Elena Ferrante, la misteriosa autora de «La hija oscura»

Nadie sabe quién es la autora italiana que escribió "La Hija oscura", el libro en el que está basado el éxito de Netflix. Pero una investigación, en Italia, le puso nombre. Ella habló en 2020 sobre su último libro y sobre la pandemia.

La fama no es nueva para Elena Ferrante, la misteriosa autora que está detrás de “La hija oscura”, la historia que ahora fue llevada al cine y que ya es una de las favoritas de Netflix.
Desde que publicó en 1992, su primer libro, “El amor molesto”, que inspiró el homónimo filme de Mario Martone, Elena Ferrante se esconde detrás de un seudónimo, que muchos observadores consideran un homenaje a la escritora italiana Elsa Morante.
Ferrante, que nunca ha sido fotografiada, concedió en 2020 una única entrevista, con 31 preguntas de traductores y libreros de varios países con motivo de la publicación de s «La vida mentirosa de los adultos», y aseguró que la escritura «es hurgar con el cuchillo en la llaga, algo que puede hacer mucho daño».«Nunca he considerado que escribir sea una forma de terapia. Para mí la escritura es todo lo contrario: es hurgar con el cuchillo en la llaga, algo que puede hacer mucho daño», señaló la autora que irrumpió con sus ficciones hace décadas y marcó un acontecimiento en la narrativa contemporánea.

En aquel momento, habló de lo que la pandemia le provocaba: «Sigo bajo los efectos del miedo, desorientada por la facilidad con la que en pocas semanas han empeorado las condiciones de vida de por sí pésimas de los más débiles del planeta. No estoy especialmente interesada en el virus. Lo que me aterra es la fragilidad del sistema, hasta tal punto que me cuesta explicarme».

«Quiero decir que de repente todo se ha reorganizado. En un lapso de tiempo extraordinariamente breve la obediencia se ha situado en lo alto de la jerarquía de valores. Y las mujeres han recibido más órdenes de lo habitual, ya que por tradición están destinadas a olvidarse de sí mismas y a ocuparse de la supervivencia material de la familia: nutrir, vigilar, curar, recluir, recluirse y, entretanto, sentirse culpables de todo, como si hasta ese momento hubiesen tenido demasiadas pretensiones. Con este panorama parece inevitable retroceder para centrarse en rebeliones primarias: la comida, el agua, un techo, los medicamentos», afirmó.

En ese sentido, Ferrante sostuvo que «en lugar de narrar la propagación de la pandemia, habría que contar de qué manera la propagación del miedo nos cambia y resta sentido a reivindicaciones elevadas, a ambiciones refinadas, en una palabra, a todo ese ‘hacer’ que bulle cuando el sistema económico-social-cultural se hace pasar por sólido».

Al ser consultada por qué los libros que ven el mundo con mirada femenina no interesan a los hombres, la escritora sostuvo que «con frecuencia, los hombres, incluso los muy cultos, ni siquiera intentan leer nuestros libros» y continuó: «Como usted apunta, los consideran ‘para mujeres’, y con esa fórmula no solo parecen proteger su virilidad de toda posible degradación, sino que nos niegan el don de la universalidad, que solo se atribuyen a sí mismos. Ellos escriben libros para hombres y mujeres; nosotras, en cambio, solo conseguimos escribir para mujeres».

Misterios e intentos de develar su identidad


Los libros de Ferrante figuran entre los casos excepcionales que reúnen ventas millonarias y críticas superlativas, por lo que algunos pensaron de que se trataba de una eficaz estrategia comercial o de una obra colectiva escrita por varias personas.
La saga “Dos amigas”, de la cual se publicaron cuatro volúmenes entre 2011 y 2014, ha vendido más de 10 millones de copias en todo el mundo y ha sido traducida a más de 40 idiomas.  


Hace algunos años el periodista italiano Claudio Gatti, después de una investigación exhaustiva, develó en 2016 que detrás de Elena Ferrante se escondía la traductora sexagenaria Anita Raja.  Una tesis que ni su casa editorial, Edizioni E/O, confirma ni niega. 
La investigación del diario italiano Il Sole 24 Ore, está basada en los ingresos de Raja.


Raja, de 63 años de edad, judía de origen polaco, quien trabaja como “freelance” para Ediciones E/O, casa editorial que dirigió en el pasado y que publica a Ferrante, es conocida por ser una experta en autores alemanes y por haber traducido entre otros a Franz Kafka.


La investigación del periodista Claudio Gatti para la prestigiosa página cultural dominical del diario económico Il Sole 24 Ore se basa en los ingresos y en las propiedades inmobiliarias que Raja y su esposo, el escritor Domenico Starnone, han registrado en los últimos años.  
La pequeña editorial romana que publica las novelas de Ferrante, en la que Raja actualmente aparece como colaboradora, aumentó sus ingresos en un 65% en 2014, cuando las obras de Elena Ferrante se convirtieron en ‘bestsellers’ y crecieron posteriormente en 150% el año pasado, con el éxito de la trilogía deslumbrante que tiene como telón de fondo la ciudad de Nápoles a mediados del siglo XX y como protagonistas a Lila y Lenú. 
Las compensaciones económicas de Raja son del mismo orden y subieron al mismo ritmo, según la investigación. “A ningún colaborador, funcionario o traductor le han hecho pagos tan altos. Además un traductor independiente en general no gana mucho. Las compensaciones de 2014 y 2015 de Raja resultan compatibles con las sumas generadas por los derechos de autor”, escribió Gatti.

“Da rabia ver tratada como a un criminal a una gran escritora italiana, amada y elogiada en nuestro país y en todo el mundo. ¿Cuál ha sido el delito que cometió para que invadieran así su vida?”, reaccionó la casa editorial. “Desgraciadamente para muchos periodistas es más importante el chisme que la obra de una autora”, recalca la nota, que confirma indirectamente la identidad de Ferrante. 


Además de los ingresos de Raja, el periodista investigó las posesiones inmobiliarias de la pareja.
Según Gatti, la pareja ha comprado en los últimos años dos amplios apartamentos en Roma y una finca en Toscana, todas en zonas mu bellas y que suman un monto de varios millones de euros.
“Estamos ante una página negra del periodismo italiano”, comentó por su parte la escritora Loredana Lipperini.
La revelación generó indignación en algunos sectores de Italia, en particular entre los escritores, que piden que el diario económico otorgue la misma atención a los evasores de impuestos.

Los libros de Ferrante son apasionantes, capturan al lector por su lenguaje y porque recorren sesenta años de la historia reciente de Italia, con una mirada femenina y feminista desde un barrio pobre de Nápoles. 
La saga ha sido publicada en más de 30 países, entre ellos varios de América Latina, Estados Unidos y Europa, donde ha entrado en las clasificaciones de obras más vendidas.
No se trata de la primera vez que revelan el nombre y apellido de la enigmática escritora y desde hace dos años las sospechas recaían sobre Raja.


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