Rescate emotivo

Una capilla construída en 1890 fue renovada y convertida en una moderna vivienda, ideal para una gran familia.

Por Redacción

La pareja de arquitectos Dominic y Marie Bagnato renovaron una antigua iglesia construída en 1890 en las afueras de Melbourne, Australia, para crear una vivienda que rescata el pasado pero lo integra con un estilo más contemporáneo. Esta dualidad, moderno-antiguo, se observa desde la fachada. Con formas similares el edificio está compuesto por dos módulos. Aunque ambos terminan en punta, uno de ellos conserva el estilo gótico original con su revestimiento de madera y aberturas en arco y pequeñas mientras que el segundo se presenta con líneas rectas, grandes paneles vidriados y hormigón visto. En el interior, la vivienda es sin dudas amplia, moderna y confortable. En lo que era el ingreso original a la iglesia, el salón de planta abierta, comedor y sala de entretenimiento se ubica en torno a una chimenea con revestimiento de mármol negro y acabado de yeso que se conecta con el alto techo de vigas de madera centenarias. En la sala completa la decoración una lámpara que emula los tubos de órgano tan característicos de las antiguas iglesias. Los espacios sociales tienen además las mejores vistas a la piscina gracias a grandes ventanales que la conectan con el jardín. El piso original de piedra caliza se trataron con un acabado de ácido para darles una tonalidad antigua. La madera de los techos, de pino, también fue reciclada. Para las áreas íntimas se tuvo que sortear una dificultad. Como la fachada del edificio no podía remodelarse por haber sido declarado patrimonio histórico, se mantuvo la estructura existente y se creó allí un altillo con dos dormitorios y una sala de juegos. A la vez han añadido un edificio nuevo y moderno que contiene un dormitorio principal de lujo. Así se logró un gran aumento de los metros cuadrados que permita comodidad para la numerosa familia que ocupa la vivienda, un médico, su esposa y sus seis hijos. La vivienda cuenta con una bodega con capacidad para 700 botellas y su propio gimnasio.

arq.


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