La peor crisis energética, en clave de oportunidad para Vaca Muerta

El conflicto en Medio Oriente escaló y el daño a algunas instalaciones tomará años en repararse. Para Vaca Muerta representa un escenario propicio para potenciar sus exportaciones, pero con determinadas condiciones.

Por Victoria Terzaghi

El descalabro que en tres semanas causó el conflicto en Medio Oriente ya fue catalogado por especialistas como la peor crisis energética de la historia, tomando como parámetro el reinado de los hidrocarburos y superando incluso a la suma de todas las crisis petroleras ocurridas desde 1973 a la fecha. Pero así como el término crisis, implica un proceso de cambio, para Argentina y Vaca Muerta puede ser una oportunidad para maximizar su potencial exportador.

Hace dos semanas, el vicepresidente de Standard&Poor´s, Daniel Yergin, planteaba que el ataque de Estados Unidos e Israel a Irán, con el consiguiente bloqueo del estrecho de Ormuz, constituían un escenario de «pesadilla», por su impacto global. Pero el especialista, que desde el lunes se sentará con todos los líderes mundiales en el ciclo CERAWeek, hizo esa valoración antes de la escalada misilística que esta semana profundizó aún más la duración de los malos sueños.

Es que una situación era un bloqueo, virtual primero por la disparada de los seguros marítimos, y físico después por lo bombardeos a los barcos que asomaron sus proas en las aguas de Ormuz. Y otra muy distinta es el daño mayor que sufrieron instalaciones energéticas que tomarán años recuperar, como es especialmente Ras Laffan, en Qatar, la mayor planta productora de gas natural licuado (GNL) del mundo, que estimó que por tres años tendrá fuera de funcionamiento el 17% de la planta, que además tenía previsto ampliar.

Todo esto parece muy, pero muy lejano de Argentina y Vaca Muerta, pero no solo no lo es, sino que así como ya se sienten sus efectos en la suba de los combustibles que ya superó el 10% en Neuquén, también pueden funcionar como un incentivo al desarrollo de grandes proyectos exportadores que ya se tienen para el petróleo y el gas.

Es que el conflicto en Medio Oriente no solo disparó el precio del petróleo -que esta semana nuevamente volvió a tocar los 120 dólares por barril- sino que también incrementó considerablemente los precios del GNL y el GLP.

En el caso del petróleo, el gran proyecto exportador es Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), el oleoducto y puerto en la zona rionegrina de Punta Colorada que está previsto que inicie sus exportaciones en enero del año que viene. Con el conflicto en marcha, el plan no necesariamente cambiará, pero sí podrá capturar un precio mucho mayor de lo que se esperaba por cada barril exportado, pudiendo así adelantar las fases de ampliación que ya están diseñadas.

En el segmento del gas natural, el primer efecto que se verá será un precio más alto para las importaciones de este invierno, que de hecho comenzaron la semana pasada por el gasoducto Norandino. Con precios aún inciertos, desde la industria se planteó que proyectos como la ampliación del Gasoducto Perito Moreno que desarrolla Transportadora Gas del Sur (TGS), para reemplazar importaciones con gas nacional, cobrarán más importancia.

De cara al mercado exportador de gran escala están los proyectos para exportar GNL desde la costa rionegrina. El consorcio Southern Energy ya inició los primeros trabajos para la conexión que tendrá el primer barco fábrica con el viejo gasoducto San Martín. Esta iniciativa ya tiene su decisión de inversión lanzada, para producir un total de 6 millones de toneladas de GNL por año, pero recién a fines de 2027 podrá iniciar los despachos, y un año después llegará a su máxima capacidad.

La otra gran iniciativa del GNL es el proyecto liderado por YPF, Argentina LNG, que en este caso tiene como socios a dos firmas extranjeras como son la italiana Eni y la árabe XRG del Grupo ADNOC, pero recién en noviembre se esperaba que avanzaran en la etapa de decisión final de inversión.

Este es un proyecto dual, pues prevé exportar 12 millones de toneladas de GNL por año, desde 2029 ó 2030, pero además montar la mayor planta exportadora de líquidos del gas del país, lo que más comúnmente se conoce como GLP.

El segmento del GLP también tuvo una disparada de precios en estas semanas en las que además se dieron dos anuncios de inversión: TGS lanzó desde Estados Unidos un plan de inversión de 3.000 millones de dólares para ampliar sus instalaciones en Bahía Blanca. Y Compañía Mega anunció una segunda etapa de su plan de expansión, por 360 millones de dólares.

Pero estos son solamente los proyectos que ya están sobre la mesa, pues es claro que en un mercado energético que pasó de tener sobreoferta, a mostrar daños que tomarán años reparar, podrían ser muchas más las iniciativas exportadoras.


El RIGI, como clave de los proyectos


El común denominador de todos los proyectos ya anunciados, los de petróleo, GNL y GLP está en un marco de garantías de inversión que hace un par de meses el CEO de YPF, Horacio Marín, resumió al marcar que «no es Argentina, es Rigiland».

El Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) es la palanca detrás de todas estas iniciativas, y en el contexto de la peor crisis energética de la historia no es casual que el gobernador de Neuquén, Rolando Figueroa, le haya pedido en varias ocasiones al gobierno nacional que extienda de forma permanente el RIGI, para que la crisis se transforme en más inversiones en Argentina.

Vaca Muerta ha dado muestras claras de la mejora de su eficiencia a la par de los mejores desarrollos de Estados Unidos. La crisis del Golfo Pérsico ratificó que la ubicación geográfica argentina es un plus importante, porque los barcos con petróleo, GNL o GLP pueden acceder a Europa por mar abierto y a Asia vía el estrecho de Magallanes.

Pero en una crisis global, Vaca Muerta competirá más que nunca contra otros países para atraer inversiones, y es allí donde resuena la necesidad de igualar las condiciones impositivas de otros países, para no caer en el mal conocido «costo argentino».

Figueroa fue claro en su planteo de ampliar el RIGI en forma permanente, dado que indicó que es algo que se aplica en países vecinos, como Brasil y Colombia, que tienen planes de reducción de carga fiscal permanentes para sectores clave, como es hoy más que nunca, el energético.

«La suba de precios es una señal que atrae, pero el RIGI sería lo que le terminaría de dar estabilidad a esa señal», planteó un analista desde el corazón de Vaca Muerta. Y remató: «hoy Argentina está más abierta al mundo, y Vaca Muerta es más competitiva, para por fin poder subirse al tren de la oportunidad«.


El descalabro que en tres semanas causó el conflicto en Medio Oriente ya fue catalogado por especialistas como la peor crisis energética de la historia, tomando como parámetro el reinado de los hidrocarburos y superando incluso a la suma de todas las crisis petroleras ocurridas desde 1973 a la fecha. Pero así como el término crisis, implica un proceso de cambio, para Argentina y Vaca Muerta puede ser una oportunidad para maximizar su potencial exportador.

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