El gobierno intenta frenar un millonario juicio por coimas

Es inminente el juicio oral en Italia por una colosal maniobra crediticia que involucra a ex funcionarios argentinos y a ex directivos de un banco español en “tangentes”, sobornos y presiones. También implica a Ruckauf. En este “affaire” se ve envuelta la provincia de Río Negro, que co-avaló un préstamo para favorecer a los empresarios que le regalaron la Ferrari a Menem, empeñando gas y petróleo sin consultar a la Legislatura ni comunicarlo a la gente.




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La administración De la Rúa ve con preocupación el curso de dos millonarias demandas contra el Estado argentino, entabladas por un ex gerente bancario italiano y un empresario industrial del mismo país, que acusan a ex funcionarios de haber pretendido coimas en complicidad con directivos de un poderoso banco español.

Tal es la inquietud que el gobierno, en su afán de evitar el inicio del juicio oral previsto para febrero próximo en Italia, convocó al país a uno de los denunciantes: Giorgio Solighetto. Se trata de un ex alto directivo de un banco español con sede en Italia, que vio destrozada su carrera, reputación y salud por este caso. Llegará hoy al país.

Trascendió que el gobierno intentará un arreglo extrajudicial, ante la evidencia de pruebas que no podrá rebatir.

Solighetto es patrocinado en la Argentina por la abogada Angela Ricciardi. Pero también hizo varias demandas más en Italia y España. En su país es defendido por Fausto Pocar, un prestigioso jurista internacional. En Madrid libra una batalla similar contra el Banco Santander Central Hispano.

En realidad es la Oficina Anticorrupción, que dirige José Massoni y que depende del ministro Jorge De la Rúa, la que citó a Solighetto. Las razones de la convocatoria no fueron explicitadas. Pueden inferirse dos: que hay interés en profundizar la investigación contra los funcionarios menemistas involucrados en la maniobra. O intentar frenar el perjuicio contra el Estado con un arreglo extrajudicial a plazos. O las dos cosas al mismo tiempo.

La segunda alternativa parece la más probable, considerando también que el interés por conversar con Solighetto proviene de la procuración del Tesoro y de la viceministra del Interior, Nilda Garré.

La maniobra

El escándalo puso al descubierto uno de los más graves casos de corrupción que involucra al país. Fue denunciado con detalle y en exclusiva por “Río Negro” en julio y setiembre del año pasado. (La versión completa de la investigación puede leerse en “www.rionegro.com.ar” en el enlace “Río Negro investiga”).

El otro de los denunciantes, el empresario parmesano Vittorio Serri, incluso implicó al ahora gobernador bonaerense, Carlos Ruckauf (ver aparte).

Este industrial llegó a perder toda su empresa (la MAT) y algunos bienes familiares por negarse a pagar una “tangente” (coima).

Documentación y testimonios prueban asimismo que la provincia de Río Negro se prestó a la colosal maniobra, que finalmente se frustró.

Esta consistió en favorecer con suculentos negocios a otros empresarios italianos que a inicios de los ´90 se granjearon la amistad del ex presidente Carlos Menem: los Castiglioni-Braghieri (los mismos que le regalaron la Ferrari 348 TB Rossa Corsa). Son dueños de la empresa Corimec.

Ocurrió luego de que los originales destinatarios de un millonario crédito -el industrial demandante, Vittorio Serri, y su socio argentino, Armando Torres- se negaran a pagar la “tangente” para obtener un crédito que ya estaba aprobado y que tenía aval del Estado argentino y el co-aval de la provincia de Formosa.

La presión provino de ex funcionarios de alto nivel de la gestión Menem y de ex funcionarios de gran rango del Banco Hispano Americano (convertido hoy en el Santander Central Hispano).

La “tangente” consistía en el 5% del monto total de la operación, que era de 110 millones de dólares.

Ese crédito tenía un destino totalmente diferente: la construcción de 50 estaciones de GNC (gas natural comprimido) en todo el territorio argentino.

Como por arte de magia y luego de un sugestivo encuentro de los hermanos Braghieri con Menem en Piacenza, se presionó a Serri y a Torres para que cedieran la estructura del crédito a los Castiglioni-Braghieri con el fin de construir dos hoteles cuatro estrellas en Córdoba y Mendoza, también con garantía del Estado y co-garantía de Río Negro.

Pero como Serri y el gerente del banco que tramitaba el crédito, Giorgio Solighetto, se resistieron indignados, intentaron sobornar a Armando Torres con 2 millones de dólares para incriminar falsamente a Solighetto y sacarlo del medio.

En la maniobra también se apartó bajo amenazas a Adalberto Orbiso, ex director del ministerio de Interior que conducía José Luis Manzano y que había dado respaldo al crédito para Serri. Orbiso también inició una demanda contra el Banco Central Hispano junto a Torres.

Tal magnitud ha adquirido el escándalo en estos diez años, que las causas judiciales y pedidos de investigación alcanzan la decena. Además los protagonistas de las denuncias, una abogada y un periodista de “Río Negro” han sido objeto de amenazas de muerte, intimidaciones telefónicas, anuncios de secuestro y misteriosa desaparición de documentación en un envío certificado de correo.

Los ejes principales del caso y de la maniobra se detallan aparte, así como los protagonistas y principales involucrados.

Las dos demandas

Las dos demandas contra el Estado representan hoy una pesada herencia para De la Rúa, en un momento sumamente crítico para la economía del país.

Una fue presentada en julio del año pasado por Giorgio Solighetto por 30 millones de euros (26.100.000 dólares).

Responsabiliza al Estado argentino y al Banco Central Hispano de haber pretendido cobrar coimas, de hacer fracasar una operación que le hubiera reportado millonarias utilidades al banco y de dañar al demandante.

La otra querella contra la administración nacional es anterior. La hizo Vittorio Serri quien perdió su fábrica, un patrimonio valuado en 25 millones de dólares.

Quedó en la ruina cuando se le bloqueó el crédito por no haber aceptado pagar la “tangente”, y cuando ya había desembolsado un dineral en materiales que envió a la Argentina para el negocio de las estaciones de GNC, que tenía como seguro pero que jamás se hicieron.

¿Ruckauf pidió “tangente”?

¿Pudo Ruckauf, hoy un influyente gobernador y un presidenciable, haber formado parte de la maniobra y participado de un pedido de coima cuando era embajador en Italia en 1990?

El empresario Vittorio Serri no tiene dudas de que Carlos Ruckauf tiene mucho que ver.

Lo dijo ante el periodista de “Río Negro” el lunes 6 de setiembre de 1999 en el “lobby” del Jolly hotel en Milán.

Entonces acusó a Ruckauf de “traidor” por mostrarse primero entusiasta del negocio de las estaciones GNC, pero -luego- presionar a Serri para que ceda el “business” a Castiglioni-Braghieri.

Dijo que fue De Lorenzi, representante del Banco Ciudad en Italia, quien pidió dinero “por cuenta de Ruckauf” y un abono mensual.

Sostuvo también que Enrique García, hermano del fallecido dirigente taxista Roberto) y dos personas más “vinieron a buscar una parte del 5% del negocio total (la “tangente” pedida y que entonces representaba 4 millones de dólares).

“El hombre que ríe”

Pero ahora también aparecen acusaciones similares en un libro sobre Ruckauf de reciente aparición: “El hombre que ríe”, de Hernán López Echagüe.

Relata el autor una entrevista concedida por Ruckauf a Serri en su despacho de la embajada argentina, donde estuvo De Lorenzi. “Con desembozo le anuncian que el proyecto de las estaciones de GNC ya no excita el interés de la Argentina; lo más apropiado es que venda su parte en el negocio a Corimec y a cambio de un precio que a Serri se le antoja humillante. El empresario se niega a viva voz; ha realizado una millonaria inversión, no puede aceptar la oferta. Ruckauf y De Lorenzi, pues, recurren a otra vía: si desea continuar con el proyecto, debe abonar el 5% del monto total de la operación. A Serri lo ataca la furia; no puede creer las palabras que está escuchando”.


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