El «clan» Edelman a un siglo de la llegada

Los descendientes de don José se reunieron en Neuquén.

Desde el mediodía de ayer, más de 90 descendientes del pionero José Edelman, celebraron el centenario de su arribo a la estación Neuquén, el 20 de febrero de 1904, y el de su esposa e hijos -en estos últimos días de marzo del mismo año- para arraigarse en la capital por fundarse, lugar donde el jefe de familia instalaría la primera imprenta (1906), y editó, dos años después, el semanario Neuquén, el primero de la ciudad y en sociedad con el malogrado periodista Abel Cháneton. Había asistido a la fundación de la capital neuquina, y trabajó junto a los pocos que fueron convencidos por el gobernador Carlos Bouquet Roldán para confiar en el futuro del lugar donde uno de sus hijos, Angel Edelman, asumiría como primer gobernador constitucional del territorio convertido en provincia.

El arribo e instalación del matrimonio Edelman en lo que era un simple villorrio, fue festejado en el recinto de la sociedad Neuquén para Neuquén, de esa capital, y reclutó familiares hasta la línea de tataranietos (y un chozno por nacer). Una buena mayoría son residentes de la ciudad donde se aquerenció su progresista antecesor -algunos residen aún en retazos de lo que fue la Quinta 41 y que también llevó el nombre de la familia-, pero otros llegaron desde Buenos Aires o San Martín de los Andes y hasta de los Estados Unidos.

En un clima de reencuentro y emociones, se sumaron diversas expresiones aportadas por los mismos familiares, bajo la conducción de un nieto del pionero, el actor y periodista Jorge Edelman.

Se tomó lista de los presentes y se resumió la vida de José Edelman y sus descendientes en un armónico y sintético video en el que s pasó un puntual y ágil repaso al árbol genealógico.

El almuerzo fue extenso e interrumpido con evocaciones diversas, el repaso anecdótico de los familiares que intervinieron en funciones públicas de la provincia o el municipio neuquino, además de producirse un intercambio lógico de novedades y aggiornamiento de la ramificada vida familiar.

Uno de los nietos más festejados fue Angel José Edelman, secretario de su padre gobernador y quien tuvo una larga trayectoria en gobiernos neuquinos.

La nieta del pionero Emelina (Ema) Edelman estuvo acompañada de su esposo, el veterano periodista Nerio Fernández Rego, último director del diario La Cordillera que había fundado José Edelman después de su experiencia con el Neuquén. Los viejos recopiladores neuquinos aún recuerdan la urticante columna de Fernández Rego en La Cordillera que firmaba con el seudónimo El Tábano. Hubo delicadas artesanías que preparó la nieta Molly Edelman, una de las tenaces organizadoras del encuentro.

Al escenario, en el que expresaron sus virtudes artísticas bisnietos y tataranietos, treparon también familiares que desovillaron recuerdos de sus ancestros o narraron sus propias emociones. Se destacó Néstor A. Edelman, el bisnieto que viajó especialmente -con su esposa e hijas- desde Boulder, Colorado, Estados Unidos y fue un destacado jugador de vóley -compañero de Hugo Conte- que actuó en Italia y España. Hubo muchas historias, brindis y emocionadas lágrimas.


Desde el mediodía de ayer, más de 90 descendientes del pionero José Edelman, celebraron el centenario de su arribo a la estación Neuquén, el 20 de febrero de 1904, y el de su esposa e hijos -en estos últimos días de marzo del mismo año- para arraigarse en la capital por fundarse, lugar donde el jefe de familia instalaría la primera imprenta (1906), y editó, dos años después, el semanario Neuquén, el primero de la ciudad y en sociedad con el malogrado periodista Abel Cháneton. Había asistido a la fundación de la capital neuquina, y trabajó junto a los pocos que fueron convencidos por el gobernador Carlos Bouquet Roldán para confiar en el futuro del lugar donde uno de sus hijos, Angel Edelman, asumiría como primer gobernador constitucional del territorio convertido en provincia.

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