El otro diagrama de Pareto




Marcelo Antonio Angriman

*Abogado, Profesfor Nacional de Educación Física, docente universitario. angrimanmarcelo@gmail.com

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Siendo una niña hiperkinética,  de tan solo 9 años, Paula Belén Pareto  empezó  a practicar Judo en el Club San Fernando. Su indisimulable inquietud fue advertida por el entrenador de su hermano menor,  quien la invitó a concurrir a sus clases.  


Para su padre Aldo, era importante que sus hijos se supieran defender en caso de recibir una agresión física. Hija de una médica y de un abogado, Paula terminó la secundaria a los 17 años y  decidió seguir la carrera de Medicina,  en la Universidad de Buenos Aires.


Cuando representó al Club Estudiantes de Plata tardaba tres horas en  llegar, entre tren y colectivo, se entrenaba dos horas por la tarde y se quedaba a dormir en lo de una amiga. A la mañana siguiente, otras dos horas de práctica y de nuevo el largo periplo de regreso.


Estudiaba en el tren, en el ómnibus, en concentraciones, o competiciones. Una vez recibida se levantaba a las 5 para hacer su residencia en un Hospital Público donde periódicamente le tocaba una guardia de 24 hs. Siempre,  sin dejar de entrenar todas las tardes en el CENARD, de Avenida Libertador y Crisólogo Larralde.


Con sus 48 kgs. de peso y 1,48 metros de altura, el 6 de agosto de 2016 “la Peque” se convertiría en la primera mujer argentina de la historia en ser campeona olímpica, al vencer en la final a la coreana Bokyeong Jeong, en los Juegos de Río de Janeiro.  


Previamente había ganado una medalla de bronce en Beijing 2008, un diploma Olímpico en Londres 2012 y se había consagrado campeona del Mundo en 2015 en Astana, Kazajistán. 
Entre los juegos de Río y Tokio se especializó en traumatología y actualmente lo hace en medicina del deporte en la UBA.


El secreto de la “judoctora” es  exprimir cada minuto del día. Según ella misma confiesa: “Yo no era superdotada, pero sí me sentaba horas a estudiar y sí me puse horas extras de entrenamiento y horas extras de estudio. El mensaje que  puedo dar es, simplemente, intentarlo y encontrar lo que a uno le gusta”.
Pareto le da una enorme importancia al orden. Dice: “Siempre el mes previo a arrancar, por diciembre, yo ya me organizaba: cuántos exámenes tenía, qué materias tenía, cuánto tiempo duraban y qué torneos tenía, en qué fechas. Entonces ahí ya organizaba todo lo que era el año”.


Rompiendo con el tradicional diagrama de Pareto que permite determinar irregularidades de una organización, identificar sus puntos de mejora y definir cuál es el plan de acción primordial para atacar sus pérdidas, la homónima argentina afirma: “Siempre hay que dar el 100% de cada uno en el momento que es su 100%. Yo hoy intento ser mejor que ayer”.


En esa inteligencia, durante la cuarentena fueron virales los videos que la mostraban entrenando, con lo poco que tenía, en el exiguo lavadero de su departamento.


En Tokio 2021, con 35 años de edad,  fue elegida para ingresar al  Estadio Olímpico por ser atleta médica, portando la bandera blanca que tiene estampados los cinco anillos olímpicos; junto a otros deportistas. de igual condición, de los restantes continentes.


El palmarés deportivo de Pareto y su desarrollo profesional podrían presuponer un estereotipo ególatra, mas la Peque asombra por la simpleza  de sus expresiones y la bonhomía reflejada en sus gestos.


Es muy poco frecuente observar a una deportista que acaba de ser destronada, como sucedió con la Peque el día de su  eliminación en Tokio, levantar a su rival reconociendo su triunfo. Menos aún que al llegar a la villa, tras  el anuncio de su retiro olímpico, sea recibida por toda la delegación argentina,  que la esperaba de pie con un interminable aplauso.
En tiempos donde la educación está tan devaluada, nuestro presidente defiende a una docente  que humilla a sus alumnos y hay dudas en los jóvenes acerca de cuál es el mejor camino a seguir, una mujer diminuta de físico, pero  dueña de una implacable voluntad, nos muestra otros senderos posibles.


En deportistas de la talla de Pareto, Ginobili, Scola o Messi, quizás nuestros jóvenes encuentren una fuente de inspiración para ser mejores. Un faro hacia donde dirigir sus pasos.


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