El horror y la frivolidad

<b>Los años de plomo, un affaire que regresa a la superficie –el de Graciela Alfano y Emilio Massera– y dos de los programas más banales de la televisión. Un cóctel amargo.</b>

A veces ocurre. El diablo mete la cola en el lugar más insólito. ¿“Intrusos del espectáculo” en los derechos humanos? El show de los chismes, los policías del corazón ajeno, los guionistas de las banales charlas de café, con una denuncia que terminó en la justicia. ¿Recibió Graciela Alfano como regalo del represor Emilio Massera bienes de los desaparecidos? A pedido de un fiscal, esa pregunta será investigada.

El informe del servicio de inteligencia de Chile (DINA) producido durante la dictadura de Pinochet, que dice que Alfano habría sido la amante de Emilio Massera, a fines de la década del 70, no es nuevo. En julio del año pasado, la prensa ya se había hecho eco de ese dato: “Sobre más antecedentes de Graciela Alfano, la actual amante de Massera, puedo informar que ésta es actriz y modelo. Está con Massera desde hace seis meses. Últimamente se ha sabido de costosos regalos que le fueron hechos (departamento, pieles, joyas, etc.)”, decía el informe de la DINA de julio del 2010.

Incluso, una década antes, el tema había aparecido en la biografía no autorizada de Massera, “Almirante Cero”, del periodista Claudio Uriarte: “Uno de los affaires más renombrados del almirante, que fue la envidia de la mitad de la población masculina de Buenos Aires y un fermento de admiración rencorosa para muchos, fue la modelo publicitaria y actriz televisiva Graciela Alfano”, escribió Uriate en 1992.

En cualquier caso, lo que haya hecho esa mujer de rasgos maltratados por las cirugías, con Massera –es decir, si fue su amante– podría no ser más que un dato personal. Muchas de las modelos y actrices de su generación (Noemí Alan se sacó una foto sonriente junto al Tigre Acosta), formaron ese triste coro de mujeres seducidas por lo que era el poder de ese momento.

Pero ese lamentable pasado que podría pertenecer a su esfera íntima, se empaña cuando llegan denuncias que exceden la intimidad. La hija del ex custodio de Massera reveló que su padre le comentó que “a pedido de Massera pasaba a buscar a Graciela por su casa y juntos se encontraban para salir de compras’’. Y Noemí Elsa Ayala relató que fue ver a Massera para averiguar el paradero de su marido. Allí, estaba Alfano.“Nos sentamos frente a él y le conté mi historia. Massera puso una 9 milímetros arriba del escritorio y me dio unas direcciones para que vaya a averiguar. Ella en un momento lo interrumpió y me dijo: ‘Bueno, basta, el almirante está muy ocupado, tiene muchas cosas que hacer para ocuparse de esto’. Yo le expliqué que se trataba de la vida de mi marido pero Alfano me respondió: ‘No sos la única’”.

Todo ese relato se enturbia aún más cuando Alfano, incontinente como es, abre su boca o escribe en su Twitter con toda la animalidad de la que es capaz, subida encima a la cúspide del rating gracias al “Bailando por un sueño” de Marcelo Tinelli que la tiene como jurado.

Montada en toda su brutalidad, Alfano no distingue el escenario en el que está –frívolo por naturaleza– con el tema que ahora la tiene como protagonista –la complicidad civil en la peor parte de la historia argentina–, y suelta, riéndose: “Cuando cumplí 21 años me metí en la cama con quien quise, hice lo que quise y no me hago cargo de lo que hace una persona, porque vos si salís con un señor rico no salís con el dinero, si te acostás con un señor joven no salís con la edad del señor, si te acostás con un genocida no salís con 30.000 desaparecidos ni te busca la Corte de La Haya”.

Ella pensó –lo dijo ella misma después– que podía hacerse “la viva” contestando así. Una extraña y desagradable concepción personal del humor y de la viveza.

Quizás valga aclarar que el tema de la relación Massera-Alfano vuelve a la superficie por una batalla mediática entre Jorge Rial y Alfano que poco tiene de noble. No es que Rial y Luis Ventura se hayan convertido repentinamente en periodistas comprometidos con los Derechos Humanos. Pero Graciela Alfano, tan adicta a la chicana de bajo fondo, le dio un toque horroroso al asunto: sus propias palabras. Y sumergida en ese barro, es difícil imaginar como podrá seguir adelante, con su “personaje” esperpéntico, por más que haya sido “obligada” por la producción del programa de Marcelo Tinelli a pedir perdón ante cámaras.

En cualquier caso, la Justicia investigará ahora si efectivamente Alfano recibió bienes de los desaparecidos de manos de Massera, sin dudas el tema más importante –si no el único– del festín mediático que se hicieron los programas de chimentos toda esta semana.

A veces ocurre. El diablo mete la cola en el lugar más insólito. ¿“Intrusos del espectáculo” en los derechos humanos? El show de los chismes, los policías del corazón ajeno, los guionistas de las banales charlas de café, con una denuncia que terminó en la justicia. ¿Recibió Graciela Alfano como regalo del represor Emilio Massera bienes de los desaparecidos? A pedido de un fiscal, esa pregunta será investigada.

El informe del servicio de inteligencia de Chile (DINA) producido durante la dictadura de Pinochet, que dice que Alfano habría sido la amante de Emilio Massera, a fines de la década del 70, no es nuevo. En julio del año pasado, la prensa ya se había hecho eco de ese dato: “Sobre más antecedentes de Graciela Alfano, la actual amante de Massera, puedo informar que ésta es actriz y modelo. Está con Massera desde hace seis meses. Últimamente se ha sabido de costosos regalos que le fueron hechos (departamento, pieles, joyas, etc.)”, decía el informe de la DINA de julio del 2010.

(Continúa en la página 40)

VERÓNICA BONACCHI

vbonacchi@rionegro.com.ar


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