El pasado de cara al presente





En 1981 los integrantes de la cooperativa El Establo alquilaron un galpón abandonado para levantar un teatro. Sin embargo ese “galpón” era, en realidad, una pared con una puerta. El resto estaba destruido. Los mismos actores lo reconstruyeron y así nació el “Teatro del bajo”, una pieza clave en el camino a la recuperación de la democracia. Pese a la fuerza con la que se impusieron, en 1987 la situación no dio para más y la sala tuvo que cerrar sus puertas. Con las puertas del “Teatro del bajo” cerradas, el edificio quedó abandonad, hasta que un grupo de jóvenes decidió restaurar el lugar y reabrir esas puertas. Allí montaron un teatro-bar, “El viejo teatro”, que se mantuvo abierto, en diferentes manos, hasta 2007. Dos años más tarde lo que fue historia se transformó en el presente.


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