En busca del voto
RÍO NEGRO
A una semana de las elecciones parlamentarias, candidatos y funcionarios fatigan las rutas de la provincia multiplicándose en actos, inauguraciones, caminatas y denuncias. Por hastío, ignorancia o acostumbramiento, la práctica disimula la flagrante ilegalidad que representa que obras de gobierno sean presentadas como mérito de los candidatos o como una dádiva personal que debe ser devuelta con el voto. En Río Negro lo hizo el radicalismo, y lo hace ahora el Frente para la Victoria. Lo repiten intendentes, parlamentarios y segundas líneas. Mucho nos falta todavía de cultura ciudadana a los rionegrinos para que las campañas preelectorales sean lo que, por definición, deberían: un período de diálogo entre cada candidato y los electores acerca de ideas, propuestas y planes de acción específicamente orientados al cargo para el cual se postula. Fiel a su estilo desde hace años, el senador del FpV Miguel Pichetto ha consolidado su tendencia a promocionar su reelección en la banca aludiendo a éxitos como gestor de obras, subsidios y contactos con funcionarios nacionales. Evita referirse a su tarea en áreas en las que no ha tenido eco. Como ejemplo, sus intentos de que se modifiquen las políticas monetarias, fiscales o de comercio exterior que afectan a actividades económicas de la provincia y de otras regiones. El radicalismo, envuelto en el aislamiento que se autoinflige Miguel Saiz, no acierta a establecer una dinámica de acompañamiento de la militancia o, siquiera, de la dirigencia del partido detrás de los candidatos al Congreso. Con frases que nada dicen sobre posiciones políticas en temas clave, la campaña se limita a eslóganes. La duda es el efecto electoral de tal inercia. El Frente Progresista y el Partido Obrero han sabido aprovechar ese vacío. Los candidatos del FP para el Senado y Diputados –Magdalena Odarda y Mario Álvarez– no pierden ocasión de mostrarse en ciudades y pueblos. Su eje es la crítica a políticas nacionales y provinciales en materia de tierras fiscales, medioambiente y producción. Con su propuesta de temas, el Partido Obrero busca inaugurar una representación de la izquierda rionegrina en el Congreso de la Nación, para lo cual impulsa a Norma Dardik para el Senado y a Mali Quintillán para Diputados. Con una oferta acotada a cuatro opciones, el electorado termina de definir su voto en estos días, algo fatigado por el escaso lapso que separó al “filtro” de las PASO de estas parlamentarias. Sin embargo, varios condimentos han dado a esta campaña un atractivo político especial: • La elección de Mario Floriani al frente del gremio docente Unter significó una derrota del gobierno. Es la segunda del Frente Grande, el partido de Weretilneck. Esto, si se considera que quien sale golpeado es Marcelo Mango, exsecretario general del gremio y actual ministro de Educación, lo que se suma al frustrado intento de Carlos Valeri de obtener el 1 de septiembre la intendencia de Bariloche. Hacia adentro del gobierno, es evidente que la elección acarreará efectos políticos. Hay quienes, incluso, identifican como el primero de ellos el vano intento de Weretilneck de designar a Valeri en reemplazo de Hugo Lastra como secretario general de la Gobernación. “Tiene que ser un peronista”, se plantó la dirigencia de ese partido, y la pulseada se inclinó en favor de Matías Rulli. Síntoma del malestar interno fueron antes las críticas de la candidata María Emilia Soria al gobierno provincial. Su franqueza conmovió la habitual condescendencia verbal, pero develó que la relación entre sectores del oficialismo está atada con hilos delgados. El cambio de timón en el poderoso gremio docente preanuncia, además, el pronto final de la “pax romana” lograda en el sector educativo en casi dos años. El período, marcado por el fuerte personalismo de Mango, incluyó algunos avances en materia salarial pero el retroceso en varias políticas consensuadas antes con las bases docentes. Además, se profundizó el distanciamiento con el sector Azul Arancibia y especialmente con Marcelo Nervi, rival de Mango en la interna gremial y un justicialista al que el gobierno buscó infructuosamente acercar ofreciéndole cargos en otras áreas del Estado. No casualmente el triunfo de Floriani no mereció siquiera un llamado de saludo del ministro ni de su equipo. El diálogo que Unter inició ya con ATE permite suponer que tal alianza agitará en breve el panorama sindical. • La difusión, por parte del gobernador Alberto Weretilneck, de los nombres de 12 bandas y de 16 supuestos delincuentes que operarían en Bariloche, como un mecanismo de presión hacia la Justicia para que avance en su juzgamiento y prisión. Fue una apuesta fuerte. Y similar a lo que hizo Weretilneck como intendente de Cipolletti al acusar públicamente a la familia Montecino de comercio de drogas y otros delitos. Es probable que el actual juzgamiento de varios miembros de esa banda actuara como motivación para lo realizado en Bariloche. Las críticas que recibió de casi todos –magistrados, dirigentes gremiales, familias de jóvenes, dirigentes políticos y sociales– apuntan a lo esencial: brindar el nombre de personas imputadas pero no condenadas viola el principio de inocencia que consagra la Constitución y representa una discriminación que puede motivar a terceros a ejercer violencia sobre tales personas, en busca de hacer justicia por mano propia. Es llamativo. Por ser gobernador, Weretilneck tiene acceso a la tarea de inteligencia que realiza la Policía. Pero, al difundir tales datos, pasa por alto los límites de su cargo y un hecho clave: que si bien administrativamente y en materia de prevención la Policía depende de él, cuando se trata de investigación de ilícitos la fuerza es auxiliar del Poder Judicial. Por lo tanto, la información que Weretilneck hizo pública no le pertenece. Difícilmente el gobernador lo ignore. Más probable es que privilegiara el esperado efecto político de su gesto y confíe en que –a pesar de las críticas jurídicas– contará con el respaldo de personas fastidiadas por los evidentes defectos del sistema de persecución penal de delitos, sobre todo de los derivados del robo ejercido con violencia y del accionar de bandas organizadas y armadas. “Nos equivocamos, a veces, a quiénes defendemos. O defendemos a los delincuentes o a los inocentes. Yo defiendo a los inocentes”. Visto desde una lógica ingenua, la aseveración es fácilmente compartible. Lo que olvida Weretilneck es que no le corresponde a él –en tanto gobernador– decir quién está entre los “culpables” y quién entre los “inocentes”, categorías complejas si las hay que, como suele suceder, padecen las falencias propias de todo concepto absoluto y negador de matices, circunstancias y contexto. Mientras esto sucedía, una nueva fuga de internos de la cárcel de Cipolletti puso en evidencia otro costado débil. Si, haciendo caso a Weretilneck, la Justicia apresara a todos los nombrados por el gobernador, ¿dónde podría alojarlos? Es claro que desde el Ejecutivo podrían darse múltiples contribuciones a la problemática de la seguridad. Dudosamente la difusión de nombres sea una acción en sí misma eficiente.
ALICIA MILLER amiller@rionegro.com.ar
DE DOMINGO A domingo