Jardín: Almendros, una flor bella y un fruto aún mejor

La Ingeniera Agrónoma Soledad Urraza, de Cipolletti, repasa cuáles variedades son las adecuadas para el jardín y cuáles para la obtención de frutos, en nuestra zona. Algunos consejos para sus cuidados.

El almendro es uno de los árboles más bellos para admirar en su época de plena floración, pero también para disfrutar de uno de los más ricos frutos secos. Se presenta con muchas ramas irregulares y hojas alargadas, dando un contraste maravilloso cuando nacen sus espectaculares y aromáticas flores, de color rosa o blancas.


Si bien existen muchas variedades, su fruto seco se presenta de forma ovoide cubierto de manera aterciopelada hasta su maduración, encerrando en su interior una única semilla: la almendra. Es uno de los frutos secos más solicitados en el mercado, ya que de él no solo se utilizan las semillas para comer y emplear en recetas dulces y saladas; también se extrae la leche de almendras y el aceite, además de sumar el uso cosmético.

Según Soledad Urraza, Ingeniera Agrónoma de la Agencia de Extensión Rural Cipolletti de INTA, explicó a RÍO NEGRO que en nuestro país contamos con variedades de floración temprana, (agosto) o floraciones tardías (septiembre). Si el objetivo es contar con abundante cantidad de flores hacia finales del invierno para embellecer el jardín, la experta aconsejó plantar la variedad “Guara”, pero con el riesgo de perder la producción por efecto de las heladas.

“Dicha variedad es la más plantada entre las familias productoras de nuestra zona”, aseguró Soledad Urraza. Quienes producen almendras son ayudados por equipos de aspersión para mitigar las heladas, y también para proteger las flores que luego del cuaje se transformarán en pelones.

Si además de flores se quiere obtener almendras para el consumo familiar, Urraza asegura que es necesario “plantar variedades de floración más tardía, a mediados de septiembre, como Penta, Mardia o Tarraco. Estas, por la época en que florecen, se escapan de una gran parte de las heladas”.

La variedad “Guara”, en plena floración, ideal para embellecer el jardín.


En este contexto, tanto en las ciudades como en los patios hogareños, la profesional afirma que las plantas “se encuentran más resguardadas, por lo tanto, el efecto de las heladas es menor y nos aseguraremos de disponer de almendras para cosechar durante el mes de febrero”.


El "carozo" más rico


Soledad explicó que este tipo de especies son consideradas dentro del grupo de los frutos secos, como los nogales y avellanas. “Si bien el fruto es muy similar a un pelón, lo que consumimos es la semilla o pepa que se encuentra dentro del carozo”, agregó la especialista.

Además, la profesional asegura que el cultivo de almendro es apto para nuestra región y que la superficie plantada aumenta todos los años, en las chacras y bajo riego. “En general, las plantas disponibles provienen de viveros de Mendoza, y son variedades injertadas sobre un pie cuya característica principal son las hojas de color rojo”, explicó. Urraza añadió que “hay que estar atentas al momento de comprarlas, ya que el almendro para consumo tiene hojas verdes, no rojas”, despejando una consulta que es muy reiterada.

La planta requiere suelos con buen drenaje para evitar podredumbres en la zona del cuello y raíces, y al momento de plantar un almendro asegura que es necesario hacer un pozo de, al menos, un metro de profundidad. También es conveniente mantener el suelo bien nutrido con lombricompuesto o compost, comentó la profesional.En cuanto a la altura de la planta, puede alcanzar los 5 metros, lo que puede regularse con las tareas de poda. “Esta especie requiere una poda de formación, en la que le asignamos un espacio determinado y formamos su esqueleto permanente”, explicó Urraza; y luego añadió que “lo ideal es formar una copa, con un tronco de 50 centímetros y a partir de allí 4 o 5 brazos de diámetros, similar y orientados hacia los 4 puntos cardinales”.

Las flores mezclan rosados, blancos y demás colores muy elegantes para decorar cualquier espacio.


Esta maravilla de planta suele también ser afectada por las plagas. En este sentido, las más comunes para el almendro son las plagas de “grafolita” y “arañuelas”.

“La grafolita hace daños en brotes durante la primavera; y para eso es necesario estar atentos a los brotes nuevos y tiernos, que al ser atacados enrollan sus hojas nuevas y se secan”, explicó Soledad. Además, especificó que “pueden usarse trampas para disminuir la población de este insecto, recortar los brotes atacados o incluso realizar aplicaciones de tierra de diatomeas”.

En cuanto a las arañuelas, estas atacan las hojas en momentos de mucho calor y ante la sequedad del ambiente. “Estas se ven opacas y con puntitos decolorados. Lo ideal es esparcir agua jabonosa para lavar las hojas”, aseguró la profesional.

En nuestra región, según la ingeniera agrónoma, otras plagas de población creciente son las cotorras y loros barranqueros, que producen daño en almendros al alimentarse de la fruta, llegando en muchos casos hasta la pepa. Para estos casos, Urraza aconseja usar métodos para ahuyentarlos cuanto antes.

El árbol, listo para el momento de cosechar el esperado fruto: la almendra. Es uno de los frutos secos que mejor cotizan.


Por último, la profesional recomienda el cultivo de hortalizas y frutales en nuestros hogares, porque nos brinda la posibilidad de contar con alimentos sanos, seguros y producidos por la familia; y disminuir costos en determinados momentos del año. Para ello, se requiere organizar un determinado espacio de nuestro patio y para tal fin, aconseja entre la entrada de sol para la producción de alimentos y la sombra para el descanso familiar.

También es importante conocer e identificar los insectos benéficos y diferenciarlos de los dañinos; y asumir un fuerte compromiso y responsabilidad en el control de éstos utilizando trampas, preparados caseros y productos que no sean riesgosos para la familia ni las mascotas.


Exit mobile version