La piscina en el living de casa
Una antigua fábrica de zapatos en Palermo Viejo cambió de función y de cara gracias a la destreza del arquitecto Silvio Gueilburt, quien respetando la estructura original creó una casa impactante donde conviven codo a codo la piscina y el living.
El arquitecto Silvio Gueilburt puso en marcha esta obra fuera de lo común para una pareja de profesionales con hijos cama afuera. “Ellos tenían su vida armada en una casa del barrio de Palermo Viejo, hasta que un día, se puso a la venta el terreno vecino, una vieja fábrica de zapatos y decidieron anexarlo”, cuenta este profesional especializado en arquitectura hospitalaria. El nuevo lote, de 500 metros cuadrados, pasó por dos etapas: en la primera se usó para disfrute de los propietarios y amigos, y sólo se construyó una piscina cubierta de 25 x 5,60 m bajo el galpón. Gueilburt fue partidario de conservar la estructura de hormigón armado y las claraboyas por donde ingresa una magnífica luz natural que baña la planta libre. Sólo para generar un jardín urbano y sector de deck, retiró parte del viejo techo de chapa. En la segunda etapa, cuando los propietarios decidieron vender su casa y transformar ésta en su única vivienda permanente, el arquitecto rediseñó completamente la planta: al fondo de la construcción armó una cocina con forma de pecera, un patio adyacente que funciona como lavadero más un baño compartimentado. En el resto del espacio, una enorme planta abierta, convive la pileta con el living y el comedor, sumando un total de 318 m2, correspondiendo 202 a la primer planta. La planta alta También en esta segunda etapa se construyó la planta alta, de 116 m2 para ubicar el espacio de dormir. A ella se accede a través de una nueva escalera que diseñó el arquitecto, de estructura de chapa perforada y escalones de madera Virapitá. Su ubicación está muy estudiada: coincide perfectamente con la claraboya original de manera tal que en el recorrido de planta baja a la alta, la luz natural acompaña siempre. En el primer piso también armó un escritorio que puede transformarse en cuarto de huéspedes con su correspondiente baño, más un amplísimo dormitorio principal en suite. Al ingresar al dormitorio principal, un piso de vidrio permite ver la pileta en la planta de abajo y hacia arriba una claraboya existente de la fábrica permite el ingreso de luz. Transparencia, sol y agua. Muy pocas divisiones y las pocas que hay son vidriadas. La luz natural, elemento fundamental, inunda todos los rincones, llenando de vida los ambientes. “La elección de los materiales tuvo que ver con buscar lo más nobles y duraderos posibles”, explica. Todos los pisos, tanto en planta baja como alta, son de cemento alisado gris, excepto en los baños que hay zonas pintadas con Epoxi blanco. Los techos al igual que las paredes son de hormigón, combinados con mínimas divisiones de vidrio y durlock. La decoración trajo consigo un concepto de simpleza donde el blanco es el gran protagonista. Algunos muebles fueron traídos por la pareja de su anterior casa, otros fueron comprados en negocios porteños o diseñados especialmente. Allí dentro conviven recuerdos de los viajes de los dueños que visten las paredes y bibliotecas, cada uno con una historia y encanto especial. Como una soga que cuelga del techo, regalo de una amiga acróbata que suele darse una vuelta para practicar o regalarles un espectáculo. En este gran espacio multifunción, el arte ocupa también un lugar especial. Nombres de artistas como Juan José Cambre y Juan Carlos Castagnino visten las paredes de esta caja de luz tan especial. Contacto Silvio Gueilburt: sg@planobra.com.ar
Texto: Maiqui Jorge Producción: Mariana Rapoport Fotos: Daniela Mac Adden
arq.
Registrate gratis
Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento
Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora
Comentarios