Él y ella en el ejercicio del poder

Por Redacción

El libro de Loris Zanatta es, junto con el de Beatriz Sarlo, “La pasión y la excepción. Eva, Borges y el asesinato de la Aramburu”, es la más sólida investigación formulada sobre Eva en tanto poder político y formas y estilos de ejercer su poder y la proyección histórica que logró. Puede sumarse, a modo de un aporte para un estudio integral de esta polémica mujer, aunque reflexionada desde la ficción que generó, el impecable trabajo de Viviana Paula Plotnik: “Cuerpo Femenino, Duelo y Nación. Un estudio sobre Eva Perón como personaje literario”. Volviendo al libro de Zanatta, como mínimo vale afirmar que desborda en aplicación de profesionalidad. Minucioso en el manejo de fuentes, ajeno a dejarse llevar por la interpretación rápida, sencilla, binaria, con que suele abordarse la tormentosa historia de los argentinos. Zanatta se distingue por el elocuente respeto que le genera el lector. No lo induce a concluir que su investigación es la verdad de lo sucedido. Sí lo induce a asumir lo que el mismo historiador define como “un acto de claridad y honradez: la historia de Eva está apoyada, y seguirá estándolo siempre, sobre bases precarias, sobre la sensibilidad y la maestría que el historiador sepa emplear para recomponer el intrincado mosaico de sus actividades. No hay ni ha habido jamás ninguna oculta mina de oro que pueda revelar el secreto de esa historia, ni existe la nutrida correspondencia que ilumine sus aspectos ocultos, o el cajón con documentos que garantice una mesa servida al historiador”. Desde este marco conceptual, Loris Zanatta, señala, por caso, al reflexionar sobre las diferencias de ópticas políticas entre Perón y Eva, que al acercarse las elecciones presidenciales de noviembre de 1951: “La más grande dificultad que debe afrontar quien trate de entender lo sucedido durante la larga campaña electoral es, como siempre, la planteada por la relación existente entre Perón y Eva. El problema, en todo caso, no se plantea a quien juzgue que Eva era un mero instrumento en manos del astuto presidente: cada acto de ella aparecerá entonces como parte de la estrategia política de Perón. La cuestión alcanza su verdadera complejidad para el que estima que esa versión de Eva como instrumento no se sustenta, porque el gran poder acumulado por ella hace poco verosímil que no alcanzara, además, una autonomía considerable. Mirando así las cosas. El camino a las elecciones parece un acertijo ante el cual Perón y Eva coinciden en cuanto al objetivo principal, el triunfo del peronismo. En lo demás, ya no encajan uno en el otro, y entran en competencia respecto de la inevitable pregunta siguiente: ¿cuál peronismo? Lo quieran o no, a esa altura, Perón y Eva representaban dos ideales de peronismo no precisamente equivalentes, detrás de los cuales se alineaban fuerzas concretas. Obreros, militares, empleados, profesionales, productores rurales, clérigos, estudiantes y otros. Muchos han creído que el moderado corporativismo del peronismo de Perón y el obrerismo maniqueo del peronismo de Eva eran recíprocamente complementarios. No parece que lo fueran, si se tienen en cuenta las crónicas tensiones existentes entre los dos”. (Loris Zanatta tiene una larga trayectoria en el campo de la investigación de la historia argentina. Ha publicado: “Del Estado liberal a la Nación católica. Iglesia y Ejército en los orígenes del peronismo”; “Perón y el mito de la Nación católica”; “Historia de la Iglesia argentina”, obra de la cual es coautor con el argentino Roberto Di Stefano; “Breve historia del peronismo clásico” e “Storia dell’America Latina contemporánea”.


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