Etéreo
Blanco, futurista, de cristal y aluminio anodizado. Abrió la primer sede del Museo del Louvre en la localidad de Lens, una de las más afectadas por la crisis económica.
La semana pasada inauguró la nueva sede del Museo del Louvre en Lens, una ciudad ubicada a 200 km al norte de París y una de las más castigadas por la crisis económica. El nuevo museo fue construido sobre minas de carbón abandonadas y costó más de 150.000 millones de euros (unos 195.000 millones de dólares). Esta es la primera sede del Louvre fuera de la capital francesa, que inaugurará otra en Abu Dabi en 2015. El proyecto cuya idea empezó a germinar hace diez años, cuando era presidente Jacques Chirac, aspira a reanimar una de las zonas más pobres de Francia y atraer a medio millón de visitantes al año. Lens está situada en el centro de una región donde la tasa de desempleo supera el 16%. Diseñado por el gabinete de arquitectura japonés SANAA, el bello edificio de líneas futuristas, tiene una sola planta alargada y dividida en grandes módulos, que reflejan la luz. Fue construido completamente en cristal y aluminio anodizado, y con un estilo blanco y etéreo. A partir del diseño, el museo trata de desmaterializarse en su percepcion desde el interior para que sean las obras expuestas las que cobren mas atención. Actualmente el Louvre-Lens acoge en su primera exposición obras maestras provenientes del museo parisino, entre ellas el célebre lienzo “La Libertad guiando al pueblo” (1831) de Delacroix y el famoso retrato “Balthazar Castiglione”, de Rafael, esculturas de Rodin y pinturas de Boticelli, así como obras maestras de El Greco, Ingres, Poussin, La Tour y Goya que se exhibirán durante un año. Fotografia: Iwan Baan