El fútbol vive si Messi está en el campo
Le bastó media hora para demostrar por qué es el mejor. El brillo de la Pulga, autor de tres tantos, encaminó la goleada de Argentina ante Panamá (5-0) para meterse en los cuartos de final.
Qué no se dijo de Lionel Messi ya. Cuántas calificaciones han recaído sobre su figura, para intentar describir con palabras lo que el ‘10’ hace con la pelota. Messi hace que cada frase que pretenda describir su arte, sea insuficiente. No hay adjetivo que se ajuste a su magia imposible de abarcar.
Ayer, cuando Gerardo Martino dispuso su ingreso a los 11’ del ST, el público presente en el Soldier Field de Chicago explotó de felicidad. Es que nadie mejor que él para cambiarle la cara a un partido, que hasta que Messi pisó el campo se había complicado más de la cuenta.
El brillo del mejor jugador del mundo le permitió a Argentina golear 5-0 a Panamá y meterse en los cuartos de final de una Copa América que la selección albieceste desea levantar con desesperación para poner fin a décadas de sequía.
A la selección le costó varios minutos entrar en calor. Más bien entró en fricción ante el exagerado juego brusco de los dirigidos por Hernán ‘Bolillo’ Gómez. De todas maneras, Argentina logró lo más importante ante rivales de esta naturaleza: la tempranera ventaja.
De un tiro libre ejecutado magistralmente por Ángel Di María, llegó el gol argentino gracias a un cabezazo bien direccionado por Nicolás Otamendi.
“Tenemos altura y poca efectividad…”, se quejaba en la previa Gerardo Martino. Ayer la pelota parada de abría el partido y supuestamente le solucionaba el trámite posterior.
Sin embargo, y pesar de esa ventaja, la selección comenzó a tener problemas. Fundamentalmente por derecha, ya que Quintero le ganaba son muchas complicaciones a Mercado por la derecha.
Argentina jugaba incómoda ante el planteo físico de Panamá, sus volantes no encontraban la pelota y sufría algunos sofocones como un tiro libre de Camargo, que Romero salvó con esfuerzo.
Pero tal apuesta de roce y esfuerzo le costó caro a los panameños. A los 30’ Godoy le pegó un manotazo sin pelota a Gaitán, vio la segunda amarilla y se fue anticipadamente a los vestuarios.
Antes del descanso, Argentina perdería a Di María, pero por una molestia muscular (hoy se sabrá la gravedad). Su lugar fue ocupado por Erik Lamela.
En el comienzo del complemento, el Tata dispuso el ingreso de Lionel Messi a los 11’ por Augusto Fernández. La Pulga marcó el pulso del ataque y a los 23’ tendría una chance que muy pocas veces desaprovecha. Miller quiso rechazar desde el fondo, el balón rebotó en el rostro de Higuaín y le quedó servida para someter a Penedo.
Diez minutos después, la categoría de Messi transformó el triunfo parcial en goleada. Fue derribado a 25 metros del área, él mismo tomó el disparo y con la precisión que es potestad sólo de los elegidos, la colgó del ángulo.
Ya nada fue igual, ni para la albiceleste ni mucho menos para Panamá, quien sufrió en carne propia la magia de Lio. El ‘1o’ tuvo tiempo para anotar el tercero de su cuenta personal en apenas media hora en cancha y también para asistir a Rojo, para que le sirviera el gol al Kun Agüero.
Quedó claro que con Messi es otra cosa. La luz que irradia el mejor del mundo, marcó el camino a la albiceleste que quiere de una vez por todas, saldar viejas deudas con su historia.
Muy cerca
del récord
Datos
- 53
- goles lleva Messi en la selección y está a sólo uno de Batistuta. Es su cuarto
- hat-trick con la albiceleste.
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