El saldo comercial, una luz verde en el tablero económico

El ingreso de divisas es clave de cara a la pospandemia. Con muchos matices, el superávit comercial es un dato alentador en medio de la crisis presente.





Positivo. El superávit comercial es ingreso de divisas genuinas en 2020.

“Sepan que en el Gobierno tienen socios para que hagan crecer sus empresas, para que puedan exportar y hacer ingresar divisas para el país”. La arenga fue pronunciada por el Presidente Alberto Fernández frente a un grupo de empresarios con los que compartió de manera virtual la inauguración de una planta que fabrica lavarropas en el partido bonaerense de Avellaneda.
La expresión del mandatario revela no obstante una premisa que en el gobierno pretenden sea el norte de la gestión económica desde 2021, hacer crecer las exportaciones como llave para el ingreso genuino de divisas.
La falta de divisas es uno de los principales cuellos de botella que afronta el país en la delicada coyuntura económica actual, atravesada por la debacle generada en el periodo 2018-2019, y agravada por la pandemia.
El flujo de divisas hacia un país como Argentina puede generarse por tres vías, a través de la inversión extranjera directa, mediante el endeudamiento, o incrementando el saldo comercial, producto de la diferencia entre exportaciones e importaciones.

El comercio exterior es hoy el único canal genuino por el cual Argentina logra hacerse de las divisas que la economía nacional necesita.


El primer canal está interrumpido desde que comenzó la crisis cambiaria en mayo de 2018. El flujo de inversiones extrajeras productivas y generadoras de empleo a la Argentina es casi nulo desde entonces. Lo mismo sucede con el endeudamiento desde que el ex Ministro Lacunza declaró el default en agosto de 2019.
El saldo comercial se ha convertido desde entonces en la solitaria luz verde que arroja el tablero de la macroeconomía nacional. El foco en la evolución del comercio, es uno de los pilares de la recuperación del alicaído nivel de reservas del BCRA, y por tanto un importante punto en el análisis de los que viene en la pospandemia.

La base de 2019
Los datos oficiales al cierre del año 2019, indican que ese año Argentina logró un superávit comercial de u$s 15.990 millones. El número es tal vez el único dato positivo que dejó como legado la administración Macri al dejar el poder. En rigor, se trata del saldo comercial más alto de las últimas dos décadas, incluso superior al del año 2012, cuando las exportaciones fueron récord.
Un primer matiz inevitable surge al analizar el volumen total de comercio. Es que la diferencia lineal entre exportaciones e importaciones es la más grande en 20 años, pero los volúmenes exportados e importados son sensiblemente menores.
La suma de exportaciones e importaciones, que se conoce como “volumen de comercio”, ascendía a u$s 147.946 millones en el año 2012. Ese año se registra el mayor nivel de exportaciones en tres décadas, con u$s 79.982 millones. En contraste, al cierre de 2019 el volumen de comercio llegaba a u$s 114.240 millones, un 22,7% menos que en 2012. Asimismo, las exportaciones el año pasado llegaron a u$s 65.115 millones, un 18,6% menos que en 2012.
La evolución del volumen de comercio, no hace más que señalar una cosa: hace al menos 8 años que Argentina reduce progresivamente su relación comercial con el resto del mundo.
Un segundo matiz se relaciona con la conformación del superávit comercial de 2019. El mismo tuvo lugar el año pasado a raíz de exportaciones que crecieron un 5,4% en relación a 2018, e importaciones que cayeron un 25%. Tal dinámica en las compras al exterior es señal inequívoca del freno registrado en el nivel de actividad interna durante 2019, lo que hace retroceder las importaciones de bienes de capital, partes e insumos.

Un año raro e impredecible
Difícilmente alguien pueda arrogarse el haber anticipado la dinámica económica de 2020. La pandemia tomó por sorpresa a todas las economías del globo. El impacto sobre las cuentas fiscales y el nivel de actividad, es el patrón común en todo el mundo.
A ello, nuestro país debe sumar la crisis que arrastra desde 2018, el estres de la re estructuración de deuda, y el inminente inicio de las negociaciones con el FMI.
No obstante y pese a todo ello, el comercio vuelve a ser la buena noticia del año. El Indec acaba de publicar los datos referidos al Intercambio Comercial Argentino en los primeros siete meses de 2020. Los datos confirman la tendencia que se registraba a fines del año 2019, a saber: el saldo comercial del año es alto y positivo.
El primer gráfico que acompaña la nota muestra la dinámica de exportaciones, importaciones y saldo comercial para los primeros siete meses del año, entre el año 2013 y el año 2020. Se aprecia con claridad la caída progresiva en el volumen de comercio en los últimos 8 años. Si el foco se pone en el periodo 2018-2020, la caída se pronuncia todavía mas. El volumen de comercio de los primeros siete meses de 2020, es un 28% menor al de los primeros siete meses de 2018.


Aun así, y en medio del golpazo de proporciones universales que ha significado la pandemia, el gobierno encuentra motivos para una mirada positiva. El saldo comercial entre enero y julio, asciende a u$s 9.573 millones, con exportaciones que ascienden a u$s 32.291 millones e importaciones que llegan a u$s 22.718 millones.
Las proyecciones indican que al final del año, el saldo positivo podría superar los u$s 17.000 millones.
El detalle la evolución de las ventas y las compras al exterior, arroja mayor luz sobre lo que puede venir luego de la pandemia.
Los otros dos gráficos que acompañan la nota, muestran la dinámica de exportaciones e importaciones en valor (pxq), precio (p) y cantidad (q), para el mes de julio de este año, respecto al mismo mes de 2019.


En relación a las importaciones, resaltan puntualmente tres sectores en los que las compras al exterior se desploman virtualmente a la mitad en 2020. El primero es combustibles y lubricantes. Las importaciones en ese rubro cayeron 51,5% interanual. El segundo es piezas de capital y accesorios, que cayó 48,6%, y el tercero es vehículos de pasajeros que lo hizo un 49,3%. Tal dinámica es reflejo absoluto del parate que ha experimentado la actividad durante las restricciones debido a la pandemia.


Respecto a las exportaciones, se aprecia que pese a la caída generalizada en las ventas al exterior, el sector relacionado con los productos primarios y las manufacturas de origen agropecuario, es el que resulta menos golpeado y registra una caída menor. La conclusión es que pese a la pandemia, los productos del campo argentino, siguen siendo demandados, y que en la pospandemia, las históricas ventajas comparativas de la Pampa Húmeda argentina, seguirán siendo clave. De la misma forma, resalta el crecimiento del 51% en las cantidades exportadas de combustibles y energía, lo que pone a Vaca Muerta en el centro de la escena de cara a lo que viene.
El desafío por delante para el gobierno, será que las exportaciones comiencen a tomar impulso cuando a medida que la actividad vuelva a acelerar, las importaciones de capital, combustible y accesorios, vuelvan a los niveles “normales”.


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