El destino de Brunei

Por Rubén Etcheverry

Recientemente un talentoso y exitoso productor de cine independiente expresó: «Hollywood tiene todo dominado, todo comprado. Mi película no es una provocación, sino más bien un acto de resistencia intelectual y personal».

El siguiente es un relato extractado del «The New York Times», escrito por Seth Mydans este último 17 de agosto, bajo el título: «Cómo llevaron a la quiebra a Brunei».

El colapso de uno de los países más ricos del mundo

Con sus extravagantes gastos personales, el príncipe Jefri Bolkiah, hermano del sultán de Brunei, despilfarró todas las reservas. Estaba a cargo de la administración financiera del pequeño sultanato, pródigo en petróleo. En pocos años derrochó 15.000 millones de dólares y ahora la gente no sabe cómo sobrevivir.

Puede parecer difícil derrochar esa friolera, pero aparentemente, con un poco de perseverancia, es posible. Sin que nadie lo advirtiera, el príncipe Jefri Bolkiah, de 48 años, hermano favorito del sultán de Brunei, despilfarró durante años las reservas de ese pequeño sultanato rico en petróleo. Su fórmula: construir palacios, edificios de propiedad horizontal y marinas; comprar hoteles de lujo, miles de automóviles y mantener de lo mejor a un séquito de esposas, amantes y 35 hijos.

Incluso los más optimistas de sus 330.000 ciudadanos reconocen que en esta pequeña nación, situada en el extremo noroeste de Borneo (cerca de Malasia sobre el Mar de China Meridional), las cosas no serán como antes.

La saga del príncipe dispendioso es simplemente el más reciente relato que advierte acerca de los peligros de una economía llovida del cielo. Entre otros Nigeria, al igual que Brunei, quedó arruinada por la corrupción generada por el descubrimiento de yacimientos petrolíferos.

«Evidentemente, causa cierta gracia», comentó Igantius Stephen, director de BruDirect.com, una revista local distribuida por Internet: «Todo fue una burbuja. Es tan deprimente. El país está arruinado. La gente vive de prestado, y esa burbuja iba a estallar tarde o temprano».

Las comparaciones siempre resultan odiosas

Por ello la siguiente aclaración: cualquier coincidencia entre lo que fue sucediendo en Brunei, y la actualidad en nuestra querida provincia del Neuquén es mera casualidad.

A los habitantes de Brunei -continúa el relato-, el escándalo les abrió los ojos. Durante décadas vivieron cómodamente con las sobras de la fortuna del sultán: educación y atención médica gratuitas, ocupación en las industrias del petróleo y el gas (10.000 nuevos puestos de trabajo de Repsol); nadie pagaba impuestos (como las exenciones a la prórroga de Loma de la Lata). A cambio, la población estaba feliz con esa familia real (créditos del Iadep entre funcionarios y amigos), que se divertía en fiestas (torneos de fútbol de verano, premundial de básquet) y con el polo, carrera de caballos, los paseos en yate, cientos de Rolls Royce y un desfile de visitantes famosos.

El príncipe mandó a construir un gigantesco hospital para la realeza, un moderno estadio (algo mejor que el Ruca Che) y un hotel de 1.000 millones de dólares (un poco más caro que el que construirá Casino Magic a cambio de anticiparle la prórroga de la concesión).

Hasta la reciente crisis económica, el sultán Hassanal Bolkiah era considerado la persona más rica del mundo, con una fortuna de más de 40.000 millones de dólares. Durante años se consideró un delito revelar información acerca de la fortuna real (casi como conseguir datos oficiales del gobierno provincial).

Concluye el relato: «Pero fue hace poco que se supo cómo aprovechaba todo eso el príncipe. En el remate había joyas, cepillos de oro (las joyas de la abuela neuquina, los $ 800 millones fueron despilfarrados en solo dos años: 1994 y 1995, entre ellos, los 70 millones que perdió la provincia de acuerdo con el informe de Martín Redrado y el de la comisión de Lavado de Dinero que preside la diputada Carrió, de transacciones entre la provincia del Neuquén y Argemofin), un caballito mecedor de tres metros de altura (las acciones de la presa de Alicura de unos cuantos metros más de altura fueron compradas en $ 57 millones por el gobierno de Sobisch en 1993 y vendidas por los mismos funcionarios, en el 2000, en $ 4 millones), pianos de cola (recuerdo el blanco que trajo desde Miami el «Piano de América», el sensacional Raúl Di Blasio, -a quien recuerdo a través de fotos del álbum familiar cuando compartía sus primeras clases de piano con mi hermana en Zapala- y en cuya gira se gastaron casi un millón de dólares aportados por el gobierno provincial), dos camiones de bomberos Mercedes Benz, simuladores de un helicóptero de combate Comanche (bastante más caros que los 6 aviones de TAN vendidos por $1,8 millón), un avión Airbus A340 (como el que habrá usado la comitiva neuquina a Francia donde se gastaron $ 200.000) y hasta un auto de Fórmula 1″.

El 40% del presupuesto neuquino surge de las regalías que pagan las empresas petroleras y a pesar de los $ 200 millones adicionales (respecto del año anterior) cobrados por regalías petrolíferas y gasíferas en el 2000, la deuda pública provincial ascendió (de acuerdo con informes de Hacienda de la Nación) de 590 a 814 millones de dólares entre diciembre de 1999 y junio del 2001.

«Yo pago, tu pagas, ellos gastan», titula Guillermo Lanfranconi a su libro donde el eje intelectual está descripto con toda claridad por el autor: «Los políticos son especialistas en gastar dinero ajeno, dinero que toman como botín de guerra…». En ese mismo sentido el gobernador Sobisch ha manifestado estar de vuelta del ajuste. Podríamos añadir, sin desvirtuar su concepto: del ahorro, de la prudencia y sobre todo de la previsión.

Hombre precavido vale por dos

Sin embargo en Neuquén, todavía estamos a tiempo de cambiar. Podemos aprender de la reciente y triste historia de este pequeño y rico principado llevado a la quiebra, evitando el camino de derroche emprendido por el gobierno actual de la provincia, ya que una de las máximas responsabilidades de los gobernantes es precisamente aprovechar las épocas de vacas gordas en pos de un futuro posible y sustentable.

Después de la bancarrota será tarde. La oportunidad es hoy. Sí, quizás sea demasiado pedir. Igualmente apelamos al compromiso de quienes legítimamente tienen a cargo la conducción de la provincia para que cuando caigan indefectiblemente los precios del petróleo, de pronto no nos despertemos del sueño de abundancia, del «modelo exitoso», llorando como en Brunei al recordar las extravagancias del príncipe y preguntándonos cómo haremos para mantenernos.


Recientemente un talentoso y exitoso productor de cine independiente expresó: "Hollywood tiene todo dominado, todo comprado. Mi película no es una provocación, sino más bien un acto de resistencia intelectual y personal".

Registrate gratis

Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento

Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora