“El feriante rebelde”
El feriante rebelde no es el que desobedeció la norma. Tampoco el que amenazó a la autoridad con volver a ocupar el “predio” en el que durante más de una década se mantuvo y le dio de comer. El feriante rebelde no es quien obligó a la autoridad a cerrar el “predio” con fierros de cárcel. Ni el que cayó preso por desafiar a la autoridad. Tampoco el que intimó a cientos de amenazantes policías provinciales a custodiar y preservar la paz social con su inquisidora presencia. No es el que generó una cierta tensión en el conjunto de la sociedad por las expectativas de lo que pudiera hacer. El verdadero feriante, el más rebelde de todos, aun más que el mismísimo Che, es quien obedeció a la “suprema autoridad”. El que llenó todos los formularios que le pidieron arriba de la acelga o de la ropa usada que ofrece a sus clientes cada sábado. Es el que se sacó las fotos como si fuese un delincuente. El que se sentó frente al burócrata y le mostró (como decía Serrat) sus papeles de pobre y esperó, pacientemente, que éste midiera su grado de pobreza para autorizarlo a continuar su emprendimiento. Es el que agachó la cabeza con la dignidad que no tuvo el que lo obligó a hacerlo. El feriante más rebelde de todos es el que se sometió a todas las normas que le obligaron a cumplir. El que se unió con el resto de verdaderos rebeldes y en conjunto decidieron “obedecer”. Es el que, frente a la inminente realidad que se avecinaba, supo sacarle partido para continuar viviendo pese al escollo. Es quien, pese a todo, le dio el 19 de enero una nueva vuelta de tuerca a la vida y llenó de esa pintoresca magia feriante el nuevo lugar al que lo confinaron. Es el que generó que el “cortesano”, con su pecho hinchado, se sintiera orgulloso de sus obedientes ciudadanos. El que posibilitó, en el más absoluto de los silencios, que otra vez las familias, las amas de casa, los matrimonios, el ciudadano común o los divorciados como yo vuelvan a comprar sus productos como lo hacen desde hace años. El feriante más rebelde, el más desobediente de todos, es el que apostó por la paz social sometiéndose a las “normas” con la esperanza de que “algún día venga un criollo a gobernar”. Ricardo A. Kleine Samson DNI 13.877.267 Neuquén
Ricardo A. Kleine Samson DNI 13.877.267 Neuquén
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