El gobierno enfrentará hoy un duro test de los mercados

Todos los ojos se depositarán hoy en la City porteña. Es allí donde los operadores reflejarán cuál es su humor respecto del paquete de medidas económicas lanzado por el gobierno.



El gobierno nacional enfrentará hoy un duro test en los mercados financieros y bursátiles luego del paquete de medidas destinadas a frenar la incertidumbre que exhibieron los inversores respecto al programa económico.

Precisamente, este fue uno de los puntos centrales empleados por el equipo económico, conducido por José Luis Machinea, para buscar ganar el aval político del Congreso y los gobiernos provinciales.

Pese a que las medidas recibieron ciertas objeciones por legisladores del PJ y algunos economistas, se descuenta que las propuestas tendrán un efecto positivo sobre un mercado que concluyó el viernes con un buen desempeño tras una semana extremadamente crítica.

Fue así que se registró una caída del riesgo país, que cerró en los 9,2% tras tocar un pico de 10,1 el jueves pasado.

Durante el último día de la semana, se produjo una suba de los títulos de deuda argentina que cotizan en Wall Street y un resultado positivo en la Bolsa de Comercio porteña.

Esto fueron los datos obtenidos un par de horas antes de que el propio presidente De la Rúa anunciara el paquete de medidas ante la convención de empresarios de IDEA en Mar del Plata.

El economista José Luis Spert, en tanto, criticó con dureza el paquete de medidas y reconoció que estas pueden permitir que los mercados “amanezcan con menos nervios” de los que presentaron los inversores en la última semana.

Los técnicos de la Fundación Capital afirmaron que pese al “desfavorable” contexto interno y externo que debe encarar la Argentina, para la economía local “el default no está a la vuelta de la esquina”.

Otra cuestión será ver como los mercados asimilan la decisión del gobierno de ampliar la brecha del déficit hasta los 6.400 millones en el 2001, y reducir la pauta de crecimiento a un 3,0 por ciento nominal, con una inflación del 0,5 por ciento.

López Murphy

Más allá de las gestiones que deberá realizar esta semana los miembros del equipo económico para conseguir restablecer la confianza a partir de la aprobación del Presupuesto y del paquete de medidas propuestas, también se deberá contar con el apoyo que dará esta semana en Nueva York el ministro de Defensa, Ricardo López Murphy.

Si bien el funcionario viajó para discutir cuestiones que hacen a su cartera, este también tomará contacto con inversores y operadores del mercado estadounidense deseosos de conocer su postura ante las medidas.

Tampoco es menor la posibilidad de obtener, en los próximos días, un guiño de los organismos internacionales, entre los que se incluye el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, para concretar un “blindaje” financiero para ayudar a la Argentina a prevenir lo que podría ser una crisis externa durante el 2001. Los mercados seguirán de cerca también cual será la actitud que adopten los gobernadores, y más, después de la apuesta realizada por Machinea para que los estados provinciales congelen sus gastos hasta el 2005.

La posición de Economía no será fácil en esta negociación, dado que también se deberá seguir de cerca cual será la actitud que se adoptará ante el reclamo de las provincias del NOA y patagónicas para que se mantengan los subsidios al gas, combustible y al tabaco, incluido todo esto en el Presupuesto 2001.

ANALISIS:

Un ajuste a medias y sin necesidad de blindaje

Con las primeras precisiones del paquete presentado por el gobierno, aparece claro que el ajuste propuesto se queda a mitad de camino con las reales necesidades que tienen las cuentas públicas en la Argentina, a la vez que el blindaje financiero aparece como absolutamente innecesario.

El eje principal del ajuste presentado pasa por el sector previsional y por la relación financiera con las provincias.

En el primero de los casos, la reforma está bien inspirada pero muestra que los efectos sobre las cuentas públicas se difieren en el tiempo y mantienen altos niveles de erogaciones en la caja.

Para que la reforma tuviera efectos rápidos, la eliminación del sistema de reparto debiera haber tenido vigencia en lo inmediato, esto es que todos los aportantes al sistema público tendrían que pasar al sistema privado a partir del 1 de enero del 2001.

Según lo expresado por Machinea, los actuales trabajadores que aportan al sistema de reparto continuarán haciéndolo hasta que accedan al beneficio jubilatorio.

Esto implica dos fenómenos. El primero es que continuarán en cabeza del Tesoro todas las obligaciones previsionales hasta tanto se jubile el último beneficiario del actual régimen. Así, la reforma, sólo está destinada a los nuevos trabajadores que ingresen al mercado del trabajo. El segundo, es que no se genera un aumento del ahorro privado, por caso a través de las AFJP, y además el costo de administración del sistema público seguirá pesando sobre las finanzas públicas.

Con la reforma previsional propuesta, si bien está en la dirección correcta, no se generará el impulso necesario para que surja una fuerte cultura del ahorro.

(DyN, Miguel Rouco)


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