Emiliano Zamora: seis cuerdas para un amor perenne
Una guitarra en sus manos puede trasladar a los más variados paisajes musicales. Vocación hallada a los 16, atraído por el sonido que emanaba de un pub céntrico, los años fueron fortaleciéndola.
Fue hace tres décadas. “Con Gervasio Usaj pasamos por la galería Del Paseo de la Catedral cuando era abierta. Había un pub que se llamaba Cirrosis y escuchamos música. Tendría unos 16 años. Ese día los dos decidimos lo que fue nuestra profesión para siempre. Pasamos por la puerta, escuchamos una canción de Europe. Pensamos que era una grabación. Cuando miré, vi a este personaje tocando la guitarra, Raúl Di Fini”, recuerda el versátil guitarrista.
Vedado el ingreso por ser menor, aguardó el cierre del local “hablé con él, al otro día empecé a tomar clases y a los dos meses estaba tocando en una banda. Terminé trabajando con él, en cruceros, visitando el Mediterráneo, Europa, Brasil… Es mi referente absoluto. Ese mismo día mi amigo decidió ser actor. Esa noche era la noche”, dice.
La anécdota marca un punto de partida en la carrera del integrante de La Gipsy, referente local del ritmo flamenco donde la guitarra de Zamora luce junto a Javier Rena (cante y guitarra), Cristian Marilao (bajo) y Carlos Casalla (percusión). Actividad que amplía a escenarios compartidos con Martín Carucha Giménez, Osvaldo Solo y Juanjo Almonacid, entre otros músicos.
Durante años conformó dúo con Belén Álvarez participando del crecimiento alcanzado por la cantante y compositora. “Me gusta escucharla, da todo al cantar, incluso a capella”, señala quien compartió ocho años de vida con la creadora de “Ave” y “Sueño de zamba”, entre otras composiciones representativas de la ciudad en Cosquín. Emblemático festival visitado por ambos como integrantes de la delegación provincial durante el verano pasado.
Próximos recitales junto a Rinaldo Rafanelli en el marco de su gira por la zona (el viernes 14 en Villa La Angostura, al día siguiente aquí, en Cervecería La Cruz y el domingo en Colonia Suiza) forman parte de su agenda. Mantenido contacto con el bajista a fines del año pasado, “en tres días aprendí de rock lo que no había aprendido antes, eso que no te enseñan más que con el intercambio”, refiere. Para el 6 de mayo prevé participación en la presentación de La Chingolera junto a integrantes de la familia Casalla.
Los recitales instrumentales, como el ofrecido el miércoles en Cerro Abajo están basados en repertorio popular que va ampliándose a requerimiento de la audiencia. “Muchos estilos, música de películas, tango. Una chica cantó algo de Abel Pintos. Si no es necesario cantar, trato de no hacerlo. Tengo una afinación lógica pero no me siento cantante”.
“Toco por lo menos seis veces por semana, me siento mal si no lo hago. Sigo aprendiendo todos los días. Lo mío es la guitarra”.
Su actividad diaria combina recitales, asesoramiento en Boulevard Music Center (Elordi 438) y clases en la Academia Artística Musical Integrada (Namuncurá 481) donde el menor de sus hijos, Juan Ignacio, “tocaba el bombo a los 2 años y ahora, guitarra, piano, batería y próximamente violín”, refiere. No es el único de los cuatro que sigue el camino de la música; en España, “Facundo hace rap, ganó varias batallas” en duelos creativos, señala.
Con aprendizaje de años resumido “en un librito que armé, adapto las clases al interés del alumno. Tengo uno de 60 años a quien no le interesa leer música sino tocar una zamba o chacarera, como con él comienzo a orientarlos para apreciar la música, sentir los ritmos, para poder manejarlos, expresarlos. Tengo alumnos que tocan muy bien, son los que vendrán y harán lo que hago”.
La música lo influyó desde que nació
Nació en Punta Alta (Buenos Aires), lugar hacia el que su madre Nora Reyes había viajado, pero “a los meses estaba acá” cuando su padre, José Luis, culminó el servicio militar obligatorio.
Descendiente de la familia Pozzi, que “en su época tenía una casa de artesanías, mi papá es fotógrafo y mi mamá, una morocha muy bonita que vino a pasear y conoció a mi viejo que era discjockey, dedicada a la música hasta que nací”.
“De chico vendí churros en Playa Bonita, me gustaba tener mi plata. Mi primer trabajo fue en Del Turista repartiendo papelitos para un 10% de descuento. Trabajé en lo de mi tío, en Casa Pozzi. Fui a Buenos Aires, tuve mi negocio de artesanías”.
El estudio
“Mi mayor bendición es haber tocado con los músicos que toqué. ¿Mi satisfacción? Saber que mi trabajo es tenido en cuenta”.
Emiliano Zamora, guitarrista de La Gipsy.
Datos
- 6 horas
- diarias en la ejecución del instrumento permiten que Emiliano pueda dejarse llevar por la música en el escenario.
- “Mi mayor bendición es haber tocado con los músicos que toqué. ¿Mi satisfacción? Saber que mi trabajo es tenido en cuenta”.
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