“El hombre feliz no tenía camisa”

Redacción

Por Redacción

Una vez charlando con mi madre, hace un tiempo, me contó una historia y creo que es para aprender en la vida. Dice así: resulta que hace mucho había un gran rey, muy poderoso pero que no era feliz. Entonces consultó al mago de su confianza y le preguntó por qué no lo era y éste le contestó que para serlo necesitaba la camisa del hombre feliz. Inmediatamente el rey envió a emisarios por el mundo para conseguir esta camisa, así ellos encontraron muchas personas que decían ser felices pero siempre había un pero… En esa búsqueda un emisario ve a un hombre trabajando al sol con el torso desnudo y lo notó con alegría. Entonces se acerca, habla con él y en la charla le pregunta si era feliz y el trabajador le contesta que era completamente feliz. Entonces el enviado le dijo: ‘Le queremos comprar su camisa’ y él lo mira sonriente y le contesta: ‘No tengo camisa’ ”. Creo que muchas personas nunca terminan de madurar y es por eso que por la codicia, la ambición, los deseos de poder y los caprichos, etc. pierden el amor y se olvidan de la felicidad. Pienso que cuando la persona madura en paz y tiene la conciencia tranquila puede vivir en una cueva y feliz y no estoy exagerando. Ahora qué pasa si la persona cometió injusticias o en su avaricia nunca ayudó a nadie o fue indiferente al dolor ajeno, sobreexplotó a sus semejantes o actuó en muchos casos con malos procederes. Este tipo de acciones lleva a muchos a no estar en paz con su conciencia, dando como resultado, muy probablemente, que por más que tengan todo el oro del mundo difícilmente sean felices. Una vez más digo que no hacen falta millones para estar bien, sino buenas acciones y con poco se puede ser “feliz y sin camisa”. Horacio C. E. Marcote DNI 11.233.956 Neuquén

Horacio C. E. Marcote DNI 11.233.956 Neuquén


Una vez charlando con mi madre, hace un tiempo, me contó una historia y creo que es para aprender en la vida. Dice así: resulta que hace mucho había un gran rey, muy poderoso pero que no era feliz. Entonces consultó al mago de su confianza y le preguntó por qué no lo era y éste le contestó que para serlo necesitaba la camisa del hombre feliz. Inmediatamente el rey envió a emisarios por el mundo para conseguir esta camisa, así ellos encontraron muchas personas que decían ser felices pero siempre había un pero... En esa búsqueda un emisario ve a un hombre trabajando al sol con el torso desnudo y lo notó con alegría. Entonces se acerca, habla con él y en la charla le pregunta si era feliz y el trabajador le contesta que era completamente feliz. Entonces el enviado le dijo: ‘Le queremos comprar su camisa’ y él lo mira sonriente y le contesta: ‘No tengo camisa’ ”. Creo que muchas personas nunca terminan de madurar y es por eso que por la codicia, la ambición, los deseos de poder y los caprichos, etc. pierden el amor y se olvidan de la felicidad. Pienso que cuando la persona madura en paz y tiene la conciencia tranquila puede vivir en una cueva y feliz y no estoy exagerando. Ahora qué pasa si la persona cometió injusticias o en su avaricia nunca ayudó a nadie o fue indiferente al dolor ajeno, sobreexplotó a sus semejantes o actuó en muchos casos con malos procederes. Este tipo de acciones lleva a muchos a no estar en paz con su conciencia, dando como resultado, muy probablemente, que por más que tengan todo el oro del mundo difícilmente sean felices. Una vez más digo que no hacen falta millones para estar bien, sino buenas acciones y con poco se puede ser “feliz y sin camisa”. Horacio C. E. Marcote DNI 11.233.956 Neuquén

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