El turismo de Israel tiene su “embajada” en Bariloche

En la calle Gallardo, el rabino Boaz Klein recibe a los viajeros, los asesora y los ayuda con los trámites. Los viernes celebra el shabat. Más de 1.000 personas por semana pasan por allí.

Los jóvenes turistas que pasaron por Bariloche celebraron junto a Boaz Klein (a la derecha) en el Centro Cívico.

BARILOCHE (AB).- A seis cuadras del centro Cívico, sobre la calle Gallardo, una leyenda en hebreo indica “Casa Jabad”. Ante la afluencia de turistas israelíes en la ciudad, el rabino Boaz Klein decidió instalarse, junto a su mujer, en Bariloche. Y ahora, nueve años después de aquella decisión, su casa se ha convertido en una especie de “embajada” para la comunidad judía en la ciudad. Bariloche se ha convertido en uno de los destinos preferidos de los jóvenes israelíes, cuando terminan el servicio militar obligatorio. Y en los últimos años, grupos numerosos de israelíes de entre 60 y 70 años, y de muy buen poder adquisitivo, también comienzan a llegar a la ciudad en este primer mes del año. “Dejamos nuestras familias, nuestra casa en Israel, y sacrificamos todo para brindar un servicio gratuito en esta ciudad. Son muchos los israelíes que programan su viaje a Bariloche al conocer que funciona un templo”, cuenta Klein, perteneciente a Beit Jabad, una organización mundial israelí que cuenta con más de 4500 templos en el mundo y 40, en Argentina. Sus actividades son muchas y variadas. Un mochilero israelí, de 23 años, falleció en un accidente automovilístico en la Ruta 40, cerca de Esquel, a mediados de diciembre. En esa oportunidad, el rabino tuvo que gestionar el traslado del cuerpo a Israel y contener a la familia del joven. También se ocupa de asuntos más turísticos. Las consultas de israelíes interesados en visitar la región son constantes para Klein y su esposa, a través de internet o del whats app. Y una vez que están en la ciudad, la pareja asesora a los turistas. “Los orientamos respecto a los supermercados que venden comida kosher, los ayudamos ante la pérdida de una tarjeta de crédito o el robo del pasaporte. También los asistimos cuando no consiguen alojamiento”, aseguró el rabino. Todos los viernes, la casa recibe a integrantes de la comunidad judía de Bariloche y turistas para celebrar el “shabat”. “Es una ceremonia en la que se canta, se come, se charla acerca de lo que pasó en la semana. Es un momento de reunión y de contención. En enero, han llegado a pasar más de mil personas por semana”, explicó Klein. La recompensa Entre dos y tres años pasan los jóvenes en el Ejército de Israel. La recompensa es un viaje de 4 a 6 meses por Asia, Europa o Sudamérica. Siempre destinos recomendados por la comunidad. Bariloche es uno de los predilectos. “Nos dijeron que Bariloche era muy bonito, que tiene los mejores chocolates y las mejores comidas. Es muy duro el ejército para nosotros. Por eso, la necesidad de viajar y conocer”, sintetizó Sahar, una joven turista de Be´er Sheva. Los más jóvenes se alojan en hostels y recorren los refugios . En enero, comienzan a llegar a Bariloche grupos de israelíes de 65 años promedio. A diferencia de los jóvenes, este público prefiere hoteles de 4 y 5 estrellas, servicios de calidad y traslados privados. El promedio de estadía es de dos a tres días.

Gran concurrencia


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