericanos todavía aprueba la política de seguridad de Bush, un elemento clave de cara en sus aspiraciones de reelección.

El 52% de los estadounidenses consultados en este estudio del diario Los Angeles Times coincide con la acusación del ex asesor en contraterrorismo Richard Clarke de que Bush «no tomó la amenaza del terrorismo de manera suficientemente seria».

Un 57% acuerda también con Clarke en que Bush dio prioridad a la invasión de Irak sobre el combate al terrorismo. Las acusaciones de Clarke ante una comisión parlamentaria independiente y en un libro recientemente publicado han tenido un gran impacto en la opinión pública estadounidense.


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