El cielo de Jacinto Arauz ya espera por Favaloro
Los restos del reconocido cardiocirujano fueron cremados ayer en un cementerio privado de Berazategui. Ahora serán trasladados a la localidad pampeana donde hace varias décadas se inició como médico rural. Respetando la orden que dejó en una de las cartas a sus familiares, no hubo ceremonia religiosa. El cuerpo permaneció en una morgue judicial durante dos semanas hasta que se le realizaron los peritajes correspondientes en el marco de la causa judicial.
BUENOS AIRES (DyN).- Los restos de René Favaloro fueron cremados ayer en un cementerio privado de la localidad bonaerense de Berazategui. Sus cenizas, tal como lo había pedido, serán esparcidas en el pueblo pampeano de Jacinto Arauz, donde el prestigioso cardiocirujano se inició como médico rural varias décadas atrás.
La cremación se realizó por la tarde en presencia de sus familiares y amigos en el cementerio Parque de la Gloria, ubicado en el kilómetro 40 de la ruta nacional 2, en el sur del Gran Buenos Aires.
En el acto no hubo ceremonias religiosas, según había aclarado el cardiocirujano en una de las cartas que dejó a sus familiares.
Por la mañana, el cuerpo del prestigioso médico fue retirado de la Morgue Judicial porteña, donde permaneció durante quince días para realizarle las pericias correspondientes a la causa y tomar muestras para futuros estudios de ADN.
El prestigioso cardiocirujano, famoso mundialmente por la creación de la técnica del by-pass, fue encontrado muerto en el baño de su departamento situado en el segundo piso de Dardo Rocha 2965, en el Barrio Parque, Palermo, el 29 de julio último.
Favaloro, nacido en el seno de una familia obrera en el barrio El Mondongo de La Plata, dejó varias cartas, en una de las cuales expresó su deseo de ser cremado y que sus cenizas sean esparcidas en Jacinto Arauz, donde trabajó como médico rural como retribución por la posibilidad de acceder a la educación.
De acuerdo a los testimonios de los lugareños, todavía allí lo recuerdan como el «Doctor René», a secas.
La cremación de los restos de Favaloro se retrasó para proceder a la realización de los peritajes médicos, en el marco de la causa judicial iniciada por su suicidio, según fuentes judiciales.
En algunas de las siete cartas encontradas en el departamento después de su muerte, Favaloro, de 77 años, explicó que la decisión de quitarse la vida se debía a los problemas económicos de la fundación creada por él, que afrontaba una deuda millonaria.
Un día antes de su muerte, le escribió una misiva al presidente Fernando de la Rúa, en la que le pedía que gestionara un crédito internacional para la Fundación y en la que manifestó sentirse desesperado por la situación.
Sin embargo, el jefe de Estado se enteró la existencia de la carta dos días después de ocurrido el fatal desenlace y explicó que la carta la había recibido uno de sus secretarios, Ricardo Ostuni.
Además, Favaloro había plantado en la esquela las abultadas deudas que mantenían con la fundación varias obras sociales, incluido el PAMI.
La muerte de Favaloro tomó rápidamente trascendencia internacional por el prestigio conquistado en el mundo por el cardiocirujano que pese a las innumerables ofertas para radicarse en el exterior prefirió qudarse en el país.
La noticia del deceso de Favaloro causó consternación y sorpresa, puesto que tenía pensado casarse a fin de año con su pareja, una doctora de 35 años, quien fue la que encontró el cuerpo en el departamento donde residía.
«Estoy cansado de luchar, galopando contra el viento como decía Don Ata (en alusión al folclorista Atahualpa Yupanqui). No puedo cambiar. No ha sido una decisión fácil pero sí meditada. No se hable de debilidad ni de valentía», fue una de las frases a través de las cuales Favaloro se despidió de sus cuatro sobrinos.
A ellos adoraba -solía decir- como los hijos que nunca tuvo. «El cirujano vive con la muerte, es su compañera inseparable, con ella me voy de la mano.
Sólo espero que no se haga de este acto una comedia», expresó Favaloro, según la carta difundida el 3 de agosto por sus familiares.
«Una vez más reitero la obligación de cremarme inmediatamente sin perder tiempo. Queda terminantemente prohibido realizar ceremonias religiosas o civiles», concluyó la carta.
BUENOS AIRES (DyN).- Los restos de René Favaloro fueron cremados ayer en un cementerio privado de la localidad bonaerense de Berazategui. Sus cenizas, tal como lo había pedido, serán esparcidas en el pueblo pampeano de Jacinto Arauz, donde el prestigioso cardiocirujano se inició como médico rural varias décadas atrás.
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