El músico y la poeta en el “Rancho Grande”

Pablo Rasetto presentó un nuevo recital junto a la talentosa poeta Graciela Cros.

Redacción

Por Redacción

ESPECTÁCULOS

Claudio Andrade

candrade@rionegro.com.ar

Como si le cantara a una mujer, a una audiencia que recibe su voz, Pablo Rasetto extiende sus manos y deja andar el canto hacia la pantalla de una computadora. Y como si esta fuera un artilugio, una herramienta caída de otros cielos, le devuelve un sonido a cambio, un ritmo, una melodía extranjera. El resultado es una espléndida canción que no cabe en los diccionarios. Así como nadie podría asegurar cual es el “palo” de esta nueva composición de Rasetto, tampoco nadie podría definirlo a él, artista multifacético y abismal.

En la quinta presentación de su “Rancho Grande” Rasetto eligió como alimento e inspiración la poesía de Graciela Cros. Cada “Rancho” ha sido distinto, y cada vez, ha sido la invitación a una nuevo recital donde el músico pronuncia su obra sobresaliente. Canciones de tinte brasilero, hijas de una jugarreta electrónica, letras que primero fueron poesía y quizás antes reflexión y mal de amores, acordes paridos en guitarras de 7 y 6 cuerdas, entre percusiones como gotas de lluvia. Todo esto guarda Rasetto en el estuche de su instrumento, como un mago esconde conejos y un hada fragmentos mágicos que permiten volar.

Junto a Rasetto, la poeta Graciela Cros. Un dúo interdisciplinario. Una asociación sin fines de lucro pero con fines de gloria artística. Un vínculo que se expande entre dos músicas: la del instrumento y la voz, y la que albergan las palabras. Es una sociedad sin eufemismos, sin solemnidades. Uno cruza el arroyo hasta la tierra del otro pidiendo escaso permiso. Pero al final coinciden bellamente. “Empezó hace tiempo ya. Como son estas cosas, le fuimos poniendo melodías a las palabras”, explica Rasetto. “Hoy ya es un espectáculo aceitado, nos conocemos, somos cómplices en esto”, agrega Cros.

¿Una para la prensa?, preguntamos durante un ensayo que ha reunido a los protagonistas de “Rancho Grande”. Rasetto no se esconde. Interpreta tres canciones y para finalizar hacen un dúo, hermosa sintonía de palabras que encuentran unos brazos invisibles.

La historia de Rasetto, que vive en una cabaña pegada a una rica panadería, es un devenir constante. Tantos lugares. Tantas imágenes en memorias de cámaras perdidas. Dice Brasil. Dice Catamarca. Dice Bariloche. Dice ayer. Dice hoy. Dice quizás mañana. Y hoy es una guitarra inmensa como un océano que suena y reverbera hasta que la cosa se vuelve extraña. Y hoy es esta relación creciente con las computadoras que tiene proyecciones estéticas indeterminadas.

Qué bueno que sea de este modo. Porque si Rasetto persiste, habrá que verlo hoy por la noche, acompañado por Cros y Gabi Arias y Alicia Pez, haciendo escenografía en “real time”, y habrá que verlo en el próximo “Rancho Grande”. Cuando sea. Para que se repita el juego y para que vuelva a ser distinto de sí mismo.

DeBariloche


Temas

Bariloche

ESPECTÁCULOS

Registrate gratis

Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento

Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora