El pacto fiscal puede enfrentar obstáculos
Dos juristas polemizaron sobre la necesidad de contar con la aprobación de las legislaturas provinciales. Además, advierten acerca de las implicancias de un Senado presidido por la oposición.
BUENOS AIRES (ABA) – Sobre los efectos del acuerdo firmado entre Nación, los gobernadores aliancistas y Jorge Sobisch, discreparon ayer dos importantes constitucionalistas consultados por «Río Negro».
Mientras para Gregorio Badeni no es necesaria su aprobación por las legislaturas provinciales, Miguel Padilla sostuvo que depende de lo que determine cada constitución provincial.
Según el profesor Badeni, en gravámenes como ganancias, bienes personales o el impuesto al cheque (que Nación recauda y distribuye) «ya existe una delegación de las legislaturas provinciales al Parlamento».
En cambio, para Badeni sí corresponde que el acuerdo marco sea sancionado por una ley del Congreso Nacional (ingresando su tratamiento por el Senado).
No obstante, el jurista aclaró que en el caso de una nueva ley de coparticipación federal «es ineludible su ratificación por cada una de las legislaturas del interior del país».
Por el contrario, Padilla interpreta que los cuerpos legislativos de las provincias tendrían que intervenir si así lo exigen sus textos constitucionales; al tiempo que opinó que no corresponde que el tema pase por el Congreso Nacional «atento a las facultades concedidas en su oportunidad por ley a favor del presidente Fernando de la Rúa para que -sobre ciertos aspectos- pueda dictar decretos tal como lo habilita el artículo 76 de la Constitución».
De todos modos, ambos estimaron que seguramente los mandatarios contarán con el consenso de los parlamentarios que les responden para que el pacto fiscal no tenga obstáculos.
Conflictivo
En otro orden, los especialistas coincidieron en que la decisión del justicialismo de quedarse con la presidencia de la Cámara alta a partir del 10 de diciembre, «es legítima, aunque se opone a la tradición argentina».
El tema cobra vital importancia, ya que tras la renuncia de Carlos «Chacho» Alvarez a la vicepresidencia, el titular del Senado es el virtual vicepresidente de la Nación.
Para Badeni se trata de una iniciativa «no aconsejable, capaz de generar problemas políticos», pero se negó a interpretar que la misma represente una crisis institucional.
«Si quien queda al frente de la Cámara actúa de buena fe perfecto, sino desvirtuará el cargo», afirmó moderado el jurista Badeni.
La hipótesis de la acefalía
Más allá fue Padilla, cuando interpretó que el justicialismo «está previendo la posibilidad de una acefalía (que quede vacante la presidencia de la Nación) para en tal caso conducir el país».
Lo habitual era que la Cámara alta quedara a cargo de la fuerza que conducía al país, tal como lo aceptó la UCR cuando Carlos Menem asumió la presidencia en julio de 1989.
Sin embargo, para Padilla una costumbre «razonable en tiempos normales, no lo es tanto en situaciones como la actual cuando se habla hasta de un juicio político».
Es decir, este último profesor de Derecho Constitucional interpreta que la oposición se estaría anticipando a la eventualidad de que el presidente Fernando de la Rúa -por diversas circunstancias-, tenga que dejar el poder antes de la finalización de su mandato.
El nombramiento para la titularidad de la Cámara alta se realiza por mayoría simple de votos (en estos momentos en manos la oposición). El candidato más firme por estas horas para ocupar ese puesto es el misionero Ramón Puerta.
Claudio Rabinovitch
Peronistas agitan la cámara alta
La decisión del PJ de reclamar la presidencia provisional del Senado agitó las aguas del Congreso, en donde ahora se abre la posibilidad de que las dos Cámaras parlamentarias queden en manos de la oposición.
Los senadores justicialistas electos el 14 de octubre resolvieron por unanimidad que el partido ocupe el primer lugar en la línea sucesoria del Presidente y generaron efectos tanto en su propio partido como en el oficialismo.
El senador electo Eduardo Duhalde, quien originalmente se ubicó en el sector moderado que consideraba que el cargo debía continuar en manos del oficialismo, volvió a avalar la decisión adoptada en el nuevo bloque.
Duhalde nunca vio con buenos ojos la presión de los gobernadores de las 11 provincias «chicas» del PJ para que la presidencia provisional quede en manos del misionero Ramón Puerta, el hombre con más posibilidades de suceder a Mario Losada, pero la dinámica de la política nacional cambia los rumbos. Estas prevenciones eran compartidas por los gobernadores de las tres provincias grandes, Ruckauf, De la Sota y Reutemann, aunque ante la traba de las negociaciones entre Nación y provincias respaldaron a sus senadores para que el pronunciamiento fuera unánime.
Lo cierto es que el peronismo parece ir por más. Antonio Cafiero propuso ayer que el presidente De la Rúa le pida la renuncia al jefe de Gabinete, Chrystian Colombo, y que ese lugar sea ocupado por otro funcionario elegido por el Congreso, que podría ser del PJ.
Duhalde reúne el congreso del PJ en soledad
Sin el respaldo político que pretendía por parte de los gobernadores peronistas, Eduardo Duhalde reunirá hoy al Congreso Nacional del PJ, la herramienta con la que aspira a doblarle el brazo al ex presidente Menem y desplazarlo del máximo sillón partidario.
Si bien Duhalde proyectaba obtener una fuerte convocatoria al encuentro para comenzar a dar forma a su estrategia política, sus intenciones comenzaron a desdibujarse en las últimas horas, especialmente después que los gobernadores le anticiparon que no concurrirán al Congreso ni enviarán a sus respectivos representantes.
Los Gobernadores del PJ, que mantienen una tensa negociación con Nación por la coparticipación, le expresaron en persona a Duhalde que no comparten la realización del encuentro en momentos en que la coyuntura les exije abocarse de lleno a la defensa de los intereses de sus provincias.
El senador por Buenos Aires ratificó su determinación de efectuar la reunión como estaba previsto, hoy a en el microestadio de Lanús, pero se comprometió a no utilizar ese marco para llevar a fondo su enfrentamiento con Menem.
En un principio, Duhalde pretendía que el Congreso partidario aprobara la convocatoria a comicios internos para el 10 de marzo en la que se elegiría a una nueva conducción del PJ y quería designar una comisión de acción política para manejar los destinos del partido hasta que se definieran las nuevas autoridades.
Pero la presión de los caciques provinciales obligó al bonaerense a llevar al mínimo sus planes, a sabiendas que no puede ponerse en contra al bloque de mandatarios que hoy por hoy tiene en sus manos el poder real del peronismo.
Es probable que hoy el Congreso del PJ se reúna para cumplir con la disposición judicial que lo obliga a realizar al menos un encuentro anual, pero no gozará del apoyo político para aprobar los puntos que alentaba el duhaldismo.
En ese caso, los congresales decidirían un cuarto intermedio hasta fines de diciembre, oportunidad en la que los principales sectores del partido intentarían ponerse de acuerdo para establecer un nuevo cronograma electoral interno.
A instancias de una gestión del sindicalista Barrionuevo, Duhalde se reunió con los gobernadores del PJ, en un impasse de las negociaciones por la coparticipación de impuestos.
El electo senador comprobó en carne propia que, salvo el caso de Kirchner, el grueso de los mandatarios no le tiene una especial simpatía. Gestos duros y pocas palabras lo hicieron sentir claramente como «sapo de otro pozo».
BUENOS AIRES (ABA) - Sobre los efectos del acuerdo firmado entre Nación, los gobernadores aliancistas y Jorge Sobisch, discreparon ayer dos importantes constitucionalistas consultados por "Río Negro".
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