El MP3 en la mirade los otorrinolaringólogos
Escuchar música a todo volumen, trabajar en ambientes ruidosos sin protección auditiva y hasta los juguetes con sonido pueden causar lesiones en los oídos. Por qué al salir de un boliche no se escucha a quien habla. Y qué hacer para reducir el riesgo del uso de auriculares.
Si bien no existen estadísticas, se sabe que el exceso de ruidos puede llevar a la pérdida auditiva ya sea porque se produce un trauma agudo (como el que produce la explosión de un petardo cerca del oído, por ejemplo) o por trauma acústico crónico, donde el sonido puede no ser tan elevado pero sí es constante, como es el caso de la gente que trabaja con auriculares por muchas horas o los telemarketers.
En el oído interno se encuentran las denominadas células ciliadas.
Son células nerviosas que guardan un número estable y que una vez muertas no se regeneran. Y son las que traducen un estímulo mecánico -el pulso vibratorio- a un estímulo bioeléctrico.
Las células ciliadas se hallan en un líquido que soporta cierta presión. Al transmitir mayor impulso vibrátil sobre ese líquido, las células reciben una suerte de «golpe», que a medida que aumenta en intensidad las daña pudiendo provocar pérdidas irreversibles.
«Cada día se observan más consultas por lesiones en el oído de gente joven por el uso de los MP3 o la exposición a sonidos fuertes en los locales bailables. Hay que tomar conciencia y prevenir, en el caso de los auriculares mantenerlos a un sonido medio -60 decibeles-, lo que significa poner el volumen a un nivel medio-bajo para que el de afuera no escuche y que no moleste al oído del oyente», explicó otorrinolaringólogo
Fernando Javier Diamante, instructor quirúrgico del Instituto Superior de Otorrinolaringología e integrante de la Federación Argentina de Otorrinolaringología (FASO).
«En la industria es fundamental el uso de auriculares para no sentir el ruido y amortiguar los ambientes donde hay maquinaria ruidosa», recordó, y agregó que «en los chicos hay que tener especial cuidado con los juguetes con música o ruidos, porque muchos de ellos sobrepasan los decibeles aceptados».
A cada ámbito sus causas
La contaminación sonora no es patrimonio de las grandes ciudades. El trabajo con maquinaria rural también lleva a la pérdida de audición. Pero la gente de campo no es de consultar por esto. Según este especialista, sólo lo hacen «de casualidad, porque van a visitar a sus hijos en y estos lo llevan al médico; gente de 70 años, de vida rural, que a lo mejor sufre la disminución desde los 20 años».
Habitualmente, entre los 60 y 70 años se tienen problemas de audición porque las funciones del oído declinan naturalmente. Pero cualquier exposición a ruidos acelera este proceso, lo que se conoce como presbiacusia.
Por su parte doctor Enrique Zamar, especialista integrante de la Asociación Argentina de Otorrinolaringología y Fonoaudiología Infantil y miembro del área de Hipoacusias Infantiles del Hospital de Niños Sor María Ludovica de la ciudad de La Plata, amplió diciendo
que en el caso de la maquinaria industrial la frecuencia del ruido -es decir, si es un sonido grave o agudo- es un factor de riesgo también. Y que además, «algunas personas tienen mayor predisposición genética que otras a sufrir las lesiones».
Otro de factor influyente en el desarrollo de un trauma acústico son las lesiones previas como las otitis a repetición o la mucosidad en el oído. El moco frena el impacto del oído, en cambio en una persona que tiene una perforación timpánica, el sonido pasa directamente, no hay defensa y el daño que se produce es mayor.
A romper la noche
(los tímpanos)
En los lugares bailables es frecuente que se produzcan lesiones auditivas; todo dependerá de cuán cerca se haya estado del parlante y cuánto tiempo se estuvo expuesto.
La exposición prolongada provoca la sensación de zumbido, que es el signo de aumento del umbral auditivo.
El umbral auditivo es la mínima intensidad sonora que puede llegar a percibir el oído como tal. Su aumento por el ruido intenso hace que los niveles normales de sonido no sean percibidos, y por eso cuando la persona sale del lugar no escucha a quien le habla.
«Luego de unas horas se normaliza, pero pueden quedar lesiones», señaló Zamar.
Con los auriculares a gran volumen pasa lo mismo. Por eso es aconsejable tenerlos a un nivel medio-bajo, tal que se pueda escuchar lo que pasa afuera. Cuanto más cercano al tímpano esté el auricular más probabilidad de lesión existirá, por eso produce menos trauma acústico un auricular colocado por fuera del conducto ya que el pabellón auricular protege al oído.
«En el caso de los telemarketers, que se ven a menudo en los consultorios, el problema radica en la falta de aislamiento entre una persona y otra -explica el otorrinolaringólogo-. El biombo con el cual trabajan no aísla el ruido, cada uno escucha la conversación del otro y sube la intensidad del volumen del auricular produciendo daño acústico. El ambiente debería estar más aislado y los auriculares ir cambiando de posición -de derecha a izquierda- para que el oído no se acostumbre y no se produzca el trauma.»
CAROLINA STEGMAN
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