El Jardín creció y ya no está tan lejos de Beltrán

De a poco, la situación mejora para los vecinos. Consiguieron cloacas y reclaman el asfalto.

LUIS BELTRAN (AVM).- Lejos y cerca. Todo parecía lejos esa mañana de octubre del «88. La escuela, el centro, el banco y los comercios. El gran descampado que había delante de las casas parecía pronunciar aún más ese sentimiento de lejanía. Pero los vecinos los disimulaban con sonrisas nerviosas. Habían concretado el sueño de estar en su propia casa que desde ese día habitarían en el barrio jardín de Luis Beltrán.

Las viviendas, entonces iguales, fueron con el correr de los años adquiriendo rasgos distintivos que cada propietario le fue dando. Fueron adquiriendo personalidad.

Hoy cuando el invierno ha despoblado de hojas a los árboles las casas vuelven a tener contornos iguales, como si el frío y la falta de vegetación las igualara.

«Este barrio es de laburantes. Todo lo que se logró fue gracias al esfuerzo de los vecinos» dice Marcos, ex docente devenido en periodista deportivo, mientras atiende a su hijo que recién se levanta.

«Uno de los principales problemas siguen siendo los accesos de tierra. Porque en invierno cuando llueve se convierten en un barrial y en verano, por falta de riego, si se levanta viento se llena de tierra todo» menciona.

Un día después los varios vecinos se reunirán en su casa para contar la historia del barrio, su crecimiento y también las dificultades.

«Cuando llegamos acá, cuando vivimos a vivir se dio una particularidad, casi todos matrimonios jóvenes, eran muy pocos los matrimonios grandes» dice Orlando Carente.

Había muchos chicos

«Justamente el barrio se caracterizaba por la cantidad de población infantil. Que ahora se está perdiendo un poco. Y en un momento había hasta 32 niños, a parte de los bebés», agrega en medio de las voces femeninas de sus vecinas.

«Cuando entramos teníamos problemas con las cloacas. Había una estación de bombeo pero se tapaba siempre. Recién hace dos años se solucionó ese problema, porque se hizo una red por gravedad», menciona.

Uno de los reclamos que sale en la conversación, a veces enredada, es la necesidad de contar con una plaza atrás de donde ahora esta ubicada la escuela. Pero el proyecto quedo en la nada.

«De acá hasta la primera luz había quinientos metros, en la noche era todo oscuridad» dice.

Con el tiempo la construcción de otro barrios cercanos y de una estación de servicios le cambiaron la cara al lugar.

El año pasado, a principios de marzo, para el aniversario de la localidad, se inauguró una escuela primaria, ubicada en la entrada del barrio. Así con la llegada de los chicos la barriada cobró nueva vida.

Recurrente vuelve el reclamo por el asfalto. «El proyecto inicial estaba, porque este es el barrio más transitado de la zona. Pero el principal acceso es de tierra y también las calles internas del barrio» se menciona en la reunión.

«Pero sin dudas el mayor problema es la cuota de la casa que son muy caras», dice una de las mujeres sentadas alrededor de la mesa. Cae la noche y el barrio comienza lentamente a poblarse de luces.

Las calles desiertas sólo son transitadas por algunos vehículos. Mientras a la distancia se ven cómo también se encienden las luces de la ciudad.

Cuotas bajas, intereses altos

Uno de los principales problemas que atraviesan los vecinos del barrio son las elevadas cuotas que deben pagar por las viviendas que habitan. Sostienen que abonan 9 pesos por mes de capital y de intereses la friolera suma de 180 pesos. A esto se agrega el seguro de vida y otros gastos administrativos que elevan el pago hasta más de 250, y en algunos casos más todavía.

Pero además sostienen que a pesar de llevar más de diez años pagando cuotas deberán hacerlo por cerca de 40 años más. El costo de las cuotas impide que la mayoría pueda encarar otros gastos como el pago del asfaltado de las calles.

Esta situación deriva de principios de los «90.

«Cuando se produjo la hiperinflación las cuotas se fueron muy altas entonces hicimos miles de reuniones con la gente del Banco Hipotecario, nosotros y todos los adjudicatarios. En ese momento presionamos al Banco porque no le podíamos pagar. Entonces el banco nos refinanció, y qué hizo para refinanciar?. En vez de subir el capital subió la cantidad de cuotas y por ende los intereses.

«Sacamos la cuenta qué te sale más barato alquilar, la única tranquilidad que te queda es que la casa va ha quedar para nuestros hijos», dice una de las vecinas. A esta problemática del barrio se suma que los vecinos tienen que pagar los impuestos como zona residencial, aun cuando las calles son de tierra y el mantenimiento es escaso.

«No nos sentimos ni apoyados ni no apoyados, porque el estado de estas calles es el mismo que en el resto de la ciudad y pagamos como zona residencial».

La plaza prometida

LUIS BELTRAN (AVM).- Hace años atrás para una campaña preelectoral se plantó, detrás de donde ahora funciona la escuela primaria, la piedra fundamental para la construcción de un anfiteatro. Los vecinos sostienen que tendría que haber sido un espacio verde, pero allí no se construyó ni el anfiteatro ni tampoco una plaza.

«Hasta la piedra falta ahora», dice Marcos. Fueron los propios vecinos de la barriada los que construyeron el cordón cuneta a pulmón, colaborando con la donación de una bolsa de cemento cada uno.

El barrio está rodeado por una buena porción de tierra, donde crecen los yuyos, «pero esas tierras no pueden ser utilizadas para espacio verde» menciona un vecino.

El reclamo de un espacio verde estaba vinculado a la importante cantidad de niños que había en el lugar, al igual que la construcción de una escuela. Pero el establecimiento educativo fue inaugurado más de diez años después que se hicieran los reclamos, cuando ya la mayoría de los chicos habían comenzado la secundaria


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