Energía Mundo pyme

Del negocio familiar a recorrer el mundo

La firma comenzó como una tornería unipersonal. Con el paso de los años fue sumando a su familia y la empresa llegó a prestar sus servicios en Chile, Brasil y hasta en España. Hoy se especializan en el montaje y mantenimiento de turbinas.

09 ago 2018 - 00:00

Con la módica indemnización que recibió después de ser despedido de una empresa de servicios petroleros en 1993, Daniel Alarcón montó su propia tornería en un pequeño local pensando si podría seguir viviendo de su trabajo. Hoy, 25 años después, la tornería Microservice sigue funcionando, pero además es una de las empresas referente en el país en el mantenimiento de turbinas a gas y vapor.

“Con mi hijo Roberto trabajábamos las 24 horas, pero con las deudas que tenía y las empresas que fijaban los precios, el negocio no rendía. Estuve a punto de largar todo”, recuerda Alarcón. Pero la casualidad le tenía reservado otro destino.

“Una vez vino alguien de Westinghouse que necesitaba hacer un trabajo pequeño. Luego me llamaron de urgencia a las dos de la mañana para reparar un eje y también lo hice. Quedaron tan conformes que me pidieron tres personas para reparar una turbina de Capex. Yo no sabía ni dónde quedaba, pero ese fue el comienzo de todo”, comentó.

La empresa fue creciendo y Microservice pasó de ser una empresa unipersonal a una SRL en 2003. “Nos llamaron para hacer un mantenimiento en San Nicolás, donde tuvimos también muy buenos resultados. La misma persona que nos contrató nos ofreció ir a República Dominicana y así pasamos a trabajar en Brasil, Chile, España y otros países”, explicó Daniel.

Toda esa experiencia hizo que Mitsubishi quisiera comprar la empresa y hasta vino gente de Japón a Neuquén para negociar. Luego de analizarlo en familia, decidieron no vender. “Los problemas llegaron con el cepo al dólar, que nos dificultaba mucho viajar. Así fuimos perdiendo mercado y ya no pudimos trabajar en el extranjero”, se lamentó.

Ante este panorama se decidió formar Turbine Group, que contiene tanto a la tornería como a la división de mantenimiento de turbinas, que atiende a las tres centrales térmicas asentadas en la provincia de Neuquén: Loma La Lata, Capex y a la recientemente inaugurada por YPF en Loma Campana.

“En los últimos dos años hemos visto una reactivación en las centrales de la zona y se acercaron varias empresas de Estados Unidos y Europa pidiéndonos cotización o disponibilidad de gente para atender centrales en Buenos Aires. Por ahora fue solo eso, pero sabemos que hay trabajo porque la forma más rápida de paliar el déficit energético es con centrales térmicas”, consideró.

Microservice tiene 30 empleados a los que se suman algunos eventuales en los picos de actividad. “Es un rubro difícil porque el trabajo se concentra en 4 meses, de agosto a noviembre, y luego una etapa corta entre marzo y abril, pero la empresa hay que mantenerla todo el año”, explicó.

Ahora apuntan a recuperar el terreno perdido en el exterior y en otros lugares del país. “Estamos armando nuestras propias herramientas para ofrecer un servicio integral”, precisó Daniel.

En números
25 años
de trabajo ininterrumpidos posee la firma que comenzó como una tornería de corte familiar.
30
son los empleados que posee hoy la empresa que contrata más personal eventual.

Daniel Alarcón no puede decir que no se siente acompañado por su familia. Desde que comenzó con la tornería en calle San Martín de Neuquén capital hasta hoy, cuando Microservice lleva más de dos décadas en el mantenimiento de turbinas, sus hijos se fueron incorporando a la empresa de manera paulatina.

Sebastián es el gerente general, Cristian y Roberto se ocupan de los proyectos, Cristina es la gerente administrativa y Boris fue el último en ingresar para gestionar el desarrollo corporativo del grupo. “Estamos en una etapa de profesionalización, queremos que cada área se potencie y dejar de ser una empresa familiar”, explicó Daniel.

Boris destacó “la capacidad de resilencia” de la empresa y comentó que “en 2009 tuvimos un bajón importante y en 2014 estuvimos al borde de la desaparición, pero siempre pudimos seguir adelante, apostando a un servicio de calidad”.

Dijo que “el capital más importante de la empresa es su recurso humano” y resaltó que “no sólo cobran sus salarios en tiempo y forma más allá de que podemos estar meses sin trabajar sino que reciben alimentación y descanso adecuados para una tarea que es de enorme responsabilidad. Esto permite hacer el mantenimiento en menor tiempo, beneficiando a las empresas porque cada día que una central está parada significa millones de pesos”.

“Estamos en un proceso de modernización de la empresa”, finalizó Boris.

corresponsalía neuquén

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