El Cóndor puede perder un histórico hotel

El lugar fue sinónimo del turismo regional.

VIEDMA (AV).- La Residencia Río de los Sauces (ex hotel Achavil) que le dio entidad en los últimos 70 años de vida turística al balneario El Cóndor, está a punto de desaparecer. Nada salvará al edificio de un remate judicial con destino incierto. El 12 de octubre próximo en un salón de subastas judiciales de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) puede decidirse su futuro, ya que el martillero Patricio Carreras está dispuesto a agitar la pequeña maza para incrementar la recaudación dentro de un proceso de quiebra que lleva a cabo el Juzgado Nacional Nº 3, a cargo de doctor Jorge Sícoli, contra el Círculo de Suboficiales del Servicio Penitenciario Federal Argentino. Esta entidad es la última propietaria del establecimiento. Sólo podrá volver a la vida como albergue turístico si algún oferente cuenta con los $329.600 fijados como base de la subasta. “Es bastante barata e incluso se entrega con muebles elementales”, comentó el martillero a “Río Negro”. El local ya se encuentra cerrado. La titular de la concesión, Andrea Cardozo de Rigonatto, anunció que ya le dio de baja dado que ante el avance judicial comenzó a desmantelarlo luego de realizar una inversión que mantuvo durante 13 años. “Esto tiene mucho gasto porque las instalaciones son muy viejas, y últimamente estábamos sobreviviendo dado que resulta difícil cuando la provincia (de Río Negro) no hace promoción, y todo se limita a enero. Me vuelvo a Bahía Blanca”, sentenció. La edificación cuenta con 23 habitaciones, algunas con baño privado, y está emplazada a pocos metros del anfiteatro ubicado en la avenida Costanera. Ocupa casi media manzana de unos de los lugares donde se mantienen escasos vestigios que forman parte del patrimonio histórico marítimo a 30 kilómetros de esta capital. El primer hito lo puso el comerciante español Prudencio Luz erigiendo una pequeña edificación de madera. En 1948, al ver que mareas extraordinarias derribaron casillas poniendo en riesgo su fuente de trabajo resolvió el desafío con una edificación de ladrillos y amplió sus instalaciones tal cual como se encuentra hoy. Por entonces fue un ejemplo vivo de lo que significaba el turismo, y como visionario del negocio decidió dotarlo del primer generador eléctrico de la villa. Montó una pista de baile para animar las noches de verano ganando prestigio en los pocos balnearios que existían en la época convirtiéndose en un centro de atracción turística de la región. “Ojalá tuviera ese dinero para comprarlo”, se mostró nostalgioso el empresario gastronómico Pedro Gavarré, sobrino del español, quien mantiene nítidos los momentos más gratos y cautivantes que rodeó a este negocio turístico. Gavarré posee dos restaurantes con ese nombre en la villa y en esta capital, reconociendo que “muchos vienen a comer porque no olvidan el nombre original que tiene un atractivo publicitario”.

La tradicional residencia hotelera de la villa turística del balneario rionegrino está a punto de desaparecer.


VIEDMA (AV).- La Residencia Río de los Sauces (ex hotel Achavil) que le dio entidad en los últimos 70 años de vida turística al balneario El Cóndor, está a punto de desaparecer. Nada salvará al edificio de un remate judicial con destino incierto. El 12 de octubre próximo en un salón de subastas judiciales de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) puede decidirse su futuro, ya que el martillero Patricio Carreras está dispuesto a agitar la pequeña maza para incrementar la recaudación dentro de un proceso de quiebra que lleva a cabo el Juzgado Nacional Nº 3, a cargo de doctor Jorge Sícoli, contra el Círculo de Suboficiales del Servicio Penitenciario Federal Argentino. Esta entidad es la última propietaria del establecimiento. Sólo podrá volver a la vida como albergue turístico si algún oferente cuenta con los $329.600 fijados como base de la subasta. “Es bastante barata e incluso se entrega con muebles elementales”, comentó el martillero a “Río Negro”. El local ya se encuentra cerrado. La titular de la concesión, Andrea Cardozo de Rigonatto, anunció que ya le dio de baja dado que ante el avance judicial comenzó a desmantelarlo luego de realizar una inversión que mantuvo durante 13 años. “Esto tiene mucho gasto porque las instalaciones son muy viejas, y últimamente estábamos sobreviviendo dado que resulta difícil cuando la provincia (de Río Negro) no hace promoción, y todo se limita a enero. Me vuelvo a Bahía Blanca”, sentenció. La edificación cuenta con 23 habitaciones, algunas con baño privado, y está emplazada a pocos metros del anfiteatro ubicado en la avenida Costanera. Ocupa casi media manzana de unos de los lugares donde se mantienen escasos vestigios que forman parte del patrimonio histórico marítimo a 30 kilómetros de esta capital. El primer hito lo puso el comerciante español Prudencio Luz erigiendo una pequeña edificación de madera. En 1948, al ver que mareas extraordinarias derribaron casillas poniendo en riesgo su fuente de trabajo resolvió el desafío con una edificación de ladrillos y amplió sus instalaciones tal cual como se encuentra hoy. Por entonces fue un ejemplo vivo de lo que significaba el turismo, y como visionario del negocio decidió dotarlo del primer generador eléctrico de la villa. Montó una pista de baile para animar las noches de verano ganando prestigio en los pocos balnearios que existían en la época convirtiéndose en un centro de atracción turística de la región. “Ojalá tuviera ese dinero para comprarlo”, se mostró nostalgioso el empresario gastronómico Pedro Gavarré, sobrino del español, quien mantiene nítidos los momentos más gratos y cautivantes que rodeó a este negocio turístico. Gavarré posee dos restaurantes con ese nombre en la villa y en esta capital, reconociendo que “muchos vienen a comer porque no olvidan el nombre original que tiene un atractivo publicitario”.

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