El «monstruo» todavía sigue con vida
El último reactor activo de la central fue apagado en diciembre del 2000. Pero el 'monstruo' no murió y no sólo para las 3.800 personas que todavía trabajan en su cierre definitivo, o para los alrededor de 10.000 que desafían las prohibiciones de volver a la zona de interdicción, una franja de 30 km que nadie puede transitar.
Bajo el sarcófago de cemento que recubre al reactor destruido, y que presenta grietas cada vez más profundas, se hallan entre 130 y 200 toneladas de uranio –sólo el 10 por ciento del combustible nuclear se pulverizó con la explosión– y más de 70.000 toneladas de detritos radioactivos. Esos elementos son un peligro latente.
Chernobyl ha costado, hasta ahora, a Occidente cerca de 2.000 millones de dólares ya concedidos a Kiev para cerrar definitivamente estas instalaciones. El proyecto de un nuevo recubrimiento, para sustituir al que ya presenta grietas, demandará un gasto de 787 millones de dólares.
El último reactor activo de la central fue apagado en diciembre del 2000. Pero el 'monstruo' no murió y no sólo para las 3.800 personas que todavía trabajan en su cierre definitivo, o para los alrededor de 10.000 que desafían las prohibiciones de volver a la zona de interdicción, una franja de 30 km que nadie puede transitar.
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