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En el Senado Saiz perdió más de lo que pensaba

Se debilitó ante los K y resurgió Verani en el escenario provincial.



A la captura de indicios y señales sobre la nueva relación con Nación. Ese objetivo mantuvo ayer al gobernador Miguel Saiz en Buenos Aires.

Pocas precisiones obtuvo y, anoche, continuaba en la perplejidad, generada por la incertidumbre de la actitud que adoptará el matrimonio presidencial con la gestión provincial. No recogió reacciones directas y las otras repercusiones transmitieron la tradicional imprevisibilidad del poder kirchnerista.

"Hay que esperar para ver qué plantean". Saiz instruyó así a los suyos. Es consciente que la derrota en el Senado lo dejó en mala posición política. Mucho peor de lo esperado cuando se conocía que Verani votaría contra el proyecto de las retenciones. El revés desnudó más la posición contraria de los aliados de la Concertación.

En su intento final, Saiz requirió el viernes al ex gobernador que se abstuviera. Verani no aceptó. Esa actitud unilateral hubiese alcanzado para modificar el destino final de los K.

En los últimos días, casi no existió diálogo entre ambos. Anteanoche, el senador había charlado con Julio Cobos sobre la opción del cuarto intermedio, algo que explica la alusión del vicepresidente al rionegrino en su propuesta en el recinto. Todo fracasó y Saiz quedó expuesto en el peor cuadro kirchnerista.

Miguel Pichetto no ocultó esa deslealtad de los radicales rionegrinos hacia la Casa Rosada. Lo repitió durante la semana y lo introdujo en su mensaje legislativo. "Yo también fui víctima de la Concertación en mi provincia", expresó. En otra parte recordó a quienes se sacaban fotos con la presidenta porque tenía la mejor imagen positiva. "¿Dónde están hoy?", se preguntó.

"El gobierno provincial estará mal si lo que dijo Pichetto es fiel pensamiento de Cristina". Esa fue la traducción de un mortificado hombre del oficialismo provincial. Hay motivos para preocuparse. El único senador de Saiz se opuso a la iniciativa K y antes, el gobernador sólo garantizó un voto -Hugo Cuevas- en Diputados. El poder kirchnerista registró este magro aporte en el Congreso de su aliado rionegrino. Saiz le ofrece afecto y garantía de presencia personal -como lo hizo en el último acto en el Congreso- pero expone un esquilmado respaldo político-institucional.

Para peor, el mandatario quedó como único referente en pie de la Concertación. Es obvio que el futuro de esa alianza está sellado y en el mejor de los casos sólo algunos correligionarios podrán renovar su fidelidad a los K. Saiz seguramente será uno.

Esta permanencia tendrá motivaciones en la gobernabilidad del Estado provincial, pero además hay "lealtad por los compromisos asumidos" y convicciones reales. Saiz no duda cuando defiende el proyecto nacional, incluso en los ámbitos más reservados. Sorprendió con esa postura la semana pasada ante sus legisladores y, en contraposición, dinamitó cualquier marcha que se asemejara a un acercamiento a los mandos orgánicos de la UCR

El gobernador silenció los reproches públicos a Verani. Los tiene, pero opta por el mutismo. Acepta que todavía no es la oportunidad. Tampoco suscribe la absolución del ex gobernador. Una justificación total.

Otra realidad provincial invade al oficialismo: la visión frente al kirchnerismo y el regreso orgánico a la UCR son caminos que se bifurcan entre Saiz y Verani. Habrá un presente y futuro de simulaciones, pero los recientes hechos marcaron diferentes suertes.

 

ADRIÁN PECOLLO

adrianpecollo@rionegro.com.ar


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En el Senado Saiz perdió más de lo que pensaba