El amor, el mejor antídoto

“Amor y otras drogas”, la película que habla de la enfermedad de Parkinson.

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El filme está protagonizado por Jake Gyllenhaal y Anne Hathaway.

LOS ÁNGELES (DPA) – “Love and other drugs” (“Amor y otras drogas”) es una comedia con tintes dramáticos basada en la novela de Jamie Reidy, “Hard Sell: The evolution of a Viagra Salesman”, una historia que profundiza en las relaciones personales y que llega a la conclusión de que el amor, y no cualquier otro tipo de fármacos o narcóticos, es la droga por antonomasia. Lo comprueban dos jóvenes profesionales, un vendedor de viagra y una mujer de espíritu libre con un gran secreto guardado, que nunca pensaron enamorarse. Ese vendedor del peculiar producto para hombres de mediana y avanzada edad no es otro que Jake Gyllenhaal (Jamie), alguien que intenta hacerse un hueco en el mercado con la droga de la superpoderosa farmacéutica Pfizer. Todo bien hasta que conoce a su pareja de baile en esta particular película de Edward Zwick, Maggie Murdock, una joven interpretada por Anne Hathaway, con la que mantiene un romance con muchos giros y una cuantas escenas de cama, algo que a los protagonistas no pareció importar demasiado. Lo que en principio empieza como una relación basada en el sexo y en la facilidad, acaba convirtiéndose en una relación de verdad. Sus obstáculos: la dedicación al trabajo de Jamie y un secreto que guarda Maggie a su amigo y pareja: sufre una enfermedad degenerativa. Gyllenhaal aseguró en una entrevista que no se sintió incómodo en el rodaje por pasar una parte del tiempo sin ropa, y menos compartiendo cartel con una colega como Hathaway. “Anne y yo habíamos tenido sexo en una película”, dijo el actor neoyorquino en referencia a “Brokeback Mountain”, ganadora del Oscar a la mejor película. Cree que es por la personalidad de la actriz. “Algo en su manera de trabajar que es inherentemente musical”, dijo el intérprete de 29 años. Todo es cuestión de ritmo, para escribir, para el deporte y para el sexo”. Por su parte, para Hathaway el rodaje de las escenas de sexo no fue algo sórdido, sino más bien una experiencia “cariñosa y abierta”. La protagonista de “The Devil Wears Prada” (2006) indicó que no cree que haya nada de malo con el tema del desnudo en la cinta. “Espero que cualquier actor al que se le pida revelar parte de sí mismo tenga el mismo tipo de experiencia”, dijo. Hay tantas de cuestiones calientes en la película que su propio protagonista cree no habría pasado el corte de la censura estadounidense que califica cada cinta. Esta, en concreto, tiene “fuerte contenido sexual” y referencias a drogas, lo que a buen seguro la hará más atractiva para público con ganas de emociones fuertes. Se trata además de la última película de Jill Clayburgh, fallecida en 2010 después de dos años de lucha contra la leucemia. Clayburgh estuvo nominada a un Oscar en dos ocasiones por sus trabajos en “An Unmarried Woman” y “Starting Over”. La actriz neoyorquina, que hizo el papel de madre de Gyllenhaal en la cinta, vivió plenamente sus últimos momentos, según indica el mismo actor, que reconoce que desconocía que estaba enferma cuando trabajó con ella. “Creo que en parte su enfermedad la llevó a vivir más la vida y en realidad disfrutar de cada momento y apreciar a cada persona”, indicó el intérprete de “October Sky”. A pesar de que hubo química entre los protagonistas, circularon rumores en los medios estadounidenses sobre un posible noviazgo entre la cantante Taylor Swift y Gyllenhaal. “Tengo que decir que Jake ha sido mi amante en escena por muchos, muchos años y me parece completamente irrespetuoso la falta de realidad entre nosotros para que me esté preguntado algo real ahora”, aseguró la actriz entre risas cuando le preguntaron del asunto.


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