El mito del rock se hizo carne en la Argentina

Lou Reed presentó esta semana su último disco "Ecstasy" en el teatro Gran Rex.

Buenos Aires (Télam).- Después de cuatro años de ausencia Lou Reed se presentó el miércoles por la noche por segunda vez en Argentina para mostrar su último disco «Ecstasy», en el primero de los dos conciertos en el que el artista reivindicó al rock como género y demostró que para tocarlo no hacen faltan poses ni grandes despliegues escénicos.

Si algunos pensaban que el rock había muerto o estaba dormido, el poeta urbano se encargó de desterrar esa idea con el show que ofreció en el teatro Gran Rex, donde al frente de su impresionante banda, volvió a conmover a los porteños tocando rock en su estado más puro y enriquecido con el peculiar sonido de poderosas guitarras.

Para el show el guitarrista y cantante neoyorquino eligió presentar temas de su última obra, ante un público no tan joven y en su mayoría intelectual -entre los que se contaron los músicos Daniel Melero, El Soldado y el Zorrito Quintiero, el secretario de Cultura de la Nación Darío Lopérfido, y la actriz Sandra Ballesteros- que se sentó a escuchar y disfrutar las historias marginales de parejas desencontradas y seres oscuros y tristes.

Sin posturas forzadas, aunque con gestos de la tradición rockera como fumar en escena o colgarse la guitarra a un costado mientras cantaba, el músico, de 58 años, se plantó en el escenario y se dedicó hacer lo que más sabe: narrar historias a través de sentidas canciones.

El más que sofisticado sonido del bajo y contrabajo de Fernando Saunders, el arrasador aporte de Tony Smith en batería y la imprescindible y distorsionada guitarra de Michael Raehke tuvieron un lugar protagónico en el show que Reed supo comandar, teniendo todo bajo un minucioso control.

Tanto en el show como en su larga e impresionante carrera, Reed no incursionó en otros terrenos musicales como signo de la natural «evolución» que se espera de un músico de su talla, y supo mantenerse fiel a su estilo instaurando otro camino de crecimiento artístico que va más allá de la música y que se traslada a la sabiduría de sus letras.

Canciones rockeras y semihabladas, una cuota de sonido country, bellas baladas, saturación de sonido y poesía cruda, son los principales componentes de «Ecstasy», pero también de todas sus obras, que lo llevaron mucho más allá de la supervivencia para convertirse en un artista esencial y referencial del género.

El ex Velvet Underground arrancó el recital a las 21.30 con «Paranoia», «Turn to me», «Modern dance» y «Ecstasy», cuatro temas de la última placa al que le siguieron «Small town», del disco «Songs for Drella», que hizo con John Cale.

De cara a una platea que durante el show escuchó con atención cada tema, el cantante entonó otras canciones de la placa sucesora «Set The Twilight Reeling» (1996), entre los que se contaron el «Rock minvet», «Future farmers», e intercaló una versión del conocido «Romeo has Juliette», que pertenece a «New York», uno de sus más sólidos discos.

El creador de placas como la clásica «Transformer» y el triste «Magic and loss», guardó para los bises los temas más esperados de la noche y «Vicious» fue el primero que levantó a la gente de sus asientos.

Pero la gente no quería irse sin escuchar el inoxidable «Walk on the wild side», y al canto de «chup, churup ….» (que repite en el tema), impulsaron al artista a volver a subir a escena concediendo el pedido de la audiencia e interpretando también una versión del favorito de todos: «Perfect day».


Buenos Aires (Télam).- Después de cuatro años de ausencia Lou Reed se presentó el miércoles por la noche por segunda vez en Argentina para mostrar su último disco "Ecstasy", en el primero de los dos conciertos en el que el artista reivindicó al rock como género y demostró que para tocarlo no hacen faltan poses ni grandes despliegues escénicos.

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