Doña Nelly, la panadera que llegó hace 40 años desde Buenos Aires y dejó una marca indeleble en Cipolletti
Antonio Reyes Helguero y Nélida Pérez llegaron desde Buenos Aires a Cipolletti en 1986 y fundaron Margus. Una historia de sacrificio y entrega, que encuentra su corolario con la expansión y diversificación que lleva adelante la segunda generación.
Dos generaciones. Doña Nelly, fundadora de Margus, junto a uno de sus hijos Gustavo Helguero y su nuera Mariela Cormenzana (Foto: Florencia Salto).
Cuando una tierra de oportunidades se cruza con el ímpetu emprendedor, suele nacer una historia que prevalece más allá del tiempo. Esa fue la vivencia de Antonio Reyes Helguero y Nélida Pérez, fundadores de Margus en la ciudad de Cipolletti.
Antonio, oriundo de Buenos Aires, aprendió el oficio de panadero desde muy pequeño, cuando a raíz de una compleja realidad familiar debió salir a trabajar a los 9 años. Desde entonces, nunca abandonó el rubro.
Cuando conoció a Nelly y decidieron caminar juntos, se hicieron con el fondo de comercio de una panadería en Villa Devoto. Corría el año 1971 y ese fue el inicio de la historia de Margus. El nombre es la sencilla combinación de los nombres de sus dos primeros hijos Martín y Gustavo.
La llegada a Cipolletti y el nacimiento de Margus
En 1986, cuando ya había nacido la hermana menor, Débora, llegó la oportunidad de alquilar una panadería en Cipolletti, y Antonio advirtió que la zona estaba virgen. “Mi papá detectó que ciertos productos no estaban en Cipolletti, y se dio cuenta de que las panaderías no abrían los domingos”, recuerda Gustavo.

En diciembre de este año se cumplen 40 años del momento en que Margus abrió sus puertas en la ciudad y Nelly añora: “Al principio fue difícil porque nadie nos conocía. Pero lentamente la gente de Cipolletti nos adoptó como ‘la panadería de Doña Nelly’”.
La vida quiso llevarse temprano a Antonio, que falleció con solo 55 años, lo que puso a la familia ante el desafío de seguir adelante. “Gustavo quería ser contador, pero me dijo ‘mamá yo dejo todo, quiero estar con vos’. Y así fue, salimos codo a codo con mis tres hijos”, se emociona Nelly.

Un par de años después, Gustavo retomó sus estudios y eligió Administración de Empresas. Allí conoció a su esposa, Mariela Cormenzana, que estudiaba Marketing y Publicidad.
La hora del crecimiento
Entrados en la década del 2000, decidieron expandir el negocio, y así surgió una sucursal de medialunas en Las Grutas y las sucursales de Irigoyen al 1700, Esquiú, Esmeralda, y en el punto más neurálgico de la ciudad, Belgrano y Roca. “A mi hoy me toca disfrutar, hacer cosas que no podía mientras estaba trabajando”, se enorgullece Nelly.
Ante el crecimiento, los tres hermanos decidieron repartir fuerzas. Martín conservó la identidad histórica de la marca fundada por sus padres, y Gustavo decidió ir por más e innovar.
Así como Antonio descubrió que no había panaderías abiertas los domingos, Gustavo y Mariela detectaron lo difícil que era encontrar un lugar para sentarse a desayunar los domingos a la mañana. Un breve estudio de mercado señaló que la historia y lo autóctono eran valores arraigados en la ciudad, y de allí nació “Estación Margus”, con la panificación tradicional y un espacio para sentarse y disfrutar de la cafetería.
“Desde el comienzo buscamos ser un lugar de encuentro, para trabajar, estudiar, o compartir una charla, por eso en nuestros locales no hay televisores”, afirma Mariela. La nueva etapa fue un éxito. Al poco tiempo Estación Margus abrió una nueva sucursal en Italia y Roca, y tiempo después sumaron una propuesta gourmet.
“La idea es que a la hora que llegues puedas sentarte y tengas la cocina abierta”, explica Gustavo. Con un equipo de más de 90 colaboradores en sus cuatro sucursales, hoy Estación Margus conserva el tradicional horno a leña fundado por Antonio hace cuatro décadas, y a ello le ha sumado una propuesta gastronómica que seduce a la ciudad.
Cuando una tierra de oportunidades se cruza con el ímpetu emprendedor, suele nacer una historia que prevalece más allá del tiempo. Esa fue la vivencia de Antonio Reyes Helguero y Nélida Pérez, fundadores de Margus en la ciudad de Cipolletti.
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