El pequeño zorrito malvinense

Warrah o guará era un animal robusto con un pelaje tupido de tonalidad pardo-amarillenta con la punta de los pelos negros. El cuello y las patas eran amarillentas con el vientre, la garganta y los labios blancuzcos. Medía unos 90 centímetros de largo desde el hocico hasta el nacimiento de la cola. Darwin consideraba curioso que existiese un cuadrúpedo propio a una región geográfica tan pequeña como las Islas Malvinas. No sólo era esta especie diferente a cualquier otra especie de zorro en el continente sudamericano, sino que también parecían diferir las formas que habitaban cada una de las dos islas mayores del archipiélago de Malvinas. “Vale la pena aquí agregar otro dato que nos muestra la agudeza de las consideraciones de Darwin”, expuso Aguirre Urreta, en su exposición. En su segunda visita a las islas en 1834 notó la gran disminución de los guarás y escribió lo siguiente: “El número de esos zorros disminuye con rapidez; han desaparecido ya de la mitad de la isla que se encuentra al oriente de la lengua de tierra que se extiende entre la bahía de San Salvador y el estrecho de Berkeley. Dentro de algunos años, cuando estas islas estén habitadas, sin duda a ese zorro se le podría clasificar, como al dodo, entre los animales desaparecidos de la superficie de la Tierra”. En este caso es de lamentar la claridad de las reflexiones de Darwin: se cree que el último ejemplar de guará fue abatido en el año 1.876 por un estanciero inglés, refiere.


Warrah o guará era un animal robusto con un pelaje tupido de tonalidad pardo-amarillenta con la punta de los pelos negros. El cuello y las patas eran amarillentas con el vientre, la garganta y los labios blancuzcos. Medía unos 90 centímetros de largo desde el hocico hasta el nacimiento de la cola. Darwin consideraba curioso que existiese un cuadrúpedo propio a una región geográfica tan pequeña como las Islas Malvinas. No sólo era esta especie diferente a cualquier otra especie de zorro en el continente sudamericano, sino que también parecían diferir las formas que habitaban cada una de las dos islas mayores del archipiélago de Malvinas. “Vale la pena aquí agregar otro dato que nos muestra la agudeza de las consideraciones de Darwin”, expuso Aguirre Urreta, en su exposición. En su segunda visita a las islas en 1834 notó la gran disminución de los guarás y escribió lo siguiente: “El número de esos zorros disminuye con rapidez; han desaparecido ya de la mitad de la isla que se encuentra al oriente de la lengua de tierra que se extiende entre la bahía de San Salvador y el estrecho de Berkeley. Dentro de algunos años, cuando estas islas estén habitadas, sin duda a ese zorro se le podría clasificar, como al dodo, entre los animales desaparecidos de la superficie de la Tierra”. En este caso es de lamentar la claridad de las reflexiones de Darwin: se cree que el último ejemplar de guará fue abatido en el año 1.876 por un estanciero inglés, refiere.

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