El Nobel regresa a casa
Mario Vargas Llosa dará a conocer el próximo jueves su nueva creación literaria en la que, después de 15 años, vuelve a escribir sobre su Perú. Lima y Piura, las dos ciudades donde se crió, son otra vez protagonistas de sus ficciones. Sin embargo, hay más retornos en este melodrama con toques de humor: el escritor recupera al sargento Lituma, de “Lituma en los Andes”, y a don Rigoberto, de “Los cuadernos de don Rigoberto”.
“El héroe discreto”, la nueva novela de Mario Vargas Llosa
Carlos Torrengo
carlostorrengo@hotmail.com
La semana próxima ingresa a escena. Y de la mano de Alfaguara, la editorial que publica desde hace más de una década al escritor peruano Mario Vargas Llosa.
Muy poco se conoce de “El héroe discreto”, su nueva novela, que llega el 12 del corriente mes a nuestras librerías. O, en todo caso, se sabe a retazos sobre su contenido.
Se sabe, por caso, que vuelve al Perú; que el espacio del relato se enlaza con el presente de la patria del Premio Nobel de Literatura. Y que en esa geografía el relato une dos ciudades: Lima y Piura.
La Lima color ceniza que “Varguitas” –como le dicen cariñosamente sus amigos– pispeaba en los comienzos de la década del 50 desde aquellas terrazas del Leoncio Prado, la academia militar que no le frustró sus adolescentes aspiraciones de ir por la literatura.
La Lima de Zabalita, de “Conversación en la Catedral”. La Lima que en Moby Dick lo lleva a Herman Melville a definirla ásperamente… “Y no es enteramente el recuerdo de sus antiguos terremotos, ni la sequedad de sus cielos áridos, que nunca llueven; no son estas cosas las que hacen impasible a Lima, la ciudad más triste y extraña que se pueda imaginar. Sino que Lima ha tomado el velo blanco y así se acrecienta el horror de la angustia…”.
La Lima en la que Mario Vargas Llosa fue dando forma a “Los cachorros”…
Su nueva novela ancla también en Piura. Con la notable exuberancia de su vegetación, la transpiración agridulce de sus seres corrientes. Piura, ahí, la de “La Casa Verde” y su entramado prostibulario.
Piura siempre ha generado fascinación en Mario Vargas Llosa por las “mil historias que entrega y por las mil historias que no entrega”…
Y se sabe que en su nueva novela Mario Vargas Llosa coloca en Lima y Piura a los protagonistas centrales de su nuevo relato.
Ismael Carrera, limeño. Empresario de seguros. Bien burgués, bajo la expansión de intereses debido a la prosperidad que parece signar el presente peruano. Ismael, dejos de cinismo. Vale todo. Rencoroso.
Y en Piura, Felícito Yanaqué. Apegado a las normas que le llegan porque a algún lugar tiene que llegar.
La ironía presente
Se sabe también que en “El héroe discreto” abunda el humor en varias claves. En clave de melodrama. En clave de ironía. Y en clave de eso que Mario Vargas Llosa alguna vez definió como “el lazo que le tiro al lector para sacarlo de las ruindades de lo cotidiano”.
Humor como en la famosa obra “Pantaleón y las visitadoras”.
O en “La tía Julia y el escribidor”, aquella novela que exasperó tanto al dictador Jorge Rafael Videla y a sus compinches de aventuras fascistas, que no hicieron otra cosa que prohibirlo porque lesionaba al mentado “ser nacional”.
No podía ser de otra forma: se trataba de una dictadura. Y asesina, como corresponde a su naturaleza.
Pero dejemos que Mario Vargas Llosa defina su naturaleza. “Las dictaduras –dice en “La tentación de lo imposible”– exageran su susceptibilidad y eso no es de extrañar, pues un rango prototípico de todo poder autoritario es la paranoia, vivir en el sobresalto y la desconfianza permanentes hacia todo y hacia todos, viendo enemigos por doquier y, si no existen, inventándolos a fin de justificar la censura y la represión que le infunden una sensación de seguridad”.
Pero volvamos a Mario Vargas Llosa y a su nueva novela, “El héroe discreto”.
Viejos conocidos
Se sabe, por caso, que mirando sus recorridos literarios y a la hora de organizar ideas para dar forma al relato, Mario Vargas Llosa apela a varios de los protagonistas de sus anteriores escritos.
Y recupera para colocarlos en el presente de Perú.
Entonces aparece Lituma, aquel cabo militar que se estremece cuando llega la noche en sierras y valles fríos asolados por las bandas criminales de Sendero Luminoso. El Lituma de “Lituma de los Andes”, excelente novela de Vargas Llosa.
Sobrecogedora la textura que alcanza el miedo y el misterio que serpentean entre pueblos herederos de las culturas testimonios del Perú.
Lituma y su ayudante Tomás, buscando serranos a los que la tierra se ha tragado sin más.
Y se sabe que de la cosecha de protagonistas de anteriores obras suyas que realiza Mario Vargas Llosa, para situarlos en “El héroe discreto”, también aparece Rigoberto.
El Rigoberto de “Los cuadernos de don Rigoberto”…
–No soy amigo de mis personajes, simplemente ellos me siguen, están siempre conmigo– reflexionó hace años Mario Vargas Llosa en el Perú, por cuya presidencia luchó sin demasiada suerte.
Ahora, en “El héroe discreto”, algunos de esos seguidores vuelven al papel…
Y se sabe, claro, que la novela comenzó a escribirse primero donde corresponde, en la cabeza del escritor.
Pero tomó forma en cuartillas de papel muy blanco escritas a lápiz. Todo protegido por el silencio terminante que impera en la Biblioteca Central de la ciudad Londres.
El lugar que seduce a Mario Vargas Llosa, para dar forma a la ficción que lo hizo un notable escritor.