El día en que el Curacó cobró vida y fue protagonista
Los productores pidieron abrir el "Tapón de Alonso" por la sequía
PUELCHES, La Pampa ( Enviado Especial).- El lecho del río Curacó, ubicado en suelo pampeano y que descarga naturalmente en el río Colorado, permaneció seco durante algo más de dos décadas, como parte de un convenio celebrado entre La Pampa, Río Negro y Buenos Aires.
Mediante este acuerdo, firmado en 1985, el Curacó no debía transportar agua hacia el Colorado, ya que la naciente del río se encuentra en un lugar con alto contenido salino, que soporta la descarga de la cuenca hídrica más grande que existe en la Argentina, la conformada por el río Desaguadero, Salado, Chadileuvú y el Curacó.
Pero en enero de este año, el lecho del Curacó cobró vida, y generó quejas. Los encargados de llevar adelante el reclamo fueron los gobiernos de Río Negro y Buenos Aires, quienes entendieron que con la apertura del Curacó, el río Colorado alcanzaría un alto nivel de salinidad que provocaría daños en los cultivos que se riegan a partir de sus aguas. Y también ocasionaría problemas en aquellas localidades que utilizan el agua del Colorado para consumo humano.
La respuesta del gobierno pampeano, cuyas autoridades fueron las encargadas de abrir el denominado «Tapón de Alonso», un terraplén que mantenía seco al río Curacó, fue que la decisión formó parte de un pedido que realizaron los productores cuyos campos se encuentran a la vera del río, en los 125 kilómetros que hay entre el «Tapón de Alonso» y la descarga en el Colorado. Este grupo de productores han sido castigados en los últimos dos años por una fuerte sequía, que estaba causando mortandad en los animales que crían, en su mayoría vacunos. En un principio traían agua en camiones desde Puelches, pero no pudieron afrontar los costos durante tanto tiempo y optaron por elevar una nota al gobierno de La Pampa, solicitando la apertura del terraplén.
La intención era que el caudal de las aguas que bajaban por el Curacó no llegase a descargar en el Colorado, pero un aumento del nivel en la laguna La Amarga y los denominados bañados del Curacó, que son los que alimentan al río en su nacimiento, hizo que por el «Tapón de Alonso» pasaran alrededor de 3 metros cúbicos por segundo. Y el agua llegó al Colorado, en donde subió fuerte el nivel de salinidad.
Para morigerar la cuestión, el gobierno pampeano dispuso un cierre parcial del Tapón, mediante la colocación de tres caños, de 1.200 mm cada uno, con sendas compuertas. «Nuestra intención no es molestar a las comunidades aguas abajo», dijo a «Río Negro» el representante de la Pampa ante el Coirco, Wálter Cazenave. «Con el sistema de compuertas, sólo dejamos pasar un metro cúbico de agua, lo que no tendría que ocasionar problemas de salinidad aguas abajo». Al comienzo, el nivel de sal en el Colorado se elevó, pero los últimos controles realizados indican que el porcentaje salino ya está en niveles normales.
Toda esta cuestión reflotó un viejo problema que tienen La Pampa y Mendoza por el manejo que esta última provincia hace del curso del río Atuel y por el que se está pidiendo una urgente reunión del Comité Interjurisdiccional del Río Colorado (Coirco). «Nosotros sólo les pedimos a los mendocinos que nos proporcionen 5 ó 6 metros cúbicos de agua de buena calidad para usar en el noroeste pampeano, con eso nos arreglamos», concluyó Cazenave.
MIGUEL ANGEL VERGARA
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