El corte del puente no tuvo fortaleza
Los gremios neuquinos y rionegrinos no pudieron exhibir en su movilización la misma contundencia que la huelga. El acto se llevó a cabo en la rotonda de Cipolletti, donde hablaron varios dirigentes. Una pelea que terminó con un herido de arma blanca hizo tambalear la continuidad del piquete.
NEUQUEN y CIPOLLETTI (AN/AC).- Los gremios que marcharon sobre la ruta 22 y cortaron el puente carretero en territorio neuquino no pudieron demostrar en la movilización la fortaleza de una huelga que se sintió como pocas en la ciudad de Neuquén. Pero el aporte de los sindicatos cipoleños a la protesta callejera fue más magro aún.
Después de la marcha y el acto en Cipolletti, el tránsito sobre los puentes sobre el río Neuquén quedó interrumpido. Pero una feroz pelea entre jóvenes que venían consumiendo alcohol desde temprano, terminó con uno de ellos herido con un cuchillo e internado en el hospital Castro Rendón (ver aparte).
El estado de salud del muchacho, Martín Pérez, de 17 años, era anoche evaluada por los médicos del hospital, mientras en el puente se resolvía no levantar el corte, contrariamente a lo que se supuso en un primer momento a causa de las condiciones de seguridad. Los dirigentes gremiales decretaron, hacia las 21.30, la «ley seca» en la zona y llamaron a los manifestantes a la tranquilidad. Del otro lado del río, en cambio, se organizó una suerte de peña folklórica.
La columna de más de dos mil manifestantes neuquinos dejó atrás lo que después del mediodía se transformó en una ciudad fantasma. Fue sencillo hacer suya la ruta 22 porque para esa hora ya estaba vacía. Una veintena de agrupaciones y sindicatos que responden -al menos durante estas 36 horas- a la CTA y a la CGT rebelde juntaron sus reclamos particulares a los generales e iniciaron el corte de los dos puentes sobre el río Neuquén.
En Cipolletti, los manifestantes se concentraron primero en la plaza San Martín, para marchar luego hasta la rotonda. Unas 40 personas solamente realizaron la caminata por las calles céntricas de la ciudad. «Esto se debe al modelo mismo que genera descreimiento», llegó a justificar Daniel Gómez, titular de la Unter.
Cuando llegaron a la ruta, se encontraron con los camioneros y los desocupados que ya estaban instalados. Poco a poco comenzaron a llegar más personas, aunque sin lograr conformar un número significativo.
La movilización neuquina partió del monumento al general San Martín una hora más tarde de lo pautado.
Sin mediar palabras, la columna, que ocupó tres cuadras, inició el lento recorrido por la avenida Argentina y dejó el asfalto repleto de panfletos de todos los colores y tamaños con los reclamos de cada sector.
Los reclamos fueron muchos y muy variados: por mayor presupuesto para educación, por la recategorización de los municipales, por los veteranos de la guerra de las Islas Malvinas, por un salario para todos los desocupados de 380 pesos, contra el convenio con Repsol-YPF.
Uno de los reclamos fue el que provocó el momento de mayor tensión. El recorrido tuvo su primera parada en el hipermercado Wal Mart, que ya tenía los accesos cerrados. Algunos jóvenes encapuchados pintaron las paredes y veredas y todo terminó con algunos piedrazos y dos gomas en llamas tras los alambrados del «híper».